No es descabellado decir que una de las teorías más populares, sobre la aparición de vida avanzada en la Tierra, es que Júpiter actuó como una especie de protector para los planetas interiores. Su enorme atracción gravitacional evitaba que muchos asteroides y cometas cayesen en rumbo de colisión y pudiesen dar al traste con la incipiente vida que se desarrollaba en la superficie de la Tierra. Pero, un nuevo estudio indica que quizá no siempre haya sido así…

El papel de Júpiter en el Sistema Solar

Las áreas marrones en esta imagen muestran las zonas de impacto del cometa Shoemaker-Levy9. Crédito: Hubble Space Telescope Comet Team and NASA
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Las áreas marrones en esta imagen muestran las zonas de impacto del cometa Shoemaker-Levy9.
Crédito: Hubble Space Telescope Comet Team and NASA

De una manera u otra, Júpiter tiene un papel muy importante. Creemos que, poco después de su formación, tanto el planeta más grande, como Saturno se acercaron al Sol mucho más de lo que lo están hoy en día, permitiendo explicar algunas de las peculiaridades que parecen ser exclusivas de este pequeño rinconcito de la Vía Láctea (como por ejemplo, el tamaño de Marte o la composición del cinturón de asteroides).

Todos conocemos el papel protector de Júpiter. Algunos quizá incluso recordéis que, en 1994, el cometa Shoemaker-Levy9 se deshizo y chocó contra él al acercarse demasiado. Ahora, un estudio de Kevin Grazier, del Jet Propulsion Laboratory (JPL), propone que, en realidad, Júpiter no es sólo un escudo que redirige cometas y asteroides. También debió enviar, poco después de la formación del Sistema Solar, muchos planetesimales contra los planetas interiores.

Los primeros pasos de los planetas

Concepto artístico de un planeta rocoso siendo bombardeado por cometas. Crédito: NASA/JPL-Caltech
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Concepto artístico de un planeta rocoso siendo bombardeado por cometas.
Crédito: NASA/JPL-Caltech

Retrocedamos al comienzo del Sistema Solar. El Sol ya está formado y poco a poco los planetesimales a su alrededor van chocando y agolpándose. Con el paso de millones de años, algunos reúnen suficiente masa como para dar forma a los planetas que conocemos hoy en día. Pero después de su formación, sigue habiendo muchos planetesimales en toda esta zona cercana a nuestra estrella. El estudio de Grazier demuestra que, en lugar de limpiar el interior del sistema solar de esos restos que podían chocar con la Tierra (y con el resto de planetas) Júpiter los envió al interior, ayudando a moldear su superficie.

Para llegar a esa conclusión, Kevin Grazier creó un simulador del Sistema Solar con 30.000 partículas. Todas ellas estaban, inicialmente, en trayectorias que no suponían una amenaza para la vida. Sin embargo, a medida que transcurría la simulación, la órbita de muchas de esas partículas iba cambiando y cruzando la órbita de la Tierra, indicando que tarde o temprano debían chocar con nuestro mundo. Júpiter y Saturno no sólo redirigieron ese material, también lo frenaron lo suficiente como para que, al colisionar, añadiesen su masa.

Masa y volátiles

Esta imagen muestra la Tierra (a la derecha del todo) y las impresiones artísticas de Kepler-22b, Kepler-69c, Kepler-452b, Kepler-62f y Kepler-186f.  Crédito: NASA/Ames/JPL-Caltech
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Crédito: NASA/Ames/JPL-Caltech

Esos planetesimales no sólo daban más masa a lo splanetas, también llevaban consigo volátiles, esos elementos y moléculas químicas con puntos de evaporación bajos. Están asociados, principalmente, con la atmósfera y la corteza. Incluyen nitrógeno, hidrógeno, dióxido de carbono y son una parte importante de la corteza de la Tierra. Sin ellos, nuestro mundo sería muy diferente, y quizá nunca hubiera desarrollado una atmósfera como ésta, que ha permitido la aparición de la vida.

Así que Júpiter es como el ying y el yang de nuestro vecindario estelar. Ha sido tanto protector (porque sin duda ha cambiado la dirección de objetos que podían estar en rumbo de colisión con la Tierra), como responsable de enviar planetesimales que traían consigo material volátil, en nuestra dirección. Quién sabe, quizá para encontrar vida en otros planetas nos hará falta encontrar, primero, a los planetas gigantes que puedan desempeñar una función similar de alimentación en torno a sus estrellas para permitir la habitabilidad de un sistema planetario…

Referencias: Universe Today