Un nuevo estudio muestra que la Luna está encogiendo y, en consecuencia, generando terremotos. Es una sorpresa porque indica que nuestro satélite está geológicamente activo. ¿Supone esto un problema para los planes de colonizar la Luna?

La Luna está encogiendo, pero lo hace lentamente…

Un nuevo estudio plantea que la Luna está encogiendo. Sin embargo, no es un proceso ni mucho menos rápido. Nuestro satélite ha encogido en unos 50 metros a lo largo de cientos de millones de años. Pero ese comportamiento tiene consecuencias. Es la fuente de terremotos (también llamados lunamotos) que, comparados con los de la Tierra, podría alcanzar hasta el grado 5 en la escala de Richter. Pero, ¿por qué sucede esto? La Luna se está enfriando desde su formación, hace miles de millones de años. En el proceso, se contrae.

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La Tierra asoma por el horizonte lunar poco antes del aterrizaje del módulo lunar del Apolo 16. Crédito: NASA

Esa contracción del terreno provoca que se formen fallas de empuje, que producen los movimientos sísmicos incluso en la actualidad. Estas fallas se pueden observar en la Luna, en forma de pequeñas franjas, de unas decenas de metros de altura, que pueden extenderse a lo largo de varios kilómetros. De hecho, los astronautas de la misión Apolo 17 se encontraron cerca de una de estas fallas, bautizada como la falla Lee-Lincoln. La sortearon con el róver lunar que se utilizó durante la misión. Así que la experiencia no es ni mucho menos nueva.

No solo eso. Es, precisamente, las visitas de las misiones Apolo las que han permitido determinar que la Luna está encogiendo. Los investigadores han analizado los datos de cuatro sismómetros que fueron colocados en nuestro satélite por los astronautas del programa Apolo. Con la ayuda de un algoritmo, han intentado determinar los lugares exactos en los que se produjeron cada uno de estos terremoto. Los sismómetros son instrumentos que analizan la llegada de las vibraciones producidas por un terremoto, registrando su hora de llegada e intensidad.

En busca del epicentro

Eso permite, en consecuencia, determinar dónde se encuentra el epicentro de cada uno de estos movimientos sísmicos. Los instrumentos fueron colocados en las misiones Apolo 11, 12, 14, 15 y 16. Si bien, el de Apolo 11 solo se mantuvo operativo durante 3 semanas. Otros funcionaron desde 1969 a 1977. En este tiempo, esos cuatro sismómetros detectaron 28 terremotos de poca profundidad. Lo que cabría esperar que se produjese teniendo en cuenta el tipo de falla que los origina. Su intensidad, en la escala de Richter estaría entre 2 y 5.

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Imagen de la superficie lunar, tomada durante la misión Apolo 16. Crédito: NASA

Con la ayuda del algoritmo, los investigadores comprobaron que, de esos 28 movimientos, 8 se encontraban a 30 kilómetros de alguna de las fallas de empuje que podemos observar en las imágenes de nuestro satélite. Lo suficientemente cerca como para sospechar que podrían ser el origen de los terremoto. Ya que, según los investigadores, sus modelos muestran que es la distancia a la que podemos esperar encontrar esos movimientos más intensos. Además, de esos 8 terremotos, 6 se produjeron cuando la Luna se encontraba en su apogeo.

Es decir, en el punto más lejano de su órbita alrededor de la Tierra. Es el momento en el que el estrés de las fuerzas de marea, provocada por la gravedad de la Tierra, alcanza su máximo. Esto aumenta el estrés del terreno, haciendo que sea más probable que se produzcan movimientos en el terreno en torno a las fallas de empuje. El origen estaría en el hecho de que la Luna está encogiendo. Porque, para descartar otras posibilidades, se realizaron 10 000 simulaciones. Se determinó que solo hay un 4% de probabilidad de que fuese coincidencia.

La Luna todavía está activa

Estos movimientos, a su vez, son diferentes a los que se producen cuando el terreno vibra por el impacto de un meteorito. En cualquier caso, son una señal de que nuestro satélite sigue geológicamente activo. Las imágenes de la Lunar Reconnaissance Orbiter también muestran lo mismo. La sonda ha analizado más de 3 500 fallas de empuje. En algunas de esas imágenes se pueden observar deslizamientos o rocas en la base, junto a regiones brillantes cerca de las fallas o en el terreno colindante. Ese material brillante es la mayor pista.

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El módulo de mando de la misión Apolo 10 visto desde el módulo lunar. Crédito: NASA

Indica que se trata de algo reciente, porque la exposición a la radiación solar, y del espacio, provoca que el material de la Luna se oscurezca con el paso del tiempo. Si es más brillante, quiere decir que lleva poco tiempo expuesta al espacio. Todas estas evidencias apuntan a que se han producido movimientos sísmicos recientes. Porque, si no fuese así, sus huellas habrían sido borradas rápidamente por diferentes factores, como los impactos de pequeños meteoritos. El movimiento de rocas en la cuenca Schrödinger también parecen ser por movimientos sísmicos recientes.

Uno de los epicentros de los terremotos está, curiosamente, a solo 13 kilómetros de la falla Lee-Lincoln, que fue atravesada por los astronautas de la misión Apolo 17. En su momento, examinaron rocas y rastros de movimiento en las laderas del macizo al norte del lugar de aterrizaje. Al sur también se puede ver un gran deslizamiento de tierra. Otra señal de que los terremotos de nuestro satélite podrían deberse al movimiento de las fallas de empuje. Todo esto, gracias a datos recopilados hace 50 años, así como en tiempos más recientes…

La Luna está encogiendo… y eso da más motivos para explorarla

Saber que la Luna está encogiendo no es sorprendente. No es el único lugar del Sistema Solar que lo hace. Ni siquiera el más rápido. Mercurio ha encogido unos 7 kilómetros en 3 000 000 de años. Pero sí es una buena motivación para seguir explorando nuestro satélite. Una de las prioridades debería ser, según los propios investigadores, establecer una nueva red de sismómetros en la superficie lunar. Algo que permitirá comprender mejor cómo es su interior y si los terremotos podrían presentar algún tipo de amenaza.

La Luna está encogiendo y generando terremotos
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El valle Taurus-Littrow, en el que se encuentra la falla Lee-Lincoln. Crédito: NASA/GSFC/Arizona State University

De todos modos, no estamos ante un caso extremo. En Mercurio hay fallas de empuje de hasta 1 000 kilómetros de longitud y 3 kilómetros de altura. Son mucho más grandes que los de nuestro satélite. Los mundos rocosos, como el nuestro, se expanden cuando se calientan y se contraen cuando se enfrían. Las fallas de empuje de Mercurio muestran que, probablemente, estuvo tan caliente como para estar completamente fundido tras su formación. En el caso de la Luna, no está tan claro y estos movimientos pueden ayudar a entender su origen.

Es posible que también estuviese completamente fundida. O que solo fuese en parte. Puede que tuviese un océano de magma sobre un interior que se calentaba con más lentitud. Para los investigadores, el tamaño de las fallas de empuje parecen encajar mucho mejor con la idea de que nuestro satélite debió estar, tras su formación, fundido solo parcialmente. Es algo que se podrá comprender muco mejor con nuevos estudios y nueva exploración desde la superficie de nuestro satélite. Porque la Luna sigue siendo uno de nuestros grandes destinos…

No es un problema para crear bases lunares

Hay que recordar que hay muchos puntos de mira puestos en la Luna. Desde la propia NASA, que quiere llevar astronautas en 2024, como SpaceX, con su primer turista lunar, o la empresa Blue Origin, de Jeff Bezos, que también tiene previsto llevar seres humanos a nuestro satélite en ese mismo año. Nuestro satélite sigue estando muy presente. La agencia norteamericana quiere regresar a nuestro satélite en 2024, con una tripulación formada, entre otros, por una mujer, la primera en pisar su superficie.

Aunque la Luna está encogiendo, no supone un peligro para su posible colonización en el futuro.
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Concepto artístico de una base lunar. Crédito: ESO

Ya en el futuro, se quieren realizar más misiones a largo plazo. Así como crear bases lunares y, pensando en un futuro más lejano, quizá incluso asentamientos permanentes. La contracción de la Luna no es motivo de preocupación para estos proyectos. Si acaso, sí parece recomendable no construir cerca de estos lugares. Pero no supone ningún tipo de peligro para el ser humano. No son terremotos destructores y solo son realmente fuertes a pocos kilómetros de distancia de las fallas de empuje. Así que la idea de colonizar la Luna no ha cambiado.

El futuro de la exploración espacial pasa por nuestro satélite. Es el paso lógico antes de emprender un viaje mucho más complicado y largo. En el horizonte, ya en la década de 2030, se busca llevar a un ser humano a Marte. Pero para que eso se convierta en una realidad, queda un largo camino por recorrer, que comienza con el regreso de nuestra civilización a la superficie de la Luna. Las próximas décadas prometen ser muy interesantes, no solo en lo tecnológico, también en lo científico. Quedan muchas cosas por descubrir…

Estudio

El estudio es T. Watters, R. Weber, G. Collins et al.; «Shallow seismic activity and young thrust faults on the Moon». Publicado en la revista Nature Geoscience el 13 de mayo de 2019. Puede ser consultado en este enlace.

Referencias: NASA