2017 ha sido un año que me costará olvidar. El último artículo de 2017 (el próximo ya será el 2 de enero de 2018), me vais a permitir, va a ser un poco más personal. Porque han sido 365 días en los que han pasado muchas cosas interesantes…

Un agradecimiento para ti, para todos

2017, un año de cambios y agradecimientos
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Júpiter, observado por la sonda Juno.
Crédito: Astrobitácora/Alex Riveiro

No se me ocurre otra forma de empezar que con un agradecimiento. A ti, que lees Astrobitácora, o que me sigues en Twitter, Facebook, Instagram, Pinterest o Google+. Porque sin ti, esto no tiene mucho sentido. No, no es una frase hecha, ni un agradecimiento vacío. Las cosas de las que hablo en este blog son cosas que yo ya conozco. No necesito escribirlas en un blog en Internet para recordarlas. Así que Astrobitácora existe por gente como tu, gente curiosa, que quiere conocer mejor el mundo en el que vive.

Dicen que el final de año suele ser una época de reflexión. De echar la vista atrás y pensar en lo que se ha conseguido. Los logros y los fracasos (que los ha habido). Este año es especial porque, hace casi tres años, a principios de 2015, me embarqué en una aventura de la que, sinceramente, no esperaba nada. Sí, es cierto que tenía amistades que me decían que se me da muy bien explicar estas cosas, que lo hago comprensible.

No soy, ni mucho menos, el único que puede explicarlo bien, ni el único que lo hace de una manera accesible, divertida o especial. La astronomía es algo que me ha apasionado desde pequeño, y es refrescante ver que mucha gente comparte esa misma pasión por el cosmos. En una sociedad que cada vez vive más acelerada, más centrada en los extremos (por contradictorio que parezca), ver que aún conservamos esa curiosidad innata es como un rayo de luz.

2017, un año de idas y venidas

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Júpiter, visto desde el Polo sur, fotografiado por la sonda Juno.
Crédito: Alejandro Riveiro/Astrobitácora

En este 2017, sinceramente, no puedo tener quejas. He publicado mi segunda novela de ciencia ficción, Ecos de un futuro distante II: Destrucción, en formato digital. En Twitter, los hilos de astronomía que he publicado han llegado a mucha gente. Espero que sirvan como mi pequeño granito de arena para ayudar a difundir el conocimiento y el apasionante mundo de la astronomía. Todavía estoy intentando asimilar lo mucho que ha crecido el blog en estos meses.

A fin de cuentas, en estos casi 365 días, se han visto más de 550.000 páginas en el blog. Cifras que jamás hubiera imaginado alcanzar (incluso 100.000 páginas en un año me parecía difícil). Pero, si Astrobitácora tiene esa audiencia, y cada día sois más los que visitáis la página para descubrir qué está pasando en el mundo de la astronomía y cuáles son las noticias más interesantes que nos van dejando, es gracias a gente como tú.

De Twitter qué puedo decir. Llegar a 10.000 seguidores me parecía una meta para los próximos años, así que ver el crecimiento que ha tenido la cuenta este año es algo inimaginable. De hecho, este pequeño espacio, este último artículo del año, me sirve también para mandar un agradecimiento a todos los que me leéis allí. Últimamente me es más difícil estar al día con todas las menciones que recibo, ¡pero lo haré!.

Mirando hacia 2018

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Concepto artístico de la superficie de Próxima b. En el horizonte se puede ver a Próxima Centauri y, en la lejanía, al sistema binario que forman Alfa Centauri A y B.
Crédito:
ESO/M. Kornmesser

Hace solo unas semanas, participé en el programa Ecos de los Remoto, en Onda Madrid. Allí, tuve el placer de charlar durante una hora con Álvaro Martín sobre diferentes temas del espacio. Fue la primera vez que participaba en un medio, y tengo que decir que fue una experiencia memorable. Aunque estaba algo nervioso al principio, lo cierto es que la hora se me pasó volando… ¡y eso que tenía dudas de si sería capaz de hablar durante tanto rato!

Si no la habéis escuchado todavía, podéis hacerlo aquí. Respecto al año que viene, no tengo objetivos, igual que no los tenía para este 2017. En ningún momento me planteé hacer crecer mi cuenta de Twitter de esta manera, ni hacer hilos para hacer llegar la astronomía a través de una plataforma diferente. Así que lo que tenga que venir vendrá. Sí que os puedo decir que hay varios proyectos en los que estoy participando y de los que sí espero poder contaros detalles, si llegan a fructificar, en los próximos meses.

Quizá en algún momento también considere la idea de hacer un podcast, o un canal de Youtube. Aunque, como os he comentado en Twitter en más de una ocasión, hoy por hoy no tengo ni el tiempo ni los medios para gestionar ni una cosa ni la otra. Pero si algo he aprendido, es que en la vida nunca puedes decir aquello de «de este agua no beberé». Lo que sí sé es que, evidentemente, Astrobitácora seguirá adelante, y mis hilos también.

La sonda Juno y su visita a Júpiter

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Júpiter, visto desde cerca del polo sur del planeta.
Crédito: Alex Riveiro/Astrobitácora

No sabía si hacer mención a este apartado, pero la verdad es que después de ver el recorrido que está teniendo la última foto que he retocado (y que acompaña este párrafo), no puedo resistirlo. Nunca he tenido un ojo especialmente bueno para el arte. Mi habilidad gráfica se limita a dibujar muñecos a partir de líneas rectas y un círculo en la cabeza… Así que nunca pensé que pudiese lograr que las fotos de la sonda Juno me quedasen bien.

Me propuse aprender a hacerlo, y la verdad es que estoy contento con el resultado. No me refiero a cómo han quedado, porque al final, estas imágenes son aproximaciones a la realidad. A veces he buscado un toque más artístico, es decir, resaltar esa riqueza de tonos en el planeta, que no son tan apreciables en otras fotos. En otras ocasiones, he buscado intentar acercarme a la realidad en la medida de lo posible (algo que no es tan simple como parece).

A lo que me refiero es a la recepción que han tenido esas fotos. A cómo han hecho que muchos os preguntéis cómo se vería Júpiter realmente (la segunda foto de este artículo es una buena aproximación). Es algo que anima mucho, ver que esa curiosidad sale a flote con cosas tan simples como eso, fotos tomadas por una sonda en 2017. De Júpiter, además, que, no deja de ser un planeta que todos (creo) tenemos en mente. Es fácil recordar cuál es su aspecto, igual que pasa con Saturno.

365 días de curiosidad y noticias

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El cúmulo abierto NGC 602, en la Pequeña Nube de Magallanes. Todavía está rodeado por parte de la nebulosa en que se formó.
Crédito: NASA/ESA/Hubble

No sé qué nos depararán los próximos 365 días. Lo que sí sé es que serán apasionantes, y que este año he descubierto que realmente hay mucha más gente ahí fuera, de la que pensaba, que quiere comprender mejor el universo en el que vivimos. Gente como tú. Porque no te engañes, esto no es sobre mí, ni siquiera sobre Astrobitácora. Es sobre ti, sobre esa curiosidad innata que todos tenemos en nuestro interior cuando somos niños.

Esa curiosidad que, con los años, es destruida por la sociedad en la que vivimos. En algunos casos, por suerte, hay personas, como tú, que mantienen esa curiosidad vida. Gente que quiere saber por qué el universo es cómo es. Por qué existimos. Personas que se preguntan si hay vida en otros lugares del universo. Gente que sueña con que, un día, nuestros descendientes vivan en colonias orbitales y en otros lugares del Sistema Solar.

Gente que se pregunta si algún día captaremos el mensaje de alguna civilización extraterrestre. O personas que simplemente quieren saber por qué no hemos encontrado vida todavía. Por todo ello, gracias. Porque tú, lector (o lectora) de Astrobitácora, eres quien da sentido a lo que humildemente intento hacer en este blog cada semana. Con mis errores y mis aciertos, pero siempre intentando compartir mi pasión por la astronomía con todos los que os acercáis a este pequeño rinconcito de Internet. Así que adiós a 2017 y…

¡Feliz 2018!