¿Y si la Tierra hubiese enviado vida a Europa, el satélite de Júpiter? Si la vida microbiana hubiese llegado hasta allí, es razonable preguntarse si cabría la posibilidad de que hubiese podido alcanzar el océano bajo su superficie y, a lo mejor, incluso evolucionar hacia algo más complejo. Esta es la idea que explora un nuevo estudio…

La vida de la Tierra podría haber llegado a Europa

La idea es tan atractiva como difícil de demostrar. Pero Zaza Osmanov, un investigador de la Universidad Libre de Tiflis, en Georgia, ha intentado dar con la respuesta. Para ello, ha calculado la probabilidad de que partículas de polvo, que contuviesen bacterias vivas, escapasen de la gravedad de nuestro planeta y viajasen hasta Europa, el satélite de Júpiter. Una vez allí, ¿podrían haber aterrizado sin ser destruidas y abrirse camino a través de las grietas hasta el océano? Ese océano bajo la superficie podría tener las condiciones necesarias para que apareciese la vida.

La Tierra podría haber enviado vida a Europa
Imagen de la Luna en primer plano, y la Tierra de fondo, tomada desde la cápsula Orión durante la misión Artemisa II. Crédito: NASA

Todo esto se apoya en una idea muy popular: la panspermia. Es decir, que la vida microbiana llegase a la Tierra desde otro lugar del universo. Es una posibilidad que se debate desde hace décadas y que, al menos teóricamente, es perfectamente plausible. El polvo, los meteoroides, los asteroides y los cometas podrían haber contenido formas de vida cuando chocaron contra nuestro planeta hace miles de millones de años. La hipótesis que plantea Osmanov no se puede comprobar por medio de experimentos. O, al menos, no por ahora.

Pero lo plantea como el «problema de la panspermia inversa». Sus cálculos indican que en 5000 millones de años, los granos de polvo pueden recorrer el medio interestelar y alcanzar distancias del orden de cientos de años luz. Además, teniendo en cuenta la distribución de las estrellas en la Vía Láctea, añade que las partículas emitidas por cada planeta llegarán hasta 100 000 sistemas estelares. Osmanov también calculó que, desde un único planeta, la vida puede ser transportada hasta alrededor de mil sistemas estelares. Es un escenario que resulta muy atractivo.

¿Cómo funcionaría en Europa?

Así que, usando técnicas parecidas a las de un trabajo anterior, Osmanov pensó en la Tierra como el lugar de origen de los granos de polvo y Europa como su destino. El investigador divide su análisis en tres partes: ¿Podrían los granos de polvo, portadores de vida, haber escapado del campo gravitatorio terrestre y en qué cantidades?, ¿podrían esos granos haber aterrizado en Europa sin ser destruidos y en qué cantidades? Y, por último, si aterrizasen, ¿podrían atravesar la corteza de hielo del satélite y alcanzar su océano líquido?

Las partículas de polvo de alrededor de una micra, es decir, una millonésima de metro, pueden contener bacterias de aproximadamente el mismo tamaño. Además, para que las bacterias sobrevivan al viaje, su temperatura no puede superar unos 27°C. Los granos de polvo son elevados por las turbulencias en la atmósfera hasta llegar a grandes alturas. Así, a 150km de altura, ese grano podría sufrir una colisión con polvo cósmico. Gracias a un trabajo anterior, Osmanov calculó que el grano podría alcanzar una velocidad máxima de 14km/s a esa altitud. Supera ampliamente la velocidad de escape de la Tierra (11,2 km/s).

Otros cálculos sencillos también muestran que la partícula tendría una velocidad de 8,4km/s cuando ya estuviese lejos de nuestro planeta. Este proceso habría estado produciéndose durante los 3500 millones de años en los que ha existido vida sencilla. Tras abandonar la Tierra, sobre las partículas de polvo actúan tres fuerzas: la presión de la radiación solar, la fuerza gravitacional de Júpiter, que pasa a dominar sobre la del Sol cuando el grano ha recorrido el 97% de la distancia entre el Sol y Júpiter, y la fuerza media de arrastre del medio interplanetario del Sistema Solar.

La vida de la Tierra podría llegar a Europa… en cifras sorprendentemente altas

Osmanov termina calculando que la velocidad de esos granos al llegar a Júpiter sería de 20,1km/s. El impacto contra Europa alcanza su máxima intensidad cuando la partícula cae hacia la superficie del satélite en un ángulo frontal. Utilizando el calor específico del grano de polvo, calcula que solo sobrevivirían al impacto las partículas que llegasen con un ángulo muy bajo, de 1° respecto a la superficie. Así que, aproximadamente, solo sobrevivirían al aterrizaje tres de cada mil grupos de bacterias. Cada segundo, nuestro planeta expulsa una partícula por centímetro cuadrado y segundo.

Concepto artístico de una columna de agua en Europa. Crédito: NASA/ESA/K. Retherford/SWRI

En total, equivale a unos 5 trillones de partículas por segundo (5 x 10^18) en total, lanzadas por igual en todas las direcciones. Aplicando la geometría para determinar qué fracción de esas partículas entra en la región de influencia gravitatoria de Júpiter, Osmanov calcula que unos 300 millones de partículas procedentes de la Tierra deberían alcanzar la superficie de Europa cada segundo. A esto le suma que las bacterias podrían aguantar, en la superficie del satélite, hasta unos 10 000 años tras su llegada. Así que, ¿pueden descender al océano en ese tiempo?

Es difícil de responder, pero por medio de diferentes cálculos, y algunas estimaciones que apuntan a que hay regiones del hielo que pueden fundirse por completo en un período de 1000 años, podría haber una cantidad sorprendentemente alta de partículas (de entre 3000 y 8000 trillones) que podrían haber llegado al océano. Así que, si Europa tiene las condiciones adecuadas, en ese océano interior, se puede plantear que la vida microbiana terrestre podría haberse adaptado y evolucionado allí. Las próximas misiones al satélite serán muy importantes para entender mejor si es una posibilidad real…

Estudio

El estudio es Z. Osmanov; «Earth as a potential source of life for Europa’s subsurface ocean». Publicado en la revista International Journal of Astrobiology el 20 de mayo de 2026. Puede consultarse en este enlace.

Referencias: Phys