Un nuevo estudio plantea que el Planeta Nueve no es necesario. La órbita que describen algunos de los objetos más lejanos que hemos descubierto se puede explicar sin la presencia de un planeta masivo más allá de la órbita de Neptuno. Podría ser una señal de que se está buscando algo que no existe…

El Planeta Nueve no es necesario para el funcionamiento del Sistema Solar

El Planeta Nueve no es necesario en el Sistema Solar
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Representación artística del Planeta Nueve.
Crédito: ESO/Tom Ruen

En 2016, se planteó que el Sistema Solar podría albergar un noveno planeta. El principal punto de apoyo de su existencia está en el comportamiento de varios objetos más allá de Plutón. Todos ellos tienen varias particularidades comunes. Sus órbitas son muy excéntricas (es decir, poco circulares). Su punto más cercano al Sol, y su orientación, son muy similares. Algo que apunta a que podría haber un objeto masivo que provocase ese comportamiento.

Pero un nuevo estudio sugiere que no es así. El Planeta Nueve no es necesario para explicar ese escenario. En su lugar, la atracción gravitatoria podría provenir de multitud de pequeños objetos más allá de la órbita de Neptuno. Según los investigadores, los modelos sin el Planeta Nueve también pueden funcionar. Para ello, sería necesario que haya multitud de objetos dispersos en una región de espacio relativamente grande.

En ese caso, la órbita y las particularidades de esos objetos tan distantes se podría explicar con sencillez. Este estudio puede parecer un jarro de agua fría para la búsqueda del Planeta Nueve. Comenzó en 2014, cuando se sugirió que podría haber un objeto, más allá de la órbita de Neptuno, que podría estar influyendo gravitacionalmente a mundos tan distantes como Sedna. Posteriormente, en enero de 2016, se anunció que había más evidencias para ese posible objeto.

Un planeta masivo y alejado del Sol

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Órbitas de Neptuno (magenta), Sedna (magenta oscuro), varios objetos del Cinturón de Kuiper (cián) y el Planeta Nueve (naranja).
Crédito: Caltech/R. Hurt (IPAC)

Así, en ese momento, Konstantin Batygin y Mike Brown estimaron que ese objeto podría tener 10 veces la masa de la Tierra. Estaría, de media, a más de 600 UAs del Sol. Es decir, a más de 600 veces la distancia entre la Tierra y el Sol. Desde entonces, las evidencias parecen haber ido sumándose en favor de ese hipotético planeta. Es el caso del descubrimiento de Caju. Pero esta versión no siempre ha sido popular.

Algunos astrónomos han defendido que el comportamiento de esos objetos se puede explicar sin un planeta masivo. El Planeta Nueve no es necesario si este estudio está en lo cierto. La explicación que proponen los investigadores parece funcionar. Todo sería una cuestión de cifras. Si la masa de todo el Cinturón de Kuiper, es superior a 10 veces la de la Tierra, el comportamiento sería fácil de explicar.

Sin embargo, la mayoría de estimaciones dicen que el Cinturón de Kuiper tiene menos del 10% de la masa de la Tierra. Por lo que, si esa estimación es correcta, la explicación que se plantea en este estudio no serviría. Por otro lado, en otros sistemas planetarios se ha observado la presencia de discos gigantescos de material. Se extienden muy lejos. Que no hayamos visto uno alrededor del Sol no quiere decir que no exista.

La dificultad de observar el Sistema Solar desde dentro

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Estimación de las zonas «posibles» y «probables» en las que podríamos encontrar el Planeta Nueve.
Crédito: Bob King

Porque, en ese caso, si el disco fuese mucho más grande de lo pensado, podría contener esa masa y encajaría en la previsión de los investigadores. Sin embargo, no hay evidencia directa de que exista. Tampoco la hay de que exista el Planeta Nueve. Por lo que las incógnitas se mantienen en el aire. De hecho, los propios investigadores admiten que quizá podríamos encontrarnos las dos cosas. Tanto el Planeta Nueve como un disco de material.

Es decir, no son ideas antagónicas. ¿Cómo saberlo? La única forma es seguir investigando y recogiendo datos. Con cada descubrimiento de nuevos objetos transneptunianos (objetos más allá de la órbita de Neptuno) será posible tener una imagen más completa. Las evidencias siguen apoyando la posibilidad de que el Planeta Nueve exista. Pero este estudio es interesante porque logra explicar lo que observamos sin que sea necesario.

Sea como fuere, es un buen recordatorio de que tenemos muchas cosas que descubrir. Podría parecer que conocemos todo en el Sistema Solar. Pero nada más lejos de la realidad. Las regiones más externas son absolutas desconocidas para nosotros. Hay mucho que investigar, descubrir y comprender, tanto en el Cinturón de Kuiper como en la Nube de Oort. Quizá el Planeta Nueve no sea necesario. Quién sabe qué descubrimientos nos esperan en el futuro…

El estudio es A. Sefilian y J. Touma; «Shepherding in a Self-Gravitating Disk of Trans-Neptunian Objects». Ha sido aceptado para su publicación en la revista Astronomical Journal. Puede ser consultado en arXiv.

Referencias: Space