Atento a la siguiente noticia, porque va a traer miga (y ya la está trayendo, de hecho). Un equipo de astrónomos, con la ayuda del telescopio Kepler, ha detectado un comportamiento muy inusual en la estrella KIC 8462852. Es tan inusual que no tenemos ninguna explicación sencilla a mano… y entre las menos sencillas, podríamos estar viendo los efectos de una civilización alienígena…

No hemos detectado vida alienígena inteligente

Pero no nos vayamos por las ramas todavía. Lo único que se ha anunciado, y lo único que sabemos por ahora, es que esta estrella (que está a 1.481 años-luz de distancia de nuestro planeta), que ha sido observada en diferentes ocasiones por medio del telescopio Kepler, muestra un comportamiento muy inusual. A bote pronto no hay muchas causas naturales que puedan explicarlo, pero no hay tampoco ninguna evidencia clara que nos haga pensar que no se trata de un fenómeno que no hemos llegado a entender todavía.

La novedad, quizá, es que algunos de estos astrónomos se están planteando que pueda ser debido a la influencia de alguna civilización, pero es más un planteamiento del tipo «y si…» que otra cosa. Una corazonada, por decirlo así. En cualquier caso, ¿qué es lo que está pasando?

Un oscurecimiento extraño

Esta estrella, localizada en la constelación del Cisne, es una estrella de tipo F en su secuencia principal. Es muy parecida a nuestro Sol, algo más masiva, más cálida y más brillante, y por supuesto, demasiado tenue como para que la podamos observar a simple vista. Es sólo una de los muchos miles de estrellas que ha sido observada con la misión Kepler.

Con este telescopio, durante los últimos años, hemos observado estrellas en búsqueda de pequeños oscurecimientos que pudieran deberse a diferentes factores (es uno de los métodos para buscar exoplanetas). Entre esos factores está el paso de otro objeto por delante de la estrella. Suele ser o bien una estrella (en cuyo caso probablemente se trata de un sistema binario) o un planeta. Ese tránsito (que es como se llama el paso de un objeto celeste por delante de otro) produce una disminución de la luz que emite la estrella que estamos observando que suele ser de menos de un uno por ciento.

Esta imagen contiene los datos del telescopio Kepler para la estrella. La imagen superior muestra los oscurecimientos detectados a lo largo de 1.500 días. Abajo a la izquierda, la imagen se centra (y amplía) en el oscurecimiento hacia los 800 días de observación. Abajo a la derecha, la ampliación se centra en los 1.500 días. Crédito: Cornell University Library
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Esta imagen contiene los datos del telescopio Kepler para la estrella.
La imagen superior muestra los oscurecimientos detectados a lo largo de 1.500 días. Abajo a la izquierda, la imagen se centra (y amplía) en el oscurecimiento hacia los 800 días de observación. Abajo a la derecha, la ampliación se centra en los 1.500 días.
Crédito: Cornell University Library

Normalmente ese oscurecimiento es periódico y se repite cada pocos días, meses o años (dependiendo de la distancia a la que el planeta en cuestión este orbitando a su estrella) y es una señal bastante fiable de que hemos encontrado un objeto celeste distante. Y aquí viene lo extraño: en el caso de KIC 8462852, hemos detectado esos oscurecimientos, pero no son periódicos y son mucho más intensos. En una de las ocasiones, la cantidad de luz emitida por la estrella se redujo en un 15%, y en otra en un 22% (muy por encima de lo habitual). Es decir, sabemos que no estamos observando ningún planeta, porque incluso uno del tamaño de Júpiter sólo oscurece alrededor del 1% de luz que emite (y los planetas no pueden ser mucho más grande).

Sabemos que tampoco se puede deber a otra estrella, porque veríamos su propia luz. Así que tenemos algo ahí fuera que no transita la estrella de manera regular, que no se corresponde con los sospechosos habituales y que, además, por la cantidad de luz que oscurece, tiene que ser muy grande. Aproximadamente, debe tener la mitad del tamaño de la estrella a la que está orbitando.

Las hipótesis barajadas hasta el momento

Estos son los datos de Kepler para los oscurecimientos detectados cada 20 días. Crédito: Cornell University Library
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Estos son los datos de Kepler para los oscurecimientos detectados cada 20 días.
Crédito: Cornell University Library

Todavía hay más. Resulta que, en el tiempo que el telescopio ha estado observando esta estrella (dejamos de observarla en 2.014) se midieron cientos de oscurecimientos. No hay ninguna periodicidad entre ellos (o al menos, por ahora, los astrónomos no han logrado encontrarla) y son con formas irregulares, otra señal de que no es un objeto regular. Por ejemplo, un planeta oscurecerá la luz de una manera simétrica. Es decir, la luz se oscurece un poco, permanece en ese nivel un tiempo, y después vuelve a su nivel original. Además, el brillo de la estrella parece aumentar y descender cada 20 días durante semanas, y luego desaparece por completo. Seguramente sean tránsitos aleatorios, pero es muy extraño.

Los astrónomos ya se han encargado de eliminar las explicaciones más obvias: es decir, no se trata de algún tipo de problema con el telescopio ni con el procesado de los datos. Entre las hipótesis que se han barajado, se ha descartado que se deba a manchas en la superficie de la estrella, ni a la colisión entre dos planetas u objetos lo suficientemente masivos como para crear una nube de asteroides y polvo estelar (que podrían ser observadas en infrarrojos, y, en este caso, las mediciones de infrarrojos no arrojan nada excepcional).

Recreación artística de la Nube de Oort.
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Recreación artística de la Nube de Oort del Sistema Solar.

La última hipótesis es que podría tratarse de una serie de cometas orbitando la estrella. Si otra estrella pasase cerca, su gravedad podría perturbar la Nube de Oort de KIC 8462852 (esa región no existe sólo en el Sistema Solar, se sospecha que todas las estrellas tienen la suya propia) y enviar todo ese material hacia la estrella, donde se descompondrían, colisionarían y crearían esos oscurecimientos y esas extrañas irregularidades. Es más, hay una enana roja a poco más de 130.000 millones de kilómetros, que es suficientemente cerca como para perturbar la Nube de Oort.

Pero (tenía que haber algún pero, o este artículo hubiera sido mucho más breve) no es suficiente para dar respuesta a lo que sucede en este caso. Para oscurecer un 22% de la luz de la estrella haría falta una cantidad gigantesca de cometas, así que sólo nos queda considerar ideas más exóticas.

Una megaestructura alienígena

Concepto artístico de una esfera de Dyson. Crédito: Adam Burn
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Concepto artístico de una esfera de Dyson.
Crédito: Adam Burn

Hoy, en megaconstrucciones… No, no voy a ir por ahí. Hace algún tiempo hablé de las esferas de Dyson (si te interesa el tema, te recomiendo encarecidamente que leas el artículo) y la escala de Kardashov. En resumen, es una teoría en la que planteamos que, una civilización lo suficientemente avanzada, podría buscar maximizar la cantidad de energía que puede extraer de su estrella. Es un paralelismo con nuestra propia civilización y nuestras necesidades de energía, que van en aumento con el paso del tiempo.

Si la cantidad de tiempo transcurrido es suficientemente largo, y la civilización lo suficientemente desarrollada, es plausible pensar que terminarían, tarde o temprano, buscando formas de aprovechar la energía que emite su estrella para su beneficio propio. ¿La parte positiva? Que si estas estructuras existen ahí fuera, podríamos detectarlas. No en el espectro visible, pero si en infrarrojos. De hecho, las hemos buscado, y hasta ahora sin ningún resultado positivo.

Quizá lo que está pasando en KIC 8462852 es que estamos viendo a una civilización avanzada en el proceso de construir algún tipo de dispositivo como una esfera de Dyson. Es una explicación para los oscurecimientos que hemos detectado, pero no tenemos ninguna base sobre la que apoyarnos… por ahora. El líder del equipo de astrónomos, Tabetha Boyajian (que también es el responsable de la publicación en la que cuentan los hallazgos que han realizado en esta estrella) y Jason Wright, un astrónomo especializado en la búsqueda de exoplanetas han propuesto utilizar un radio telescopio para buscar señales de radio procedentes de la estrella.

Volveremos a observar la estrella

El radiotelescopio Very Large Array de México. Crédito: Hajor
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El radiotelescopio Very Large Array de México.
Crédito: Hajor

Ahora mismo no estamos observando la estrella (como he dicho anteriormente, Kepler dejó de observarla en 2.014), pero si hay una civilización construyendo algún tipo de estructura, es posible que detectemos las ondas de radio que emitan. Todavía no está claro si será posible (la propuesta debe ser aprobada primero), pero la intención es realizar las primeras observaciones en enero, y seguir a finales del próximo año con el radiotelescopio Green Bank. Si encontrasen algo intrigante, la intención sería pasar después a utilizar el radiotelescopio Very Large Array (VLA) de Nuevo México para intentar detectar señales de tecnología alienígena.

Además, se está planeando volver a utilizar el telescopio Kepler en mayo de 2.017 para observar, de nuevo, qué sucede en KIC 8462852. Si hay algún tipo de periodicidad, esa es la fecha en la que se espera que se vuelva a producir el tránsito.

Es muy poco probable que se trate de alienígenas, y mucho menos de una civilización avanzada en proceso de construir alguna megaestructura (o que ya la haya construido), y seguramente se trate de algún proceso natural que no hemos conseguido explicar todavía, pero una cosa está clara: en los próximos meses vamos a oír hablar de este tema. Así que, ¡que no os coja por sorpresa! Y mientras tanto…

Actualización: Desde la publicación de esta noticia ha habido muchas novedades en torno a la estrella KIC 8462852: ya ha habido radiotelescopios apuntando hacia allí, hemos hablado de la posibilidad de que haya civilizaciones extraterrestres, y también hemos conocido los resultados del instituto SETI tras las primeras observaciones de la estrella. Después se planteó que la estrella hubiese podido ser obstruida por cometas. Para hacerlo aun más complejo, una de las últimas noticias es que no es la primera vez que se oscurece, y que ha perdido un 20% de brillo durante cien años, así que los alienígenas siguen siendo una posibilidad.

Referencias: Wikipedia, Bad Astronomy, IFL Science!