El viernes 24 de mayo, SpaceX puso en órbita 60 satélites Starlink. Son solo una pequeña parte de un proyecto, que busca llevar Internet a lugares de difícil acceso, y ya están dando mucho que hablar por su llamativo aspecto en el firmamento…

Una vista muy llamativa

La noticia no tardó en saltar tras el lanzamiento. Los satélites Starlink eran visibles en el firmamento con bastante sencillez. No solo eso, su particular formación, en una larga línea de 60 satélites, hacía que pareciese un fenómeno poco habitual. Así que no es sorprendente que muchas personas compartiesen las observaciones. No es habitual ver una hilera de satélites surcando el firmamento. Por un lado, la vista es espectacular y es un buen motivo para levantar la vista al cielo. Por otro, supone un quebradero de cabeza para muchos astrónomos.

Los satélites Starlink, captados por Marco Langbroek el 24 de mayo de 2019. Crédito: Marco Langbroek/Vimeo

Porque, tanto para aficionados como para profesionales, los pasos de objetos artificiales, como los satélites Starlink, suponen un obstáculo. En una imagen de larga exposición, que capture la luz de una región particular del firmamento durante un largo período de tiempo, aparecen como una línea que puede obstruir el objeto que se estuviese observando. De momento solo se han puesto en órbita 60 satélites, pero hay que recordar que el objetivo de SpaceX es mucho más ambicioso y, para algunos, mucho más preocupante.

Porque, en total, se busca poner en órbita 12 000 satélites. Para ponerlo en perspectiva, en un cielo extremadamente oscuro, es posible observar alrededor de 9 000 estrellas. Así que podríamos tener un firmamento con más luces artificiales que naturales. Los primeros satélites Starlink han resultado ser más brillantes de lo que se preveía inicialmente. Pero, a decir verdad, hay que tener en cuenta diferentes factores. Hasta cierto punto, parece pronto para empezar a preocuparse porque podamos perder nuestro espectacular cielo nocturno…

Los satélites Starlink han comenzado en una órbita baja

Los primeros satélites fueron desplegados a una altura de 440 kilómetros. Pero no es su órbita final. Están equipados con un motor que les permitirá ampliar su órbita y subir hasta los 550 kilómetros. Ese cambio permitirá que su magnitud, es decir, su brillo, baje ligeramente. Además, no van a permanecer unidos de esta manera constantemente. Con el paso de los días, los satélites se están dispersando al mismo tiempo que están alcanzando sus órbitas definitivas. Es un fenómeno que tiene fecha de caducidad. Al menos con los que se han lanzado ahora.

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Comparación entre el cielo de una zona rural (arriba) y metropolitano. Crédito: Jeremy Stanley

Aunque todavía son visibles, en estos momentos la magnitud de muchos pasos de los satélites Starlink ronda ya la magnitud 6. La magnitud mínima para ver estrellas en cielos muy oscuros (y completamente invisibles en cielos con contaminación lumínica). Si bien es cierto que, al menos por ahora, hay ciertos pasos que reúnen las condiciones necesarias para elevar su magnitud hasta 3, haciendo que sean más sencillos de ver. Una cifra alejada, en cualquier caso, de la visibilidad de la Estación Espacial Internacional.

En cualquier caso, como es comprensible, las voces de preocupación no han tardado en alzarse. Una vez los 12 000 satélites estén desplegados, tendremos más objetos artificiales en el firmamento que estrellas visibles a simple vista. No solo plantea un problema desde el punto de vista astronómico (por la dificultad de observar el firmamento y los objetos del espacio profundo sin la interrupción de un objeto artificial), también desde el punto de vista del día a día. Podríamos tener, en unos años, un cielo más artificial que natural…

Desde SpaceX ya están trabajando en los próximos satélites Starlink

El panorama podría sonar desolador. Elon Musk ya ha comentado que ha pedido a los ingenieros de SpaceX que trabajen en reducir el brillo de los próximos satélites. De momento, para afinarlo, según han explicado, necesitan ver los satélites en sus órbitas definitivas y con sus paneles solares (cada satélite tiene uno) orientados al Sol. Su intención es que, en los próximos lanzamientos, los satélites de Starlink sean menos visibles. Parece que Elon Musk es muy consciente de que podrían suponer una interferencia para las observaciones astronómica.

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Despegue del cohete Falcon Heavy, de SpaceX, desde Cabo Cañaveral. Crédito: SpaceX

En cuanto a la cifra de satélites, el propio Musk comentaba, también, que en la actualidad hay unos 5 000 satélites en el firmamento. Normalmente, pasan desapercibidos por toda la población y está convencido de que con los satélites Starlink será lo mismo. No solo eso, sugiere que, en realidad, lo que deberíamos hacer es mover los telescopios al espacio. No le falta razón, porque la atmósfera de la Tierra supone una interferencia que, aunque corregible, puede distorsionar las imágenes que se realizan desde la superficie del planeta.

Del mismo modo, también ha comentado que no deberían afectar a la radioastronomía, ya que se ha evitado utilizar las frecuencias en las que se desarrolla esa actividad. Además, Fraser Crain, el fundador de la popular web Universe Today, sugería a Musk que se podía usar la carcasa de los satélites Starlink para poner más telescopios en el espacio. Una idea que el propio Elon Musk recogía y comentaba que le encantaría hacer eso. Desde luego, poder tener más telescopios en el espacio sería una gran noticia para muchos investigadores.

En los próximos años habrá aún más satélites

Es posible, de todos modos, que con los satélites Starlink solo estemos viendo la punta del iceberg de los próximos años. Aunque SpaceX es la que está trabajando en la constelación de satélites más grande, con 12 000, no es la única. La compañía OneWeb quiere crear una red de 648 satélites, Telesat está trabajando en otra de 292 satélites y Amazon también se ha apuntado. La compañía de Jeff Bezos tienen planeado establecer su propia red, formada por 3 326 satélites. Todo un enjambre que podríamos ver en funcionamiento en los próximos años.

El revuelo de los satélites Starlink
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Los satélites Starlink, todavía juntos ya en el espacio, poco después de su lanzamiento. Crédito: SpaceX

Si no se toman las medidas apropiadas, podríamos tener un cielo con más obstáculos de los que cabría esperar. No solo por la contaminación lumínica, también por la abundancia de satélites en órbita. Quizá ese sea uno de los precios a pagar por tener un acceso al espacio mucho más sencillo y barato. Habrá que prestar atención a los próximos desarrollos, pero parece lógico suponer que las preocupaciones de la comunidad científica se tendrán en cuenta. A día de hoy, la mayor parte de la astronomía se hace desde la superficie.

Irónicamente, en cualquier caso, es muy llamativo que haya sido Starlink lo que haya logrado que muchas personas se interesen por observar el firmamento. A fin de cuentas, son satélites de comunicaciones. No se han lanzado con más propósito que ese, pero han servido para animar a muchas personas a levantar la vista. En los próximos días serán cada vez más difíciles de observar. Pero ya han logrado, en estas jornadas, un grado de atención que no lograron iniciativas como las de las diferentes estrellas artificiales puestas en órbita últimamente…

Referencias: Space