Poco a poco van saliendo más noticias para terminar de confirmar que no, que lo que ha pasado con la estrella KIC 8462852 no tiene nada que ver con supuestas civilizaciones extraterrestres. De hecho, hace sólo unos días, SETI ha publicado una noticia diciendo que después de más observaciones no habían detectado nada que pudiese ser considerado una señal de vida inteligente alienígena. Sin embargo, cabe preguntarse… ¿Qué pasará el día después de que encontremos vida extraterrestre? ¿Cómo cambiará nuestro mundo?

Un gran cambio, pero no tan grande

La estación espacial "Starbase 1" de Star Trek. Crédito: Paramount Pictures, CBS Studios
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La estación espacial «Starbase 1» de Star Trek.
Crédito: Paramount Pictures, CBS Studios

En este artículo no voy a entrar a considerar por qué creemos que es mucho más probable que haya vida en el universo que no. Si te interesa leer ese tema en más profundidad antes de seguir con esta entrada, te recomiendo leer: ¿Hay vida extraterrestre?. Dicho esto. ¿Qué pasará si descubrimos que no estamos solos? Sin ninguna duda sería el mayor descubrimiento de la humanidad, y cambiaría nuestra percepción de manera fundamental.

Es algo que sólo sucederá una vez en la existencia de nuestra especie, del mismo modo que la primera vez en la que un ser humano puso pie en otro objeto celeste más allá de nuestro planeta. A nivel científico supondrá una revolución en muchos de los campos relacionados con el universo, especialmente para la astrobiología. Sin duda alguna, también nos permitirá lograr grandes avances en muchos otros campos, a medida que vayamos descubriendo más detalles sobre esas hipotéticas formas de vida alienígenas. E incluso dará lugar a nuevas especializaciones científicas con las que ahora no podemos ni soñar (expertos en comunicación alienígena, por ejemplo).

A nivel espiritual (o filosófico, si lo prefieres) es difícil saber qué sucederá. Parece probable suponer que en lo filosófico habrá reflexiones muy profundas y, seguramente, entenderemos de una manera completamente diferente nuestra existencia y nuestro papel en el universo. En lo religioso, sin embargo, es muy difícil saber qué pasará, y como podría reaccionar nuestra civilización a algo así. Especialmente entre los fanáticos más religiosos… No es descabellado pensar que muchos, simplemente, intenten tacharlo de fraude para poder preservar esa idea de que somos la creación, a imagen y semejanza, de un dios.

A nivel social (colectivo) será el tema de discusión durante muchos días, quizá incluso semanas… tendremos programas, publicaciones y un largo etcétera hablando del descubrimiento y de lo que sepamos de los hipotéticos vecinos intergalácticos. Su descubrimiento copará todas las portadas durante días, incluso servirá para lanzar a la fama internacional a ciertos científicos e incluso popularizar ciertas áreas de la ciencia o hacer que muchos la elijan como su carrera profesional. Pero, cuando la tormenta haya pasado y se despeje el cielo… ¿qué es lo que quedará en nuestra sociedad?

Sus ramificaciones en la sociedad

Recreación artística de una hipotética exoluna (luna en torno a un planeta extrasolar) habitable. Crédito: Luciano Mendez
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Recreación artística de una hipotética exoluna (luna en torno a un planeta extrasolar) habitable.
Crédito: Luciano Mendez

Fuera de lo que supondrá en la ciencia un descubrimiento así, lo cierto es que como podría afectar a nuestra sociedad es mucho más complicado de intuir. A fin de cuentas, ¿de qué le sirve a los habitantes de países en vías de desarrollo (por poner un ejemplo) saber que hay vida extraterrestre? En nada, exactamente igual que saber quién fue el primer astronauta en pisar la Luna. Es un conocimiento que no les permite llegar al próximo día con más facilidad. A todos esos miles de millones de personas, que sufren para poder llegar al próximo día, cualquier noticia relacionada con la astronomía (y relacionadas con muchas otras cosas) no les sirven de nada.

Además, a corto plazo nuestra sociedad seguiría siendo la misma. Sí. Sobresaltados (o sorprendidos) por tener la confirmación de que no estamos solos en el Universo, pero poco más. Es más, ni siquiera podríamos estar seguros de si tenemos la oportunidad contactar con una civilización alienígena que esté viva en nuestro mismo momento. No hay que olvidar que, por ejemplo, KIC 8462852 está a 1.400 años-luz de distancia. Si hubiésemos encontrado algo allí, estaríamos viendo lo que sucedió hace 1.400 años (por la época de la caída del Imperio Romano). ¿Quién sabe si, de haber encontrado vida allí, seguirían estando ahí para cuando contactásemos con ellos?

A buen seguro, mucho antes de que nuestro mensaje llegase a esa civilización, el descubrimiento de vida extraterrestre en otros planetas sería poco más que un recuerdo distante para la mayor parte de la población. Interesante durante unos días, quizá semanas o (si hay un poco de suerte) meses. Algo de lo que se hablaría en los años venideros (especialmente en los aniversarios del hallazgo) pero poco relevante en un mundo en el que la información fluye cada segundo y en el que cada vez estamos más absortos en nosotros mismos.

Nuestro lugar en el Universo

Un mundo alienígena. Crédito: Emmanuel Shiu / www.eshiu.com
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Un mundo alienígena.
Crédito: Emmanuel Shiu / www.eshiu.com

Saber que no estamos solos en el Universo parece el tipo de descubrimiento que debería poner todo patas arriba. Y, sin embargo, cuando lo examinamos a fondo, la conclusión nos lleva a pensar lo contrario. ¿Llegaremos a ver cómo es el mundo después de descubrir que hay vida inteligente extraterrestre? Es imposible saberlo, aunque la detección de exoplanetas sigue dándonos nuevos hallazgos y cada año estamos más cerca de poder analizar planetas más pequeños y con tamaños más similares a los de la Tierra.

Hay científicos que creen que, en sólo un par de décadas (como mucho), tendremos la confirmación de existencia de vida en otros planetas de la galaxia. Y si pensar en que el hallazgo de vida inteligente serviría para dar que hablar durante un tiempo, podemos suponer que el descubrimiento de vida no inteligente en otros planetas sería, directamente, algo que no pasaría de tener repercusión en nuestra sociedad más allá de los primeros días.

El radiotelescopio Very Large Array de México. Crédito: Hajor
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El radiotelescopio Very Large Array de México.
Crédito: Hajor

Quizá nunca sepamos realmente cual es nuestro lugar en el Universo (con descubrimiento de otras especies o sin él), o sólo le preocupe a aquellos que puedan conseguir sacar un beneficio económico a corto plazo. Es inevitable hacerse la pregunta: ¿de verdad queremos encontrar vida en otros planetas? y, en cierto modo, deprime imaginar que muchos, simplemente, se encogerían de hombros para responder a esa pregunta.

La respuesta es sí. Sin duda. Claro que queremos encontrar vida en otros planetas. Lo que tenemos que conseguir, mientras tanto, es intentar que el resto de la sociedad sea consciente de que somos parte de un algo infinitamente más grande que nosotros. Un universo que, si solo hubiese sido concebido para nosotros, estaría terriblemente desaprovechado…

Este artículo de SETI me ha servido de inspiración.