Seguro que el nombre de TRAPPIST-1 ya te resulta familiar. Ahora, tenemos más información sobre TRAPPIST-1h, su séptimo planeta. Todo se debe a los nuevos datos publicados por la NASA, procedentes del telescopio Kepler, que ha estado observando este sistema estelar durante meses…

Los datos de la misión K2

La NASA ha publicado los datos recopilados por el telescopio Kepler. En la actualidad, Kepler se encuentra en una misión extendida, conocida como K2. Su objetivo es analizar diferentes regiones del cielo durante períodos de tiempo prolongados. Si te interesan los detalles, los repasé en su momento en este artículo, pero no es necesario que lo conozcas para la noticia que nos ocupa. Desde el 15 de diciembre de 2016 al 4 de marzo de 2017, Kepler ha estado observando TRAPPIST-1.

Durante 74 días, se han recopilado datos sobre los minúsculos cambios de brillo que se pueden producir en la estrella. Esos cambios de brillo, producidos cuando un objeto pasa por delante, visto desde nuestra perspectiva, los denominamos tránsitos. Es una de las técnicas que se utilizan para descubrir exoplanetas. Este período de observación es el más largo que se ha realizado hasta la fecha en el sistema estelar. Desde el 8 de marzo, esos datos están a disposición de la comunidad científica.

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Esta animación muestra la imagen en crudo, sin procesar, de las observaciones realizadas por el telescopio Kepler.
Crédito: NASA/Kepler/K2 Campaign12

Aunque son datos crudos y sin calibrar, ayudarán a los astrónomos a descubrir más información sobre el sistema. De hecho, un nuevo estudio se centra en el séptimo planeta del sistema de TRAPPIST-1. Hasta la fecha, había sido observado una vez y sólo teníamos estimaciones de su período orbital y masa. Con los datos de K2, ahora tenemos una idea mucho más aproximada sobre TRAPPIST-1h, el séptimo planeta del sistema…

TRAPPIST-1h, el séptimo planeta

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Concepto artístico de algunos de los planetas alrededor de TRAPPIST-1.
Crédito: NASA

Con los datos aportados por el telescopio Kepler, ya tenemos un nuevo estudio que ha centrado su atención en TRAPPIST-1h. En realidad, los investigadores también han buscado la existencia de otros planetas, aunque no han encontrado ninguno. Además, estudiaron las resonancias orbitales de los planetas interiores. Como ya mencioné en el artículo del descubrimiento de TRAPPIST-1, esas resonancias indican que, probablemente, los planetas llegaron a sus órbitas actuales desde otras más lejanas.

Pero, por el momento, volvamos a TRAPPIST-1h. Ahora sabemos que tiene un período orbital de 18,764 días. Esa cifra encaja en el patrón de resonancia orbital del resto de planetas, y era una predicción realizada por los investigadores. Por tanto, los siete planetas forman parte de una compleja cadena de resonancias. Además, tiene casi el 72% del radio de la Tierra (específicamente, 0.715 R, R es la nomenclatura utilizada para expresar radios terrestres).

Además, el estudio también indica que el planeta tiene una temperatura de equilibrio de 169 grados Kelvin. Es decir unos -100ºC. La temperatura de equilibrio es un cálculo teórico en el que sólo se tienen en cuenta el tamaño, temperatura y distancia a su estrella. Si hiciésemos el mismo cálculo con la Tierra, tendríamos una temperatura de 260 grados Kelvin, aproximadamente -15º C. Es necesario incorporar otros factores para poder conocer la temperatura en superficie del planeta.

Lo que sí nos dice, sin embargo, es que TRAPPIST-1h se encuentra en la línea de congelamiento. Es la distancia, desde una estrella, en la que los elementos volátiles (agua, amoniaco, metano, dióxido de carbono…) se congelan.

¿Qué sabemos del planeta?

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Concepto artístico de TRAPPIST-1 y algunos de sus exoplanetas.
Crédito: ESO/M. Kornmesser/N. Risinger (skysurvey.org)

En el estudio, los investigadores han intentado determinar si TRAPPIST-1h podría tener agua líquida en su superficie. La cantidad de energía estelar que recibe está por debajo de lo necesario para que sea así si tiene una atmósfera rica en nitrógeno, dióxido de carbono y agua. Sin embargo, podría tenerla si su atmósfera estuviese dominada por hidrógeno. Del mismo modo, también sabemos que TRAPPIST-1h no tiene una órbita lo suficientemente excéntrica como para que se produzca calentamiento de marea (un proceso gravitacional que libera calor en la superficie del planeta).

Así que, bajo ciertas condiciones, es posible que incluso TRAPPIST-1h pudiese tener condiciones apropiadas para la vida. Tocará esperar a tener más detalles para poder saber si es el caso. La mejor posibilidad, de todos modos, de encontrar vida allí, sí es que la hubiera, está en los planetas que se encuentran dentro de la zona habitable del sistema: TRAPPIST-1e, TRAPPIST-1f y TRAPPIST-1g.

Nueva información sobre el sistema de TRAPPIST-1

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Concepto artístico de los siete planetas de TRAPPIST-1, tal y como los veríamos con un telescopio ficticio e increíblemente potente.
Crédito: NASA

Las interacciones gravitacionales parecen haber desempeñado un papel importante en la evolución de las órbitas de los planetas de TRAPPIST-1. Los astrónomos mencionan en su estudio que la estructura resonante del sistema indica que debieron migrar desde órbitas diferentes. De hecho, cuentan cómo pudo suceder. Los planetas, con un radio superior al de Marte, todavía encajonados en el disco gaseoso de formación, crean perturbaciones que pueden alterar su órbita y provocar la migración.

Un modelo para explicar el origen de planetas de poca masa, que se encuentran cerca de sus estrellas, sugiere que los embriones planetarios, del tamaño de Marte o la Tierra, se forman lejos de sus estrellas y, posteriormente, migran hacia el interior. El borde interior del disco actúa como una barrera de migración. De tal manera que los planetas se van acompasando y formando cadenas de movimiento en resonancia.

En el caso de TRAPPIST-1, los investigadores creen que el sistema podría ser una cadena de movimientos resonantes que se ha mantenido inalterada desde su formación. Eso sí, hay que recordar que no es una resonancia perfecta. Las órbitas de los planetas no se pueden expresar con números enteros en relación a los demás. Por ejemplo, cuando un planeta da una vuelta alrededor de su estrella, el siguiente no da 2, pero casi.

Más información sobre la estrella

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Comparación entre el tamaño del Sol y la estrella TRAPPIST-1.
Crédito: ESO

Además, en el estudio también hay nuevos datos sobre la estrella. Los investigadores han descubierto que TRAPPIST-1 es propensa a las manchas solares. Eso les ha permitido estimar que su período de rotación es, aproximadamente, de 3,3 días. Es algo comparable con otras enanas de tipo M cercanas tardías. Por lo que sugieren que su edad debe estar entre los 3.000 y los 8.000 millones de años.

También han analizado la cantidad de llamaradas estelares, y han visto que son poco frecuentes, algo que encaja en la actividad esperada de una enana de tipo M. En cualquier caso, los investigadores prometen que tendrán un modelo completo de la actividad de la estrella en un próximo estudio. Será algo de gran utilidad para poder definir si los planetas interiores son habitables. Como ya he comentado en otras ocasiones, las llamaradas solares pueden dañar las atmósferas de los planetas, y pueden suponer una amenaza para la vida en esos mundos…

Queda mucho camino por recorrer para poder descubrir si alguno de estos planetas podrían tener vida, pero poco a poco, vamos despejando las incógnitas que todavía rodean a TRAPPIST-1 y sus siete planetas…

El estudio es Luger et al., “A terrestrial-sized exoplanet at the snow line of TRAPPIST-1,” enviado a la revista Nature Astronomy. Puede ser consultado en arXiv.

Referencias: Universe Today, Centauri Dreams