Esta semana, en Crónicas bajo la bóveda celeste 1×18, hablamos de los inicios de la espectroscopia durante el siglo XIX y de los avances que la propiciaron. En YouTube, además, hablamos del último hallazgo de Curiosity: varias moléculas orgánicas que nunca habían sido vistas en Marte…
Crónicas bajo la bóveda celeste 1×18: La revolución de la espectroscopia
Uno de los aspectos más interesantes de la historia de la astronomía en el siglo XIX fue el descubrimiento de que la luz era algo más que un medio. No solo servía para poder observar objetos lejanos. En sí misma, también era una fuente de información, al descomponer su luz en un espectro de colores. La presencia de algunas líneas más intensas, y la ausencia de otras, eran indicadores de los elementos que contienen. Esto permitió entender que era posible estudiar objetos muy lejanos, solo con observar su luz y descomponerla.

Al principio, era un trabajo tremendamente laborioso, porque era necesario observar cada espectro de manera detallada y compararlo con otros. Pero uno de sus grandes hallazgos, sin duda, fue el descubrimiento de un elemento que no se había llegado a observar en nuestro planeta: el helio. Fue un ejemplo fantástico de la potencia y utilidad de una técnica como la espectroscopia. Algo que, hoy en día, tiene un valor enorme en la astronomía moderna, porque permite realizar todo tipo de estudios, tanto cerca como muy lejos del Sistema Solar.
En esencia, lo que se produjo en el siglo XIX fue el nacimiento de la astrofísica, una de las grandes ramas de la astronomía moderna. Gracias a ella, es posible entender cosas como la composición de galaxias extremadamente lejanas, que vemos tal y como eran en la infancia del universo. O determinar la posible composición de exoplanetas, de mundos muy lejos del Sistema Solar. Como siempre, puedes escuchar Crónicas bajo la bóveda celeste 1×18 en iVoox, en la aplicación de iOS y Android; en la web, en este enlace, o aquí mismo:
YouTube: El hallazgo de Curiosity
Además, en YouTube, hablamos de cómo el róver Curiosity ha logrado descubrir siete moléculas orgánicas que nunca se habían observado en Marte. Es un hallazgo de lo más interesante porque refuerza la idea de que, hace miles de millones de años, el planeta rojo fue un lugar muy diferente, con condiciones mucho más parecidas a las de la Tierra. Es posible que llegase a albergar vida, aunque es algo que todavía no se ha podido determinar. De hecho, este descubrimiento resulta un tanto frustrante, porque hay dos posibles vías.

La aparición de estas moléculas se puede producir tanto por medio de la actividad biológica (que naturalmente sería la más interesante, porque apuntaría a la existencia de seres vivos en el pasado) o por medio de la actividad geológica. Lo más frustrante es que no es posible determinar cuál de las dos vías es la más probable. A pesar de ello, la roca en la que se ha encontrado se ha preservado durante unos 3500 millones de años. En aquel entonces, el planeta rojo parece que tenía todo lo necesario para que la vida pudiese aparecer.
Hay un aspecto que lo hace incluso más interesante, y tiene que ver con los instrumentos que han permitido este análisis. Naturalmente, no es posible traer las rocas de Marte para un estudio detallado en laboratorio, así que el róver lleva consigo un conjunto de instrumentos llamado SAM. Hace 15 años que se lanzó el róver Curiosity y la tecnología ha avanzado mucho: las misiones Rosalind Franklin (un róver que estudiará Marte) y Dragonfly (una sonda que estudiará Titán) llevan instrumentos más modernos. Puedes ver el vídeo en este enlace o al principio del artículo.