Finalmente, no habrá intento de rescate del telescopio espacial Swift, de la NASA. La nave Link, encargada de las operaciones de rescate, no está plenamente controlada y, por tanto, no hay posibilidad de garantizar el éxito del rescate. Por lo que el telescopio terminará desintegrándose en la atmósfera en solo unos meses.
El rescate del telescopio Swift tenía mucho de experimento
Puede parecer una noticia decepcionante, pero lo cierto es que la misión Link era un experimento que buscaba aprovechar una situación crítica. El telescopio Swift, de la NASA, está perdiendo altura lentamente por la fricción con las partículas presentes en las capas altas de la atmósfera terrestre. Link se concibió como una idea muy ambiciosa: una nave que atraparía el telescopio, activaría sus propios motores y transportaría al observatorio a una órbita mucho más grande, donde podría seguir funcionando durante varios años.

Por desgracia, este pasado miércoles, 19 de agosto, la NASA ha anunciado que la misión quedaba cancelada. Así que nada podría impedir que, a finales de este año, el telescopio reentre en la atmósfera de la Tierra y se desintegre. La noticia, publicada conjuntamente por NASA y Katalyst Space Technologies (la empresa responsable), llega apenas un mes después de que se produjese el lanzamiento. La compañía ha explicado que no intentará el rescate del telescopio Swift. Todo se debe a los problemas que están teniendo con su nave y la imposibilidad de recuperar el control.
Esto pondrá fin a la misión del telescopio Swift, después de más de 20 años de observaciones de algunos de los fenómenos más violentos del universo: supernovas, ráfagas de rayos gamma… Lo que también se ha comunicado es que, en principio, la reentrada del telescopio no debería suceder antes de octubre. Así que todavía quedan unas semanas en las que, sin duda, el equipo intentará aprovechar el telescopio al máximo. Aunque puede ser un desenlace decepcionante, desde que se anunciase la misión Link, se sabía que era una posibilidad muy real.
Una decepción… pero también un aprendizaje
La agencia espacial estadounidense pagó 30 millones de dólares a Katalyst para intentar llevar el telescopio a una órbita mucho más grande, que permitiese que siguiese en marcha mucho más tiempo. La intensa actividad del Sol, en los últimos años, ha sido tan intensa que ha provocado que el telescopio haya perdido altitud más rápido de lo que se esperaba. Apenas unas semanas tras su lanzamiento, a principios de julio, la nave Link entró en un giro incontrolado. Los controladores de vuelo lograron reducir su velocidad de rotación, pero surgieron otros problemas.
La nave no se puede orientar correctamente, y también hay problemas con su órbita. Por eso, Jared Isaacman, administrador de la NASA, reconocía que, naturalmente, no era el resultado por el que estaban trabajando. A pesar de ello, insistía en que los motivos para llevar a cabo este intento de rescate de Swift siguen siendo válidos. Como consuelo, la compañía Katalyst Space Technologies va a seguir trabajando con la nave Link, cerca del telescopio, para realizar demostraciones de diferentes funciones que podrían utilizarse en futuras misiones de rescate.
Desde Katalyst, el director ejecutivo, Ghonhee Lee, explicaba que esta era una misión muy ambiciosa, con plazos muy cortos. A fin de cuentas, y esto, en realidad, habla muy bien de la empresa, la misión se preparó en menos de un año. Era un desafío enorme y con muchos riesgos. Por lo que se mostraba satisfecho en cuanto a todo lo que han podido aprender por el camino y lo que han conseguido en tan poco tiempo. No era fácil preparar una misión de este tipo en solo unos meses y, mucho menos, llevar a cabo el rescate del telescopio.
El telescopio Swift ya tiene fecha de caducidad
El telescopio Swift se lanzó en 2004 y, desde entonces, se ha dedicado a observar el universo con los diferentes instrumentos que lleva a bordo. A principios de este año, se decidió apagarlos para ralentizar su descenso. Este miércoles, 19 de agosto, el telescopio estaba a una altura de 345 km. El objetivo de la nave Link era rescatar el telescopio y elevarlo de nuevo hasta su órbita original, que estaba a 600 kilómetros. Si se hubiese producido, el telescopio hubiera seguido en funcionamiento durante muchos años más, pero Swift no tiene forma de impulsarse por su propia cuenta.

Por extensión, esto también son malas noticias para el telescopio Hubble. El veterano observatorio lleva más de 30 años en órbita alrededor de nuestro planeta. También está perdiendo altitud por esos mismos episodios de actividad solar. Por lo que, si no se hace nada por remediarlo, llegará un momento en el que también terminará desintegrándose en la atmósfera de nuestro planeta. Link era una misión muy importante porque, en realidad, servía como antesala para plantear el rescate del que, seguramente, es el telescopio espacial más famoso del mundo.
Este fracaso obliga a preguntarse qué planes tiene la NASA. ¿Se decidirá intentar el rescate del telescopio a pesar de que esta misión de rescate haya terminado en fracaso? Por ahora, no hay pistas sobre si la NASA considera que lo mejor es dejar que el telescopio se desintegre o, por el contrario, pagarán una nueva misión para intentar ponerlo a salvo. Las estimaciones apuntan a que, seguramente, la reentrada del telescopio se producirá a principios de la década de 2030. Por lo que todavía hay tiempo para trabajar en una misión de rescate… pero, ¿llegará a producirse?
Referencias: Phys