Un grupo de astrónomos ha propuesto una nueva definición de planeta. Si se aceptase, el Sistema Solar tendría más de 100 planetas. Entre ellos no sólo se contaría Plutón, también otros objetos como la Luna…

Una polémica con recorrido

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Recreación artística de Eris. Su superficie es muy brillante (refleja un 96% de la luz que recibe).
Crédito: ESO/L. Calçada y Nick Risinger (skysurvey.org)

El Sistema Solar no siempre ha tenido ocho planetas. Hasta 2006, de hecho, decíamos que tenía nueve, porque incluíamos a Plutón en esa selecta familia. El descubrimiento de otros objetos en el Cinturón de Kuiper lo cambió todo. Con la llegada de mundos como Eris, surgió la necesidad de buscar una nueva definición de planeta. De ahí surgió el término planeta enano, en el que se incorpora en la actualidad a mundos como Plutón.

Pero, ¿qué es un planeta? La pregunta parece tremendamente simple, pero tiene una respuesta muy compleja. Si nos guiamos por la definición actual, un planeta es aquel objeto que cumpla tres requisitos fundamentales. Primero, que orbite en torno al Sol. Segundo, que sea lo suficientemente grande como para ser esférico por su propia gravedad. En este punto hay una excepción: que no sea tan grande como para provocar fusión nuclear en su interior, ya que eso sería una estrella. Por último, que haya limpiado su vecindario de la mayor parte de objetos orbitales.

Plutón cumple con los dos primeros puntos, pero no con el tercero. Comparte su región del espacio con muchos otros objetos, y por eso decimos que es un planeta enano. Hasta aquí es posible que todo esté razonablemente claro, pero hay un par de inconvenientes… Si pusiésemos a la Tierra en la órbita de Plutón, no sería capaz de limpiar su vecindario de otros objetos orbitales. Sin embargo, ¿hay alguien que sería capaz de dudar de que seguiría siendo un planeta?

El caso de la Luna

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La Luna, vista desde el hemisferio norte de la Tierra.
Crédito: Gregory H. Revera

Pero no hace falta que nos vayamos hasta el Cinturón de Kuiper. Nuestra propia Luna podría ser considerada un planeta. De hecho, no es una noción nueva. En la Antigüedad, ya fue considerada de esa manera. No sólo recorría el firmamento cada noche (a diferencia de las estrellas). También era el único objeto celeste en el que se podían ver características de su superficie. Aristóteles llegó a preguntarse por qué veíamos siempre su misma cara.

De hecho, ver la misma cara de la Luna le llevó a concluir que los planetas no tenían una rotación propia. Es decir, según su definición, los planetas eran movidos en círculos alrededor de la Tierra. Ese fue uno de los pilares de la cosmología medieval. En ella, las estrellas y planetas giraban por medio de círculos anidados, dando vueltas alrededor de nuestro planeta. Para nuestros antepasados, la Luna no era un objeto diferente a Júpiter, por ejemplo.

Una nueva definición de planeta

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Imagen, en color casi real, de Plutón.
Crédito: NASA / Johns Hopkins University Applied Physics Laboratory / Southwest Research Institute

Para ser sincero, la nueva definición de planeta, propuesta por este equipo de científicos de la NASA, no es descabellada. Lo describen de la siguiente manera: «un planeta es una masa subestelar que nunca ha experimentado fusión nuclear y que tiene suficiente gravitación para asumir un aspecto esferoidal descrito adecuadamente por una elipsoide triaxial sin importar sus parámetros orbitales».

Aunque suena muy técnico, lo único que están diciendo es que un planeta es, literalmente, cualquier objeto celeste esférico que sea más pequeño que una estrella. Puede parecer una definición de brocha gorda, pero nada más lejos de la realidad. No hay muchos objetos que cumplan con una definición tan simple. Por ejemplo, de una tacada, excluye todas las estrellas y otros objetos como enanas blancas, estrellas de neutrones o agujeros negros.

Excluir a los objetos que no son esféricos también supone quitar, de un plumazo, multitud de asteroides y objetos irregulares. Es el caso de, por ejemplo, Fobos y Deimos. Los dos satélites de Marte son irregulares. Además, se dejaría de tener en cuenta si el vecindario orbital está limpio. Algo que, como ya he comentado, es difícil de definir. La Tierra, en la órbita de Plutón, no sería capaz de despejar su órbita. Incluso en su órbita, nuestro planeta recibe constantes visitas de asteroides…

Un Sistema Solar con más de 100 planetas

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Ganímedes, el satélite más grande del Sistema Solar.

Los investigadores creen que la definición actual tiene algunas lagunas importantes. Lo cierto es que no te serán desconocidas. Por ejemplo, sólo consideramos planetas a aquellos que orbitan alrededor del Sol. Los que orbitan alrededor de otras estrellas reciben la denominación de exoplaneta. Los que orbitan alrededor del centro de la galaxia reciben, en su lugar, la denominación de planeta errante.

El ejemplo que he utilizado de la Tierra está relacionado con su otra gran laguna. La definición actual nos obliga a establecer zonas para poder realizar el cálculo de limpieza del vecindario orbital. Dicho de otra manera, es necesario tener en cuenta la distancia a la estrella para determinar si el objeto en cuestión es un planeta. Para que un objeto sea capaz de limpiar su vecindario, es necesario que sea más grande cuanto más nos alejamos de la estrella.

Si nos guiásemos por la nueva definición, por contra, el panorama cambia mucho. Con la desaparición del requisito de que orbite alrededor del Sol, y la desaparición del requisito de limpieza del vecindario orbital, el Sistema Solar tendría más de un centenar de planetas. Entre las nuevas incorporaciones habría algunos nombres ilustres. La Luna sería considerada un planeta, y por supuesto también Plutón. También sería el caso de muchos satélites, como Titán, Encélado, Europa, Ganímedes

Todo depende de la Unión Astronómica Internacional

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Deimos.
Crédito: NASA/JPL-caltech/University of Arizona

Sea como fuere, la última palabra la tiene la Unión Astronómica Internacional. Es el organismo encargado de las definiciones de nombres de planetas y otros objetos celestes, así como los estándares en astronomía. Incluso si decidiesen hacer caso al estudio de este equipo de astrónomos, podemos dar por seguro que habrá multitud de debates y deliberaciones antes de alcanzar un consenso.

Puede que el Sistema Solar pase a tener más de cien planetas, o puede que nos quedemos como estamos. Lo que sí está claro, es que aquellos que creyesen que habíamos dejado atrás la polémica sobre la definición de planeta, se equivocaban… A título personal, sí puedo decir que esta definición parece mucho más elegante y clara que la que usamos en la actualidad, al centrarse puramente en las características geofísicas del objeto celeste.. Incluso si eso supone pasar a tener un Sistema Solar repleto de planetas…

La propuesta es Stern et al., «A Geophysical Planet Definition», y puede ser consultada en este enlace.

Referencias: Science Alert