Como habéis leído aquí mismo (y en muchos otros sitios de Internet), el brillante físico Enrico Fermi, durante una charla en una comida en el Laboratorio Nacional de Los Álamos, en 1950, planteó un reto a los defensores de las civilizaciones extraterrestres… excepto que en realidad no lo hizo.

La paradoja de Fermi planteaba que, si existen alienígenas con la capacidad de viajar por el espacio, se esparcirían por la galaxia, colonizando todos los mundos habitables. Por tanto, deberían haber colonizado la Tierra, pero como no están aquí, no deben existir. En realidad, no fue Fermi el que la planteó. Sus compañeros de aquella comida (Fermi falleció cuatro años después a causa de un cáncer, y jamás publicó nada sobre la inteligencia extraterrestre) cuentan que simplemente preguntó “¿dónde está todo el mundo?”, algo que podía ser contestado de muchas maneras diferentes.

Fue Michael Hart quien propuso la paradoja

Fermi no dudaba de que pudieran existir civilizaciones extraterrestres, pero supuso que el viaje interestelar o bien no era posible, o que los viajeros alienígenas, sencillamente, nunca se encontraron con la Tierra en el inmenso vacío de la galaxia.

El astrónomo Michael Hart, en 1975 (y no en 1950) fue el que propuso que los extraterrestres, simplemente, no existen. Este hombre supuso que, si hubiese una civilización extraterrestre en la galaxia, habría desarrollado el viaje interestelar y hubiera iniciado expediciones para colonizar estrellas cercanas. Estas colonias, a su vez, lanzarían sus propias naves espaciales, continuando una ola de colonización a lo largo y ancho de la galaxia.

¿Cuánto tardaría esa ola de colonización en cruzar toda la galaxia? Suponiendo que las naves viajasen a una décima parte de la velocidad de la luz, y que no se perdiese ningún tiempo construyendo nuevas naves al llegar a su destino, la onda tardaría, según la estimación de Hart, 650.000 años. Incluso si concediésemos un pequeño lapso de tiempo para que cada colonia se estableciese antes de construir mas naves, la galaxia podría ser atravesada en dos millones de años, una cantidad de tiempo muy corta dentro de la escala del tiempo cósmico y evolutivo. La conclusión de Hart, por tanto, era que si no habían llegado ya a la Tierra, es porque en nuestra galaxia no existe ninguna civilización así.

El argumento de Hart fue expandido por el cosmólogo Frank Tipler en 1980. Supuso que los alienígenas colonialistas estarían ayudados por robots capaces de autoreproducirse. Su conclusión fue anunciada en una publicación con un título de lo más rimbombante y presuntuoso (a mi modo de ver): “Las criaturas inteligentes extraterrestres no existen” (‘Extraterrestrial intelligent beings do not exist’).

¿Por qué tiene importancia que fuese Hart y no Fermi el que formulase la famosa paradoja? Pues porque el nombre de Enrico Fermi le daba una credibilidad al argumento que probablemente no merecía. Los defensores de la búsqueda de vida inteligente (el proyecto SETI, que quizá los más talluditos del lugar recordéis cuando se lanzó [email protected]) quieren buscar evidencias de que existen las civilizaciones alienígenas utilizando radio telescopios para escuchar mensajes de radio que los extraterrestres puedan haber enviado al espacio. La señalización interestelar es mucho más barata que una nave, y quizá sea posible detectarla con la tecnología que tenemos hoy en día.

Las consecuencias del trabajo de Hart no se quedaron sólo en lo teórico, su argumento de que los extraterrestres no existen tuvo consecuencias en las políticas de los americanos, porque concluyó en su trabajo que “una búsqueda extensiva de mensajes de radio de otras civilizaciones es, probablemente, sólo un desperdicio de tiempo y dinero”. Los líderes políticos de Estados Unidos siguieron el consejo de Hart, y el senador William Proxmire lideró la iniciativa para acabar con la financiación para la NASA del incipiente programa SETI en 1981, utilizando el argumento de Hart y Tipler. Un segundo esfuerzo de la NASA con el proyecto SETI fue dinamitado por el congreso en 1993, y desde entonces no se ha asignado dinero público de las arcas estadounidenses a la búsqueda de señales de radio extraterrestres.

¿Son fiables las conjeturas de Hart y Tipler?

Al igual que Hart, Carl Sagan era un optimista en cuanto a la perspectiva del viaje interestelar, y publicó sus análisis de las consecuencias del viaje interestelar para una inteligencia extraterrestre una década antes, en 1963. Sagan y su coautor, el astrónomo ruso Iosef Shklovskii dedicaron un capítulo al tema en el libro Vida inteligente en el Universo.

Del mismo modo que Hart, Carl Sagan también concluyó que “si la colonización es la regla, entonces incluso una civilización que viajase por el espacio se expandiría rápidamente, en un margen de tiempo muy inferior a la edad de la galaxia, a lo largo de la Vía Láctea. Habría colonias de colonias de colonias…”. Así que, ¿por qué Sagan no hizo como Hart y afirmó que los extraterrestes no existían porque no estaban aquí?

Portada del libro "Vida inteligente en el Universo"
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Portada del libro “Vida inteligente en el Universo”

La respuesta es que, a diferencia de Michael Hart, Carl Sagan consideró que la colonización ilimitada era sólo una de las muchas formas posibles de actuar de los hipotéticos viajeros espaciales extraterrestres. Escribió que “los planetas habitables que carezcan de civilizaciones tecnológicas serán encontrados muy a menudo por civilizaciones que viajen por el espacio. No sabemos cuál será su reacción… quizá haya prohibiciones estrictas contra la colonización de planetas poblados pero no tan tecnológicos en algún tipo de Códice Galáctico. Pero no estamos en la posición de poder juzgar la ética alienígena. Quizá se intenta colonizar cada mundo imaginable… También existe un espectro de casos intermedios que podríamos contemplar”.

Además de dar por hecho que el viaje interestelar es posible, el argumento de Hart se apoya en ideas muy específicas y muy especulativas sobre cómo se deben comportar los extraterrestres. Supuso que seguirían una política de expansión ilimitada, que se expandirían rápidamente, y que una vez que sus colonias fuesen establecidas, perdurarían durante millones o incluso miles de millones de años. Si cualquiera de estas especulaciones sobre cómo actuarían los extraterrestres no es cierta, entonces su argumento defendiendo que no existen fracasa.

Hay otras posibilidades

Es poco probable que los extraterrestres vayan a usar bicicletas voladoras...
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Es poco probable que los extraterrestres vayan a usar bicicletas voladoras…

El biólogo Stephen Jay Gould fue muy mordaz a la hora de hablar sobre la especulación de Hart. Escribió “debo confesar que no sé cómo reaccionar ante estos argumentos. Predecir los planes y reacciones de las personas más cercanas a mí ya es suficientemente complicado. Los pensamientos y logros de seres humanos de otras culturas me desconciertan. Sería un milagro que pudiese decir con certeza qué podría hacer algún tipo de inteligencia extraterrestre”.

En 1981, Carl Sagan  y el científico William Newman publicaron una respuesta para Hart y Tipler. Mientras Hart había empleado un argumento matemático muy sencillo, asumiendo que una civilización alienígena se expandiría tan rápido como pudiese viajar su nave, Newman y Sagan utilizaron un modelo matemático como el empleado por los biólogos para analizar la dispersión de poblaciones animales, y así modelar la colonización interestelar.

Llegaron a la conclusión de que los ritmos de expansión asumidos por Hart eran altamente irreales. La expansión sería notablemente más lenta si, por ejemplo, las civilizaciones controlan el crecimiento de su población en un planeta cualquiera para evitar un colapso ecológico, o si las colonias tienen un lapso de vida finito, o si las sociedades alienígenas terminan abandonando las tendencias expansionistas tarde o temprano. La suposición de Hart de que una civilización alienígena se expandiría tan rápido como puedan viajar sus naves espaciales no es plausible. Se puede caminar de un extremo a otro de Roma en un día, pero la ciudad creció de una manera mucho más lenta.

Esta especie de criaturas flotantes era una de las formas de vida que Carl Sagan proponía que pudieran existir en la atmósfera de planetas masivos como Júpiter
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Esta especie de criaturas flotantes era una de las formas de vida que Carl Sagan proponía que pudieran existir en la atmósfera de planetas masivos como Júpiter

Si la evolución de la vida inteligente es probable, otras civilizaciones podrían emerger antes de que una hipotética onda de expansión barra la galaxia. Si varios mundos producen esas ondas de colonización, puede que se encuentren entre sí. ¿Qué pasaría entonces? Nadie lo sabe. La historia de la galaxia no se puede predecir con unas pocas ecuaciones.

Para Newman y Sagan, la ausencia de extraterrestres en la Tierra no quiere decir que no existan en otros lugares de la galaxia, o que nunca lancen naves espaciales. Simplemente quiere decir que no se comportan de la manera que Hart esperaba. Concluyeron que “salvo, probablemente, en los inicios de la historia de la galaxia, no hay viejas civilizaciones galácticas con una política consistente de conquistar mundos habitados; no hay un Imperio Galáctico”.

Por tanto, Enrico Fermi nunca postuló una paradoja convincente para decir que la inteligencia extraterrestre probablemente no exista. Tampoco lo hizo Michael Hart. La simple realidad es que nadie sabe si los extraterrestres existen, o no, en la galaxia. Es posible que descubrir sus mensajes de radio nos de la evidencia que necesitamos. Entonces quizá podamos dejar de especular y comenzar a aprender.

Referencia: Universe Today