El Instituto SETI ya ha escuchado al Imperio Galáctico de TRAPPIST-1. No, no es que me haya vuelto loco. Es que esa denominación (Imperio Galáctico) es la que han utilizado para referirse al sistema. No ha pasado ni una semana, y ya hemos intentado detectar señales de vida inteligente…

TRAPPIST-1, un imperio galáctico de bolsillo

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Este concepto artístico muestra la posible superficie de TRAPPIST-1f.
Crédito: NASA/JPL-Caltech

Si has estado viviendo debajo de una roca desde el pasado miércoles, es posible que aún no lo sepas. La NASA ha anunciado que TRAPPIST-1 tiene siete planetas similares a la Tierra. Ya hablé largo y tendido de la noticia en este artículo, pero hoy vamos a darle un pequeño giro de tuerca. Vamos a centrarnos, precisamente, en lo que os dije que no es el aspecto más relevante del descubrimiento de la NASA. Vamos a pensar en la posibilidad de que haya vida en este pequeño sistema estelar…

Si lo trasladásemos al Sistema Solar, los planetas de TRAPPIST-1 entrarían dentro de la órbita de Mercurio con comodidad. Giran tan cerca de su estrella, que tendríamos espacio para meter algún planeta más antes de llegar a tropezarnos con el planeta más cercano al Sol. Aunque TRAPPIST-1 es una enana roja ultrafría, unas 2.000 veces más tenue que nuestra estrella, los planetas están tan cerca que su día no es muy diferente al de la Tierra.

En definitiva, estamos ante siete planetas que, en cierto modo, podríamos describir como siete Tierras muy pegadas. Lo cierto es que es una definición muy generosa. Sólo sabemos que están en una distancia idónea para poder tener agua en estado líquido en su superficie. Nos falta confirmar todo lo demás para poder pensar en la posibilidad de que haya vida. Es decir, no sabemos si esos océanos realmente existen. Ni siquiera estamos seguros de que tengan atmósfera…

Un vecindario más práctico que el Sistema Solar

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Concepto artístico de los siete planetas de TRAPPIST-1, tal y como los veríamos con un telescopio ficticio e increíblemente potente.
Crédito: NASA

Pero entre todas esas incertidumbres,la vida en TRAPPIST-1 tendría unas ventajas que quizá no sean tan obvias a simple vista. Imaginemos que todos los planetas tienen condiciones apropiadas para albergar vida. Es más, a efectos prácticos para este artículo, imaginemos que tienen las condiciones de la Tierra, pero con una excepción. En ninguno de ellos ha aparecido vida, salvo uno. En el Sistema Solar, es muy difícil que las formas de vida de nuestro planeta pudiesen llegar a otros mundos habitables (difícil, que no imposible).

Sin embargo, en TRAPPIST-1, las colisiones de asteroides contra la superficie de ese único planeta que sí estuviese habitado, sería suficiente para poder transportar formas de vida (microbios, bacterias, etcétera) al resto del sistema estelar. Dicho de otro modo, allí, si los siete planetas tuviesen las mismas condiciones, la vida se esparciría como una infección. Es un lujo del que no disponemos en el Sistema Solar…

Pero vayamos un paso más allá. Si hubiese criaturas inteligentes en TRAPPIST-1, disfrutarían de unos beneficios que ya nos gustaría tener. Nuestra nave más rápida nos puede llevar a Marte en unos seis meses; pero sólo en determinadas fechas (cuando la distancia a recorrer sería menor). En comparación, viajar entre los planetas del sistema TRAPPIST-1, con esa misma nave, sería un simpático desplazamiento de fin de semana.

Un paisaje difícil de imaginar

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Este concepto artístico muestra un paisaje imaginario desde la superficie de uno de los planetas alrededor de TRAPPIST-1.
Crédito:
ESO/M. Kornmesser

Los mundos de TRAPPIST-1 nos ofrecen un escenario difícil de imaginar en nuestro Sistema Solar. Venus no es más que un punto brillante en el cielo de la Tierra. En el tercer planeta del sistema, TRAPPIST-1d, sin embargo, el segundo tendría un tamaño mayor que el de la Luna vista desde la Tierra. Además, los planetas de TRAPPIST-1 se mueven mucho más rápido en el firmamento. En cuestión de minutos, sus posiciones habrían cambiado respecto al resto de estrellas.

En definitiva, es muy tentador imaginar, como han hecho desde el instituto SETI, que en TRAPPIST-1 pudiese haber algo parecido a un Imperio Galáctico. Una pequeña confederación de planetas en nuestro jardín trasero; porque en la escala cósmica, 39 años-luz está a la vuelta de la esquina, aunque no tengamos tecnología para llegar allí en un lapso de tiempo razonable. Llegados a este punto, tengo que confesar que me he guardado una pequeña mentira piadosa…

Sin señales de radio…

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Imagen de la matriz de telescopios Allen.
Crédito: SETI

La escucha del instituto SETI no ha sido reciente. En realidad, tuvo lugar en 2016, al hilo del descubrimiento original, cuando se encontraron tres de los siete exoplanetas que conocemos en la actualidad. En aquella ocasión, SETI utilizó la matriz de telescopios Allen para observar el entorno de TRAPPIST-1. Hicieron un análisis de 10.000 millones de canales de radio en busca de posibles señales. No detectaron ninguna, pero ya han anunciado que hay nuevas escuchas en preparación.

Según cuentan, la búsqueda fue razonablemente sensible. Supongamos, de nuevo, que hubiese seres inteligentes en este pequeño sistema estelar (que ya es mucho suponer). Si tuviesen una antena de transmisión tan grande como el radiotelescopio FAST en China (500 metros de diámetro) para enviarnos mensajes, la matriz de telescopios de Allen podría haber detectado su señal si se utilizase una transmisión con una potencia de más de 100 kilovatios. Para ponerlo en perspectiva, esa cantidad de energía es una diez veces superior a la de los radares que podemos encontrar en los aeropuertos.

Seguimos buscando…

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Este concepto artístico muestra el sistema de TRAPPIST-1.
Crédito: NASA/JPL-Caltech

De momento no hay nada que nos haga pensar que hay vida en otros mundos. Sin embargo, descubrir si estamos solos en el universo es una aventura en la que la ciencia no va a detenerse. La existencia de un sistema como TRAPPIST-1, repleto de mundos terrestres, es positiva. Si los mundos como la Tierra abundan (en cuanto a tamaño y composición), entonces quiere decir que el universo tiene multitud de oportunidades para que la vida se abra paso.

En cierto modo, se podría decir que es irrelevante que encontremos vida en TRAPPIST-1. Ese sistema estelar ya ha hecho su contribución más significativa. Nos ha ayudado a comprender que el universo es un lugar en el que la vida puede abrirse paso en multitud de lugares. Por supuesto, muchos de esos planetas, a pesar de tener un tamaño y composición similar al de la Tierra, quizá nunca lleguen a desarrollar vida. Otros tanto, sin embargo, lo harán.

Ten en cuenta el conocimiento que hemos acumulado en sólo unas décadas. Hay miles de millones de estrellas en cada galaxia y, a su vez, miles de millones de galaxias. Hay billones de planetas en cada galaxia… Si crees, a la luz de esa información, que el universo es un lugar estéril, seguramente no tengas mucha compañía en esa afirmación. Probablemente, además, te equivoques. A lo mejor la pregunta correcta ya no es ¿hay vida en otros planetas? si no ¿cuándo encontraremos vida en otros planetas? La respuesta, por ahora, tendrá que esperar. El camino por delante todavía es muy largo, aunque no haya un Imperio Galáctico en TRAPPIST-1…

Referencias: Instituto SETI