De momento no se han realizado avances demasiado significativos en la búsqueda de ese hipotético noveno planeta que, creemos, podría estar en las afueras del Sistema Solar. Eso, sin embargo, no impide que haya un montón de astrónomos con toda su atención puesta en dar con ese posible mundo que podría estar oculto en los exteriores del Sistema Solar…

Continúa la búsqueda

Concepto artístico del Planeta Nueve, un mundo que sería unas 10 veces más masivo que la Tierra,. Crédito: Caltech/R. Hurt (IPAC)
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Concepto artístico del Planeta Nueve, un mundo que sería unas 10 veces más masivo que la Tierra,.
Crédito: Caltech/R. Hurt (IPAC)

Después de que Konstantin Batygin y Mike Brown, dos científicos planetarios del Instituto de Tecnología de California, presentasen las evidencias que apuntan a la existencia del planeta en enero, otros equipos se han dedicado a recopilar más pruebas analizando imágenes archivadas, y proponiendo nuevas observaciones para encontrarlo con la ayuda de los telescopios más grandes del mundo.

Sin ir más lejos, la sonda Cassini ha ayudado, recientemente, a poder estrechar el cerco sobre el planeta. Algunos expertos creen que en sólo un año alguien podría dar con el planeta. Si eso sucediese, estaríamos ante un descubrimiento monumental que cambiaría nuestra visión del Sistema Solar y nos ayudaría a entender mejor cuál es nuestro lugar en el cosmos. Las evidencias apuntan a que hay algo atípico en las afueras de nuestro pequeño vecindario, y cada vez hay más científicos que están uniéndose a la investigación para apoyar, o rebatir, los cálculos del equipo que ha planteado su existencia.

El efecto de su gravedad

Recreación artística de Sedna, uno de los objetos celestes más distantes que conocemos en el Sistema Solar. Crédito: NASA/JPL-Caltech/R. Hurt (SSC-Caltech)
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Recreación artística de Sedna, uno de los objetos celestes más distantes que conocemos en el Sistema Solar.
Crédito: NASA/JPL-Caltech/R. Hurt (SSC-Caltech)

Si leíste alguna de las noticias que se publicaron inicialmente, es posible que recuerdes que gran parte de la argumentación de Batygin y Brown para apoyar la hipótesis de que existe otro planeta es su efecto gravitacional en varios objetos del Cinturón de Kuiper (entre ellos el planeta enano Sedna). Teóricamente, su gravedad debería sentirse mucho más allá, afectando levemente a los planetas, satélites e incluso naves en órbita.

Con ese razonamiento en mente, Agnès Fienga, en el Observatorio de la Costa Azul de Francia, y sus compañeros, comprobaron si un modelo teórico (que han estado perfeccionando a lo largo de una década) con la adición de ese noveno planeta podría explicar mejor las leves perturbaciones que se pueden ver en la órbita de la sonda Cassini. Sin él, los ocho planetas del sistema solar, 200 asteroides y cinco de los objetos más masivos del Cinturón de Kuiper son incapaces de describirla perfectamente. Es posible que esa pieza que falta para terminar el rompecabezas sea un noveno planeta.

Así que el equipo comparó el modelo actualizado, en el que se incluía al Planeta Nueve en varios lugares de su hipotética órbita, con los datos. Encontraron un punto perfecto, con el Planeta Nueve a 600 unidades astronómicas (a unos 90 mil millones de kilómetros) hacia la dirección de la constelación de la ballena (Cetus), que puede explicar la órbita de Cassini bastante bien. Aunque Fienga no está convencida de que haya encontrado al culpable de los extraños movimientos de la sonda, su planteamiento ha sido alabado por otros expertos, que lo consideran un análisis brillante.

Buenas noticias

En esta imagen se muestra la órbita de seis objetos distantes del Sistema Solar (incluido Sedna), y la posible órbita que recorrería el noveno planeta. Crédito: California Institute of Technology
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En esta imagen se muestra la órbita de seis objetos distantes del Sistema Solar (incluido Sedna), y la posible órbita que recorrería el noveno planeta.
Crédito: California Institute of Technology

Si el Planeta Nueve se encuentra en la dirección de la constelación de la ballena, las noticias son aun mejores porque podría ser analizado por el Observatorio de Energía Oscura del hemisferio sur, un proyecto diseñado para analizar la aceleración del universo, y que casualmente está estudiando una zona mucho más grande que esa región. Aunque el observatorio no fue diseñado para buscar objetos en el Sistema Solar, ya han descubierto algunos (incluyendo uno de los objetos helados que hizo que Batygin y Brown pudiesen deducir su existencia).

Este observatorio es el que tiene más posibilidades de éxito inmediato, y aun hay más a su favor. Si el planeta está a 600 UA, aproximadamente 15 veces la distancia media a Plutón, estará lejos, sí, pero no tanto como las 1.200 UA que se llegó a plantear y eso significaría que sería mucho más sencillo llegar allí y que no sería el doble de brillante de lo inicialmente planteado, si no 16 veces más.

El Observatorio de Energía Oscura no es el único que podría ayudarnos a dar con este planeta tan tenue. Deberíamos ser capaces de buscar la pequeña onda de luz que radia del propio calor interno del planeta. Ese tipo de búsqueda fue propuesta por Nicolas Cowan, un astrónomo de la Universidad McGill en Montreal, que cree que el Planeta Nueve podría aparecer en las observaciones de la radiación de fondo de microondas. A fin de cuentas, para poder calibrar los instrumentos, en este tipo de mediciones, se usa a los planetas gigantes del Sistema Solar, así que deberían ser lo suficientemente sensibles para detectar el planeta si es tan brillante como se cree.

Revisando datos y proponiendo observaciones

El telescopio Subaru, en Mauna Kea, Hawái (y por extraño que pueda parecer, es del Observatorio Astronómico Nacional de Japón, no de EEUU). Crédito: Denys/Wikimedia Commons
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El telescopio Subaru, en Mauna Kea, Hawái (y por extraño que pueda parecer, es del Observatorio Astronómico Nacional de Japón, no de EEUU).
Crédito: Denys/Wikimedia Commons

Los cosmólogos ya han comenzado a revisar los datos de experimentos ya realizados, y se están uniendo astrónomos con especializaciones muy diferentes. Mientras tanto, Batygin y Brown van a proponer su propia observación. En un estudio reciente, buscaron en varios mapas del cielo para determinar en qué lugares no está el Planeta Nueve. La zona en la que el planeta estaría en su punto más lejano del Sol, así como la pequeña zona del cielo en el que Fienga cree que podría estar, por ejemplo, no han sido sondeados en observaciones anteriores.

Así que para poder estudiar todas las zonas que no han sido mapeadas, Batygin y Brown han pedido 20 noches de observación en el Telescopio Subaru en Mauna Kea, en Hawái. Es una petición bastante por encima de lo que se suele conceder a los astrónomos que piden utilizar el telescopio, pero si consiguen salirse con la suya, Brown cree que podrían dar con el planeta en tan sólo un año.

El descubrimiento de un planeta así podría ser una fuente de inspiración increíble para la próxima etapa de exploración planetaria. Tenemos la oportunidad de ver uno de los mundos del Sistema Solar por primera vez, si es que existe, claro. Si no es así, no volveremos a tener la experiencia de maravillarnos con el descubrimiento de un mundo que se encuentra aquí, en este pequeño rincón de la Vía Láctea que todavía sigue sorprendiéndonos.

Referencias: Space