Hasta el momento, todos los medios de propulsión que hemos utilizado son químicos. Con ellos hemos puesto satélites en órbita, astronautas en la Luna, y hasta rovers en la superficie de Marte. También hemos comenzado a utilizar motores de iones para poder alcanzar los lugares más alejados del Sistema Solar en un menor lapso de tiempo, pero nuestro alcance sigue siendo limitado…

Necesitamos más velocidad

Concepto artístico del Mars Science Laboratory de la NASA llegando al planeta rojo. Crédito: NASA/JPL-Caltech
  • Facebook
  • Twitter
  • Buffer
  • Pinterest
  • Gmail
  • reddit
  • LinkedIn
  • Tumblr

Concepto artístico del Mars Science Laboratory de la NASA llegando al planeta rojo.
Crédito: NASA/JPL-Caltech

Es impensable llegar a destinos más lejanos con este sistema (en una cantidad de tiempo razonable, claro está, a fin de cuentas la sonda Voyager 1 está abandonando el Sistema Solar, pero tardará miles de años en hacerlo). Para llegar a otras estrellas, y para poder viajar con más rapidez dentro de nuestro propio Sistema Solar, nos hará falta otro método de viaje que nos permita aproximarnos a velocidades relativistas (es decir, a velocidades cercanas a la de la luz, muy por encima de lo que podemos alcanzar hoy en día).

En la actualidad ya podemos enviar misiones a Marte, pero es necesario un viaje de varios meses antes de que nuestro vehículo llegue a su destino. Además, para que ese viaje sea lo más breve posible, es imprescindible que lancemos la nave en el momento más óptimo (la ventana de lanzamiento) que, en el caso del planeta rojo, ocurre una vez cada dos años. No es algo demasiado práctico si estamos pensando en intentar enviar astronautas a otros planetas…

En la NASA no han dejado de pensar en este problema. Necesitamos desplazarnos mucho más rápido si queremos explorar el Sistema Solar y lugares más allá de los dominios de nuestra estrella, y el Dr. Philip Lubin, profesor de física en la Universidad de California, tiene una propuesta que podría permitirnos viajar desde la Tierra a Marte en tan sólo tres días (para una nave con un peso de unos cien kilos): la propulsión por fotones.

Aplicando a gran escala lo que ya hacemos en la pequeña

Explicación (en inglés) de cómo funciona el sistema de propulsión de fotones. Crédito: Photon999/Wikipedia
  • Facebook
  • Twitter
  • Buffer
  • Pinterest
  • Gmail
  • reddit
  • LinkedIn
  • Tumblr

Explicación (en inglés) de cómo funciona el sistema de propulsión de fotones.
Crédito: Photon999/Wikipedia

El sistema se llama DEEP IN (por su nombre en inglés, Directed Propulsion for Interstellar Exploration, que viene a traducirse como «Propulsión dirigida para la exploración interestelar»). La idea general es que ya hemos alcanzado velocidades relativistas en laboratorio, pero no hemos aplicado esa tecnología (que es de naturaleza electromagnética, en vez de química) en ningún entorno más allá de un laboratorio. Es decir, sabemos cómo propulsar partículas individuales a velocidades muy cercanas a la de la luz en aceleradores de partículas (como el LHC), pero no hemos desarrollado esa tecnología para aplicarla a mayor escala.

Esta propuesta difiere de la tecnología de propulsión, que utilizamos para los cohetes en la actualidad, en un aspecto fundamental y que puede ser un tanto confuso: el sistema de propulsión se queda en tierra, y la nave no lleva consigo ningún combustible. En su lugar, incorpora un sistema de reflectores, que serían golpeados con un rayo de fotones encargado de empujar la nave hacia delante. El sistema sería modular y escalable (es decir, podríamos expandirlo o reducirlo en función de la cantidad de impulso que necesitásemos para lo que queramos impulsar).

Por si no fuera suficiente, esta tecnología también podría ser usada para desviar posibles restos espaciales que pudiesen ser una amenaza (incluso posibles asteroides en rumbo de colisión en el futuro) y lo que, personalmente, encuentro aun más llamativo… Nos puede permitir detectar a otras civilizaciones avanzadas tecnológicamente que utilicen un sistema de propulsión dirigido similar a éste (en cierto modo no es más que una extensión de la hipótesis de Dyson, en el sentido de que estamos suponiendo que las civilizaciones extraterrestres podrían resolver sus desafíos de la misma manera que nosotros, pero ese es tema para otro artículo, si os interesa).

Tenemos un calendario

La Estación Espacial Internacional, fotografiada el 23 de mayo de 2010 desde el Space Shuttle Atlantis.
  • Facebook
  • Twitter
  • Buffer
  • Pinterest
  • Gmail
  • reddit
  • LinkedIn
  • Tumblr

La Estación Espacial Internacional, fotografiada el 23 de mayo de 2010 desde el Space Shuttle Atlantis.

No es sólo una propuesta teórica. Hay un calendario para desarrollar la tecnología de propulsión por fotones, que nos llevaría a comenzar con pruebas a pequeña escala. Primero, utilizaremos la tecnología DEEP IN para lanzar pequeños satélites. La información que se obtenga en esa fase nos servirá para preparar todo lo necesario para poder dar el siguiente paso, que consistirá en probar una unidad que nos permita defender a la Estación Espacial Internacional de restos espaciales que puedan colisionar con ella a lo largo de su órbita.

A partir de ese punto, los sistemas se irían desarrollando y haciéndose más complejos para ir a por objetivos más ambiciosos. Desde el lanzamiento de satélites a la órbita baja de la Tierra (la misma en la que se encuentra la EEI), como a la órbita geoestacionaria (a más de 30.000 kilómetros de altura sobre la atmósfera) pasando por sistemas de desvío de asteroides y defensa planetaria y, después de eso, llegar a motores de propulsión capaces de llevarnos a viajes interestelares.

Todavía quedan muchas preguntas por responder, como qué sucede cuando un vehículo, a velocidades cercanas a la luz, choca con un micrometeorito (y ya no digamos qué efectos podría tener el viaje a velocidades relativistas en un ser vivo, que es algo sobre lo que hoy en día solo podemos teorizar). Son preguntas que serán planteadas y respondidas a medida que avance la tecnología y se desarrolle su capacidad.

En definitiva, la tecnología DEEP IN tiene el potencial de poner otras estrellas a nuestro alcance, así como el Cinturón de Kuiper y la Nube de Oort, e incluso nos podría permitirnos pensar en enviar misiones de exploración al noveno planeta del Sistema Solar (si es que existe). Podríamos pensar en enviar sondas a explorar los exoplanetas más prometedores y permitir a la Humanidad observar otros sistemas estelares. Si finalmente funciona como plantea el profesor Lubin, será una revolución que puede estar mucho más cerca de lo que podría parecer…

Podéis encontrar la explicación, de la mano del propio profesor, en este vídeo: http://livestream.com/viewnow/niac2015seattle

Referencias: Universe Today