La segunda vida de la Vía Láctea

Por extraño que pueda parecer, estamos en la segunda vida de la Vía Láctea. Al menos, si entendemos como vida el proceso de formación de estrellas. Ahora, un investigador cree que nuestra galaxia pasó por un episodio de inactividad entre dos episodios de formación…

El turbulento pasado de la Vía Láctea

La segunda vida de la Vía Láctea

Concepto artístico de la Vía Láctea.
Crédito: NASA

Nuestra galaxia tiene un pasado de lo más complejo. Desde hace mucho tiempo, la astronomía ha intentado comprender la Vía Láctea en todo su detalle. Su extensión, su estructura, su formación, su evolución… Actualmente, se cree que la galaxia se formó poco después del Big Bang, hace unos 13 510 millones de años, frente a los 13 800 del universo. La galaxia se formó por la agrupación de las primeras estrellas y cúmulos. Así como la acreción de gas del halo galáctico.

Tras su formación, se cree que varias galaxias se han unido a la nuestra. Cada colisión provocó la formación de nuevas estrellas. Pero, según Masafumi Noguchi, un astrónomo de la universidad de Tohoku en Japón, nuestra galaxia pasó por un período muy calmado entre dos períodos, de formación de estrellas, que tuvieron una duración de miles de millones de años. Una galaxia que no puede formar estrellas está muerta. A fin de cuentas, si no forma nuevas estrellas, tarde o temprano todas las que la componen habrán muerto.

Por eso podemos decir que estamos en la segunda vida de la Vía Láctea. Desde esa perspectiva, nuestra galaxia murió y volvió a la vida. Para llegar a esta conclusión, Noguchi ha calculado la evolución de la galaxia a lo largo de 10 000 millones de años. Una nueva hipótesis plantea que la formación de estrellas podría tener lugar por medio de la acreción de gas frío. Acreción es, básicamente, el término utilizado en astronomía para describir una acumulación de material.

Los episodios de formación de estrellas

Explicación del modelo de formación de la galaxia con gas frío.
Crédito: M. Noguchi/Nature/M. Haywood et al.

Es un intento por explicar cómo las galaxias, durante su formación, acumulan gas frío del espacio a su alrededor. La hipótesis plantea dos episodios diferentes de formación de estrellas y ha sido sugerida en varias ocasiones. Algunos investigadores creen que explica la formación de las galaxias más masivas que podemos observar en el universo. En el estudio que nos ocupa, Noguchi llegó a la conclusión de que la Vía Láctea había pasado por dos episodios de formación de estrellas.

Según su estudio, la historia de nuestra galaxia puede comprenderse a través de los elementos que componen las estrellas. Son el resultado de la composición del gas a partir del que se formaron. Por diferentes observaciones del firmamento, sabemos que las estrellas en el vecindario del Sol están divididas en dos grupos con composiciones muy diferentes. El modelo desarrollado por este astrónomo japonés nos da una posible explicación a por qué se produce esa diferencia.

Según su modelo, la Vía Láctea comenzó cuando las corrientes de gas frío se acumularon en la galaxia y desencadenaron la formación de la primera generación de estrellas. Ese gas contenía elementos producidos por supernovas de tipo II. Las que se producen cuando una estrella muy masiva colapsa sobre sí misma, al final de su vida, y explota. En ese proceso, libera sus elementos al medio intergaláctico.

Entendiendo la segunda vida de la Vía Láctea

La Vía Láctea vista desde Arizona.
Crédito: David Lane & Robert Gendler

Así que la primera generación de estrellas fue rica en los llamados elementos alfa. Específicamente, Noguchi menciona la presencia de oxígeno, magnesio, silicio, azufre, carbono y titanio. Después, hace 7 000 millones de años, aparecieron ondas de choque que calentaron ese gas a temperaturas muy elevadas. Lo que provocó que el gas frío dejase de fluir hacia la galaxia y, en consecuencia, deteniendo el primer período de formación de estrellas.

Después, nuestra galaxia atravesó un período de inactividad de 2 000 millones de años. Durante ese tiempo, las supernovas de tipo Ia, que suceden en los sistemas binarios cuando una enana blanca (el cadáver de una estrella de una masa similar al Sol o más pequeña) absorbe material de su estrella compañera, añadieron hierro al gas intergaláctico y cambió su composición química. Con el tiempo, ese gas intergaláctico volvió a enfriarse.

Así que, hace 5 000 millones de años, volvió a fluir hacia la galaxia. Es aquí cuando comienza la segunda vida de la Vía Láctea. El segundo episodio de formación de estrellas, en el que se incluye el nacimiento de nuestro Sol, más rico en hierro. Hasta el momento, este proceso de formación en dos fases se había sugerido para galaxias mucho más masivas que la nuestra. Noguchi cree que también se aplica en el caso de la Vía Láctea.

Andrómeda podría haber pasado por algo similar

La galaxia de Andrómeda.
Crédito: Lorenzo Comolli

Quizá no solo estemos viendo la segunda vida de la Vía Láctea, también la de nuestra vecina Andrómeda. Al menos otros estudios han apuntado en esa dirección. El modelo de Noguchi predice que las galaxias espirales masivas deben pasar por una fase de inactividad en su formación de estrellas. Las galaxias más pequeñas por su parte, sin embargo, dan lugar al nacimiento de nuevas estrellas de forma constante.

En el futuro, las observaciones con telescopios (tanto ya existentes como de nueva generación) nos dará mucha información. Proporcionarán evidencias adicionales para poder entender mejor este fenómeno. Así que es cuestión de tiempo que la astronomía nos permita comprender, mucho mejor, la formación de galaxias. Algo imprescindible para poder entender como ha evolucionado el cosmos desde su nacimiento.

Si las sospechas de Noguchi están en lo cierto, quizá todas las galaxias espirales relativamente grandes pasen por algo como la segunda vida de la Vía Láctea. Hay que recordar que las galaxias elípticas, en la actualidad, se consideran el resultado de la colisión entre galaxias espirales. Sea como fuere, poco a poco vamos construyendo una imagen más precisa del pasado de nuestra galaxia…

El estudio es Masafumi Noguchi; “The formation of solar-neighbourhood stars in two generations separated by 5 billion years”. Publicado en la revista Nature el 25 de julio de 2018. Puede ser consultado en este enlace.

Referencias: Universe Today

Alex Riveiro

Amante de la astronomía. Hablo de todo lo relacionado con el universo y sus conceptos de una manera amena y sencilla. Desde los púlsares hasta la historia de la astronomía en Al-Andalus.

También te podría gustar...

1 respuesta

  1. Bondergirl dice:

    Lo que me da a entender este artículo son dos cosas:

    a). Las galaxias más grandes, como la Vía Láctea, tienen procesos de formación estelar más lentos y, por ende, al igual que las estrellas más masivas ,con respecto a aquellas que tienen poca masa, tienen ciclos vitales más cortos.
    b). Somos muy jóvenes en la segunda vida de la Vía Láctea. Por esa razón, la paradoja de Fermi tiene sentido: a pesar de que encontramos, en el universo, la receta para la vida no hallamos estrellas completamente formadas capaces de crear planetas a su alrededor en estos momentos.

¡Comenta este artículo!

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: