¿Recuerdas la estrella KIC 8462852? Se hizo notoriamente famosa el año pasado porque, gracias al telescopio Kepler, pudimos detectar que, a intervalos irregulares, la luz que recibimos de la misma disminuye de manera pronunciada. Es algo tan desconcertante que, por primera vez, se llegó a plantear que pudiésemos estar observando algún tipo de estructura alienígena. Con el paso de los meses, las últimas hipótesis apuntaban hacia un posible oscurecimiento por una familia de cometas. Ahora, esa hipótesis también está en duda…

Un siglo de observaciones

KIC 8462852 fotografiada desde Puerto Rico. Crédito: Efraín Morales Rivera
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KIC 8462852 fotografiada desde Puerto Rico.
Crédito: Efraín Morales Rivera

Una nueva publicación, enviada el 13 de enero, con este título: «KIC 8462852 se oscureció a un ritmo medio de 0,165±0,013 magnitudes por siglo de 1890 a 1989», enviado por Bradley Schaefer (de la Universidad del Estado de Louisiana) ha aportado nuevos datos sobre el comportamiento de esta estrella. En este paper, el investigador explica que ha estado observándola (hay que recordar que es una estrella en su fase de secuencia principal, de tipo F) y que no sólo ha utilizado los datos del telescopio Kepler, también ha recurrido a la colección de 500.000 fotografías, en los archivos del Observatorio de Harvard, que cubren el período de 1890 a 1989.

La colección de Harvard es gigantesca, así que Schaefer ha utilizado un programa de la propia universidad que proporciona acceso a los archivos que ya han sido digitalizados (alrededor del 15% del total). Ese archivo digital contiene todas las placas que que se realizaron de la región del Cisne y Lira, que es la región que estuvo observando el telescopio Kepler durante su primera misión (de 2009 a 2013).

Concepto artístico de una esfera de Dyson. Crédito: Adam Burn
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Concepto artístico de una esfera de Dyson.
Crédito: Adam Burn

En total, son 1.581 placas en las que aparece la región en la que se encuentra la estrella. Analizándolas, Bradley Schaefer ha descubierto que la estrella se ha ido oscureciendo, durante un siglo, a un ritmo de 0,165 magnitudes por siglo. En el período que ha analizado, en concreto, la estrella se ha oscurecido alrededor de 0,2 magnitudes.

El propio investigador lo explica así en su paper: La curva de luz de KIC 8462852 de 1890 a 1989 muestra una tendencia secular significativa en su oscurecimiento a lo largo de 100 años. Es algo sin ningún precedente para cualquier estrella de tipo F en su fase de secuencia principal. Estas estrellas deberían ser muy estables en su brillo,  con su evolución natural provocando cambios sólo en escalas de tiempo de muchos millones de años. Así que los datos de Harvard demuestran que KIC 8462852 tiene variaciones fotométricas únicas y de gran amplitud.

Es decir, el comportamiento de la estrella no es normal y el ritmo al que se oscurece tampoco encaja con su comportamiento natural. Esto nos permite descartar, ya por completo, la posibilidad de que los datos del telescopio Kepler fuesen erróneos debido a algún problema técnico (algo que ya fue considerado a finales del año pasado).

Dos oscurecimientos diferentes

Este gráfico muestra la curva de luz de KIC 8462852 (los circulos azules). En la parte superior, y la inferior, están las curvas de luz de dos estrellas utilizadas por Schaefer. Crédito: Bradley Schaefer
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Este gráfico muestra la curva de luz de KIC 8462852 (los circulos azules). En la parte superior, y la inferior, están las curvas de luz de dos estrellas utilizadas por Schaefer. Llama la atención que en algunos periodos (de 1900 a 1910, por ejemplo) el oscurecimiento es aun más pronunciado.
Crédito: Bradley Schaefer

Así que ahora conocemos dos episodios diferentes de KIC 8462852 en los que la estrella se oscurece. Por un lado, los episodios de los que ya hablé aquí cuando se conoció la noticia por primera vez, y, por otro lado, el oscurecimiento observado en las fotografías de Harvard. Es razonable pensar que ambos están provocados por el mismo motivo, porque se antoja bastante improbable que sean dos mecanismos diferentes los que hacen que la luz de la estrella se vea oscurecida de una manera tan intensa (estamos hablando de hasta un 20% de reducción del brillo de la estrella, que está muy por encima del oscurecimiento que provoca, por ejemplo, el paso de un planeta masivo como podría ser Júpiter, que es de alrededor del 1%).

Si partimos de esa base y damos por hecho que los oscurecimientos que duraban un día eran el producto de polvo alrededor de la estrella, entonces este oscurecimiento de un siglo de duración debería ser provocado exactamente por lo mismo. Lo que nos lleva a la hipótesis más reciente que se ha planteado para explicar el comportamiento de la estrella: una nube de cometas. ¿El problema? Que al pasar a una escala de un siglo, los números son tan grandes que no encajan de ninguna manera realista.

El cometa Hale-Bopp, en abril de 1997. Crédito: E. Kolmhofer, H. Raab; Johannes-Kepler-Observatory, Linz, Austria
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El cometa Hale-Bopp, en abril de 1997.
Crédito: E. Kolmhofer, H. Raab; Johannes-Kepler-Observatory, Linz, Austria

Schaefer lo explica así: Para el oscurecimiento del 20% observado por Kepler son necesarios 36 cometas gigantes, y que todos estén en la misma órbita. Para crear el mismo oscurecimiento, a lo largo de un siglo, necesitamos 648.000 cometas gigantes con un diámetro de 200 kilómetros y una densidad de 1 gramo por centímetro cúbico. Cada uno tendría una masa equivalente al 0,4 veces la masa de la Tierra. Lo podemos comparar con el mayor cometa conocido en nuestro Sistema Solar (el cometa Hale-Bopp), que tiene un diámetro de 60 kilómetros. También podemos compararlo con la masa total del Cinturón de Kuiper, que es de alrededor de 0,1 veces la masa de la Tierra. No veo cómo es posible que pudiesen existir 648.000 cometas gigantes alrededor de una estrella, ni que sus órbitas estuviesen perfectamente orquestadas para pasar por delante de ella en el último siglo. Así que entiendo este oscurecimiento de un siglo como un fuerte argumento contra la hipótesis, de la obstrucción por una familia de cometas, para explicar el oscurecimiento observado por el telescopio Kepler.

Todavía hay que ver si el trabajo de Schaefer se sostiene una vez se revisen todos los datos, pero si es así, la hipótesis de la obstrucción a causa de una familia de cometas quedaría seriamente cuestionada. En opinión del investigador, parece que estamos observando un proceso constante que tiene efectos continuos en la luminosidad de la estrella. Además, es un proceso que requiere de 1.000 a 1.000.000 de veces más polvo estelar del necesario para explicar el oscurecimiento más pronunciado observado por el telescopio Kepler (que tuvo una duración de sólo un día). Y por si fuese poco, es necesario que todos esos cometas pasasen por delante de la estrella en el último siglo…

¿Y ahora qué?

Las mujeres que trabajaban en el Observatorio de Harvard en el año 1890. Crédito: Harvard College Observatory
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Las mujeres que trabajaban en el Observatorio de Harvard en el año 1890.
Crédito: Harvard College Observatory

De momento toca esperar. Si se confirma, habrá que volver a preguntarse qué es lo que está provocando este comportamiento tan atípico en KIC 8462852, y sabremos que es algo que comenzó, como mínimo, hace más de un siglo. Las opciones son bastante obvias, o bien se trata de un fenómeno natural que todavía no conocemos, o bien estamos observando algún tipo de trabajo por parte de seres inteligentes (y el qué, exactamente, sería toda una incógnita).

Sí, es posible que te estés preguntando algo del tipo… ¿Quizá fuimos demasiado rápidos desechando la idea de la esfera de Dyson?. Y la respuesta es que no. No hay que olvidar que la esfera de Dyson no es más que una hipótesis sobre cómo, una civilización alienígena, podría intentar aprovechar la energía de su estrella. No hay que olvidar que el instituto SETI ya estuvo observando la estrella en busca de posibles señales de vida inteligente y no logró encontrar nada. Sea como fuere, una cosa está clara. La estrella mas misteriosa de la Vía Láctea va a seguir dando que hablar en 2016…

Referencias: Arxiv, Centauri Dreams