Como probablemente sepas, un púlsar es un tipo de estrella de neutrones; los restos de antiguas estrellas gigantescas. Lo que separa a los púlsares del resto de las estrellas de neutrones es que tienen un potente campo magnético y rotan a velocidades mareantes. Los astrónomos las detectan por las señales de radio que emiten a intervalos muy regulares. Este tipo de estrella es muy especial, las señales de radio que emiten, y su período de rotación, hace que sean fácilmente reconocibles y que, por tanto, puedan usarse en un hipotético futuro como orientación en la navegación intergaláctica…

¿Cómo se forma un púlsar?

Púlsares binarios, tal y como aparecían en Star Trek
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Púlsares binarios, tal y como aparecían en Star Trek

El proceso de formación es muy similar al de una estrella de neutrones. Cuando una estrella masiva (con al entre 4 y 8 veces la masa del Sol) muere, explota en forma de supernova. Las capas superiores son expulsadas al espacio, y el núcleo interior se contrae por su propia gravedad. La presión de la gravedad es tan fuerte que rompe las conexiones que mantienen separados a los átomos. Los electrones y los protones son aplastados entre sí por la gravedad y forman neutrones. La fuerza de la gravedad en la superficie de una estrella de este tipo es alrededor de 2 x 1011 veces la fuerza de la gravedad de la Tierra (o dicho de otro modo, doscientos mil millones de veces más fuerte). Por tanto, las estrellas masivas pueden detonar como supernovas, y pueden explotar o colapsar en agujeros negros. Si no son tan masivas (como el caso de nuestro Sol) expulsan sus capas exteriores, y se enfrían poco a poco en forma de enanas blancas.

Las estrellas con entre 1,4 y 3,2 veces la masa del Sol, aunque pueden convertirse en supernova, no suelen tener suficiente masa para crear un agujero negro. Estos cuerpos celestes terminan su vida como estrellas de neutrones y, algunas de esas, se convierten en púlsares. Al colapsar, mantienen su momento angular, pero al tener un tamaño muchísimo más pequeño, su velocidad de rotación aumenta de manera exagerada, girando sobre sí mismas muchas veces por segundo. Además, emiten una potente onda de radiación a lo largo de las líneas de su campo magnético (algo que no tiene por qué coincidir necesariamente con su eje de rotación). Desde la Tierra, cuando los astronomos detectan estas emisiones de radio tan intensas, varias veces por segundo, saben que han dado con un púlsar. Esto también quiere decir que sólo conocemos aquellos púlsares que están orientados hacia nuestro planeta. Puede haber muchos más, pero no captamos sus emisiones de radio.

Los más rápidos pueden llegar a girar sobre sí mismos en sólo milisegundos

El más rápido de todos ellos se llama PSR J1748-2446ad y tiene un período orbital de tan sólo 0.00139595482 segundos (es decir, menos de milésima y media). Gira a unos 70.000 kilómetros por segundo y tiene un diámetro de menos 32 kilómetros (sí, has leído bien, kilómetros). El más lento, por contra, tarda ocho segundos y medio en girar sobre sí mismo.

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Púlsar en un sistema binario junto a una estrella normal

 

Sin embargo, los púlsares no mantienen su velocidad de giro indefinidamente. En un período de entre 10 millones y 100 millones de años, van perdiendo su velocidad, hasta que eventualmente es lo suficientemente baja como para que dejen de emitir esa señal de radio.

Son tan regulares que se podrían usar para crear cartografía estelar

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En la parte inferior izquierda se puede apreciar el diágrama de los 14 púlsares. La línea alargada hacia la derecha representa la distancia al centro de la galaxia.

Estamos muy lejos de que llegue una época en la que podamos navegar por la galaxia, pero cuando llegue ese momento (si llega) es muy probable que usemos los púlsares como herramienta de referencia para poder orientarnos. Es más, como son tan precisos, hemos incluido 14 de ellos en las placas de las Sondas Voyager para que una hipotética civilización extraterrestre pueda encontrar nuestra estrella (sólo hacen falta tres para poder triangular la posición). Incluso si el encuentro se produjese dentro de 30 millones de años (por poner un ejemplo), podrían calcular cuánto tiempo ha transcurrido desde que partió la Sonda (como está explicado en el artículo que he enlazado) y calcular cuáles son los tiempos de rotación actuales de los púlsares que no encajen con los mostrados en las placas.