Quizá alguna vez hayas levantado la vista al cielo, y, al ver todas esas estrellas, hayas pensado en la existencia de vida extraterrestre. Es más, es posible que creas que, no sólo la hay, si no que además nos ha visitado, o que creas, simplemente, que tiene que haber vida en otros lugares del universo. Entonces… ¿hay vida extraterrestre?

Simplemente, no lo sabemos

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Recreación artística del sistema planetario de Gliese 581. Hasta hace unos años, creíamos que esta estrella estaba sola. Sin planetas a su alrededor. Hoy sabemos que tiene, como mínimo, seis. Crédito: ESO

La estadística y las cifras pueden ser apabullantes: calculamos que hay entre 100 y 400 mil millones de estrellas en nuestra galaxia, que algunas galaxias (como Andrómeda) pueden tener hasta 1 billón de estrellas, y que hay alrededor de 500 mil millones de galaxias en el universo observable. En definitiva, que hay una cantidad mareante de estrellas en el cosmos, y muchas de esas estrellas tienen planetas a su alrededor. Podría seguir desgranando el hilo, pero ya te imaginas hacia donde va. Por fuerza, en algún lugar, en algún otro planeta ahí fuera, tiene que haber vida, ¿no?

Todo parece apuntar a que, efectivamente, los ingredientes que propiciaron la aparición de la vida en la Tierra son bastante frecuentes en la galaxia. Así que no es completamente alocado pensar en que pueda haber vida extraterrestre. Ojo, digo vida extraterrestre a secas. Es decir, estoy hablando de microorganismos, seres unicelulares y otras formas de vida simple. El principal problema es que no tenemos forma de desplazarnos a otros planetas para tomar muestras. En nuestro Sistema Solar, creemos que Titán y Encélado pueden tener vida extraterrestre, y también sospechamos que quizá Marte tuvo vida en algún momento de su pasado.

Pero todo queda ahí. En conjeturas. No tenemos ninguna evidencia de organismos vivos extraterrestres, y tampoco sabemos cómo aparecieron los primeros organismos vivos en nuestro planeta. Es más, allá por los años 50 se desarrolló un experimento bastante conocido: el de Miller Urey, para intentar demostrar que la vida en la etapa joven de la Tierra surgió a partir de compuestos inertes. La conclusión a la que se llegó fue que la vida debió surgir del propio planeta, sin más ingredientes que los que existiesen en la Tierra en aquel momento. Durante mucho tiempo se utilizó como prueba para demostrar que sí, que la vida tenía que haber surgido en el planeta (y dando fuerza, por tanto, a la teoría de la Tierra Rara). En 2008, sin embargo, un estudio sobre cómo se hizo el experimento demostró que, en todo caso, lo que se podía determinar del experimento de Miller-Urey era lo contrario.

El camino a la vida inteligente es muy largo

Quizá haya vida extraterrestre con una forma como la de esta recreación artística...
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Quizá haya vida extraterrestre con una forma como la de esta recreación artística…

Para hacer las cosas aun más complicadas, el camino a la vida inteligente sabemos que es muy, muy largo. Basta con ver la evolución de la vida en nuestro planeta: pasaron miles de millones de años desde la formación de los primeros organismos unicelulares hasta la aparición de organismos pluricelulares, y todavía tuvieron que pasar millones de años hasta la aparición de criaturas inteligentes. Es decir, desde la formación de un planeta, por lo que hemos visto aquí, sabemos que pasan varios miles de millones de años hasta que aparecen organismos complejos en su superficie, y no todos los planetas orbitan alrededor de estrellas lo suficientemente estables ni están en la zona apropiada para que el clima sea benévolo.

Aún suponiendo que en algún planeta se den todas las condiciones para permitir la aparición de la vida inteligente, no tenemos ninguna garantía de que vaya a ser vida antropomorfa (con apariencia humana, por si tienes alguna duda). Es más, ni siquiera tienen por qué ser formas de vida inteligentes que actúen de forma parecida a la nuestra, ni que estén tan desarrolladas (tecnológicamente hablando) como nuestra civilización.

El espacio es muy grande

Alfa Centauri, y el cielo alrededor del sistema estelar.  Crédito: ESO/DSS 2
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Alfa Centauri, y el cielo alrededor del sistema estelar.
Crédito: ESO/DSS 2

La estrella más cercana (Próxima Centauri) está a 4 años-luz. El sistema planetario más cercano conocido está en ese sistema estelar (Próxima Centauri orbita alrededor de un sistema doble, formado por Alfa Centauri A y Alfa Centauri B), y hasta donde sabemos, no hay vida inteligente en él, pero aunque la hubiera, no tenemos muchas formas de poder contactar con ellos. Viajar hasta allí está descartado (tardaríamos unos 165.000 años en llegar allí con la tecnología actual). La siguiente opción sería captar un mensaje de esa hipotética civilización alienígena, pero es mucho más complicado de lo que puede parecer.

Me explico: haría falta que estuviésemos prestando atención en el momento exacto en el que su mensaje llegase a nuestro planeta. Además, estamos suponiendo que esa hipotética civilización estuviese intentando contactar con otras civilizaciones (no tiene por qué ser así) y que somos capaces de reconocer un mensaje de origen artificial y no natural (el primer púlsar fue abreviado como LGM-1 durante un tiempo, ese LGM es Little Green Men, literalmente «pequeños hombrecillos verdes» porque no conocíamos ningún fenómeno natural que se comportase así).

Hay una señal en particular, que recibimos hace ya algún tiempo, que se ha teorizado que podría tener un origen extraterrestre. Hasta ahora, podría decirse que es lo más cerca que estamos de poder tener algún tipo de prueba de existencia de alienígenas, pero desde su recepción, no hemos recibido ninguna señal que se le parezca…

Las hipótesis

Hay un par de hipótesis en contra de la vida extraterrestre. La más conocida seguramente sea la de la Tierra Rara que viene a decir, básicamente, que a nuestro planeta le ha tocado el gordo de la lotería cósmica y es el único en todo el universo (un universo que, recuerda, tiene más estrellas que granos de arena hay en la Tierra, y muchas de esas estrellas, a su vez, tienen planetas a su alrededor).

La otra, en realidad no es una hipótesis, si no una paradoja. La paradoja de Fermi, de la que he hablado en dos ocasiones, y que surgió como respuesta a la ecuación de Drake se pregunta por qué no hemos visto señales de esas civilizaciones extraterrestres. Incluso si desechamos la idea de que no haya más vida en toda la galaxia (algo que a mí me parece aventurado por una mera cuestió de números), pensar que tampoco la hay en ninguna otra galaxia parece un pensamiento bastante negativo.

La conclusión

En definitiva, cómo decía Carl Sagan, para hacer grandes afirmaciones hacen falta grandes evidencias. Por desgracia, no tenemos esas grandes evidencias, así que no podemos decir que sí hay vida extraterrestre. Pero a la luz de esas mismas evidencias, parece muy poco probable que la vida no haya surgido en otras partes de la galaxia, y del universo. Otra cosa es qué proporción de esa vida extraterrestre que pueda existir ahí fuera sería inteligente, y qué proporción de esa vida inteligente está preparada, e interesada, en la exploración del espacio más allá de su propio sistema solar…

Por cierto, algunos astrofísicos creen que en sólo un par de décadas, como mucho, podremos confirmar la existencia de vida extraterrestre. Esperemos que sea así… cambiaría la forma en la que vemos el Sistema Solar, el universo, y el desarrollo de la vida. Mientras tanto, tendremos que esperar a que aparezcan las grandes evidencias.