Una de las ideas más tentadoras es que las exolunas podrían albergar vida. No solo los planetas alrededor de otras estrellas, también sus satélites. Pero uno de los grandes inconvenientes es la dificultad de detectar si realmente están ahí…

Exolunas que podrían albergar vida

Es una idea tan intrigante como lógica. En el Sistema Solar sabemos de multitud de satélites. Sin ir más lejos, la Tierra tiene a la Luna como compañera de su firmamento. Júpiter y Saturno cuentan, a su alrededor, con lo que podríamos considerar sistemas en miniatura. De todos esos satélites, se ha planteado que Encélado, Europa y Titán podrían ofrecer las condiciones necesarias para albergar vida. Todos ellos se encuentran muy lejos de la zona habitable. La franja, alrededor de una estrella, en la que podría existir agua líquida en la superficie.

Las exolunas podrían albergar vida
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Recreación artística de una hipotética exoluna. Crédito: NASA/JPL-Caltech

En el caso del Sistema Solar, la Tierra se encuentra dentro de esa zona habitable. Es posible que Marte y Venus también, aunque su evolución les ha llevado a ser mundos muy diferentes. Con todo esto en mente, parece lógico suponer que, si hay satélites en nuestro pequeño rincón del cosmos, también debería haberlos en torno a los planetas de otras estrellas. A estas alturas, conocemos ya más de 4 000 exoplanetas. De ellos, solo una pequeña parte podrían tener las condiciones necesarias para albergar vida. Pero… ¿y su entorno?

Porque, al igual que observamos en el Sistema Solar, parece lógico suponer que algunos de esos planetas podrían tener satélites a su alrededor. En este caso, son especialmente interesantes los gigantes gaseosos. Porque a su alrededor podrían tener grandes satélites terrestres. Esto nos abre un abanico de posibilidades que resulta muy atractivo. Podríamos tener, por ejemplo, un gigante gaseoso en la zona habitable. Por sus características, no sería habitable. Pero, en su órbita, cabe la posibilidad de que hubiese exolunas que podrían albergar vida.

Cómo descubrir esas exolunas que podrían albergar vida

El mismo escenario lo podemos llevar a gigantes gaseosos que estén fuera de la zona habitable. En este caso, es necesario que sus satélites estén más cerca del planeta. Es lo que sucede en casos como el de Europa o Encélado. La atracción gravitacional de Júpiter y Saturno (respectivamente) provocan que sus interiores se calienten y puedan albergar un océano líquido bajo su superficie congelada. Es decir, podemos imaginar un entorno habitable que se encuentra muy lejos de la zona habitable de una estrella. Las posibilidades crecen.

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Concepto artístico de una exoluna habitable alrededor de un planeta gigante. Crédito: NASA, GSFC: Jay Friedlander y Britt Griswold

Phil Sutton, un investigador, ha publicado un estudio en el que habla sobre esta idea. La lleva a un punto muy particular, y es la posibilidad de que pueda haber exolunas alrededor de un exoplaneta en particular: J1407b. Es un primer paso importante. La teoría nos dice que las exolunas deberían existir. No hay nada que indique que podrían ser exclusivas del Sistema Solar. Sin embargo, el primer paso es confirmar que, realmente, hay lunas en torno a otros mundos. Pero detectar este tipo de objetos, desde la Tierra, es extremadamente difícil.

Para deducir su presencia, es necesario buscar el efecto que tendría su gravedad en su entorno más inmediato. Por ejemplo, en anillos alrededor del planeta en torno al que orbiten. Aquí es donde entendemos por qué Sutton se ha centrado en J1407b. Es un planeta gigante con un sistema de anillos muchísimo más grande que el de Saturno. Es un tamaño 200 veces superior. Así que, analizando su estructura, se podría detectar la presencia de un satélite. Quizá, localizado entre los anillos que rodean a este exoplaneta tan llamativo.

Una posible exoluna en J1407b

Así que, con este razonamiento en mente, Sutton se puso manos a la obra. Llevó a cabo varias simulaciones del sistema de anillos de J1407b. Estudió cómo se comportaría la gravedad y cómo afectaría a las partículas de los anillos. Después, añadió un satélite, a diferentes distancias de los anillos, para observar si, con el paso de 100 órbitas, se creaban huecos en el interior de la estructura. Si las simulaciones encajaban con lo que se observa en la realidad, se podría deducir que la exoluna debe existir realmente. Pero no parece ser el caso.

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Concepto artístico del exoplaneta J1407b, que posee un gigantesco sistema de anillos. Crédito: Ron Miller

El efecto de una luna alrededor de ese sistema de anillos sería apreciable Especialmente en el borde del anillo. Sin embargo, la gravedad de un satélite no permitiría explicar los huecos detectados en la estructura de anillos de J1407b. Dicho de otro modo, no parece que haya ningún satélite a su alrededor. Es posible que esté ahí, pero no tan cerca como para afectar a la estructura de los anillos. Y, a mayor distancia, menor será el efecto gravitacional. Es decir, más difícil que su interior pueda albergar agua líquida y un entorno habitable.

Pero sea como fuere, es un buen recordatorio de que las exolunas podrían albergar vida. Y, por tanto, su estudio no es una simple curiosidad para confirmar algo que podría parecer lógico. Si detectamos exolunas terrestres en torno a planetas gigantes, puede que tengamos muchas más posibilidades de encontrar vida. De hecho, el propio Sutton cree que puede que tengamos más fácil encontrar vida si estudiamos las exolunas, que si nos centramos en los planetas rocosos. Veremos si el tiempo le da la razón, pero será una búsqueda larga…

Estudio

El estudio es P. Sutton; «Mean motion resonances with nearby moons: an unlikely origin for the gaps observed in the ring around the exoplanet J1407b». Publicado en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society el 27 de febrero de 2019. Puede ser consultado en este enlace.

Referencias: Phys