A pesar de que es nuestro hogar, todavía la estamos conociendo. La Vía Láctea está deformada cuanto más nos alejamos del centro. Al menos, según los últimos hallazgos de un grupo de astrónomos. Algo que nos sirve para entender el aspecto de nuestra galaxia…

La Vía Láctea está deformada (o por lo menos su disco)

El disco de la Vía Láctea no es completamente liso. En realidad, ni siquiera es estable. A fin de cuentas, está formado por 200 000 millones de estrellas, así como nebulosas, polvo interestelar… Un grupo de astrónomos de los Observatorios Astronómicos Nacionales de la Academia China de Ciencias. Desde la distancia, el aspecto de la galaxia es fácil de imaginar. Parecería un disco fino de estrellas que orbitan, una vez cada pocos cientos de millones de años, en torno a la región central. En esa misma región hay, también, miles de millones de estrellas.

La Vía Láctea está deformada
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Concepto artístico del disco deformado de la Vía Láctea. Crédito: CHEN Xiaodian

Junto a la materia oscura, proporcionan la gravedad necesaria para que la galaxia se mantenga unida. Sin embargo, a medida que nos alejamos del centro, la intensidad de la gravedad disminuye. En el borde exterior del disco, los átomos de hidrógeno que forman parte del disco ya no se encuentran en ese mismo plano de poco grosor. En su lugar ocupan otros espacios, haciendo que el aspecto del disco de la Vía Láctea sea muy similar al del una S.

Lo cierto es que realizar este cálculo no es nada sencillo. Como explican los investigadores, es muy difícil calcular distancias desde el Sol hacia el borde exterior del disco. Especialmente si no se tiene claro cuál es su aspecto. Por lo que concluir que la Vía Láctea está deformada es muy útil. Algo que ha sido posible concluir gracias a los detalles que se han publicado recientemente. En particular, gracias a la utilidad de las variables Cefeidas, que permiten calcular distancias con un nivel muy alto de precisión. Así se ha podido crear un modelo tridimensional de la galaxia.

El papel de las variables Cefeidas

Gracias a esa base de datos de variables Cefeidas, los astrónomos han creado un modelo tridimensional de la Vía Láctea que se extiende hasta las regiones más alejadas. Es el primer modelo que, en tres dimensiones, parece representar con exactitud la galaxia. Eso a su vez permite analizar, con mucha más precisión, dónde están las estrellas. Así como cuál es el movimiento que describen a lo largo de la galaxia. Todo ello da información suficiente para intuir que la Vía Láctea está deformada.

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La estrella RS Puppis es una variable Cefeida. Crédito: NASA / Hubble

Las variables Cefeidas son estrellas jóvenes con masas que van de las 4 a las 20 veces la masa del Sol. También tienen hasta 100 000 veces el brillo de nuestra estrella. Esa cantidad de masa implica que viven vidas breves. Consumen el combustible de sus núcleos en muy poco tiempo. Apenas unos millones de años. En la escala cósmica es un suspiro. Estas estrellas muestran pulsaciones muy largas (de entre días y meses de duración) que provocan cambios en su brillo. Es muy útil. Basta conocer el brillo de una Cefeida y su período de pulsación para calcular la distancia.

De hecho, los investigadores recalcan que, en la representación tridimensional, han podido ver el movimiento de las estrellas. Las 1339 variables Cefeidas elegidas, y el gas del disco de la galaxia, se siguen mutuamente a poca distancia. Algo que, a su vez, permite comprender mejor cuál pudo ser el proceso de formación de la galaxia. No solo eso. Han visto que, cuanto más lejos, más se distorsiona el disco de la galaxia. Lo hace siguiendo un patrón espiral. Algo que, en realidad, tampoco es nuevo ni sorprendente.

La observación de otras galaxias

Una buena forma de saber si lo que estás observando es acertado o no es, precisamente, observar el resto del universo. Los investigadores han recordado que esa forma la hemos visto en otros lugares. Hay ejemplos de otras galaxias que muestran ese mismo patrón espiral cada vez más deformado. Al unirlo a otros resultados, de otras observaciones, concluyen que la Vía Láctea está deformada. No solo eso, también que probablemente sea producto de la interacción con el interior del disco y el movimiento de rotación de nuestra galaxia.

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La galaxia espiral barrada NGC 1300. Crédito: NASA, ESA, and The Hubble Heritage Team STScI/AURA)

Si el estudio está en lo correcto, proporcionará un mapa actualizado muy importante para los estudios de la Vía Láctea. Permitirá estudiar mejor el movimiento de las estrellas. También comprender cuál fue el proceso de formación de la galaxia. Es un paso muy importante para conocer mejor el lugar en el que vivimos. Porque, hay que recordarlo, dependemos de este tipo de estudios para conocer mejor la galaxia. No hay que olvidar que, hoy por hoy, ni siquiera tenemos la tecnología para abandonar el Sistema Solar. Mucho menos la galaxia.

Es decir, no podemos esperar estudiar nuestra galaxia desde fuera. Sería muy útil tener una fotografía de la galaxia. Resolvería todas nuestras dudas de un plumazo. En el camino, además, plantearía muchas otras cuestiones. Pero para poder pensar en algo así, quedan todavía muchas décadas, por no decir siglos, de desarrollo. Mientras tanto, la mejor forma de comprender si nuestra galaxia tiene un aspecto u otro es repetir lo que ya hemos venido haciendo. Poco a poco vamos despejando incógnitas y estamos más cerca de descubrir, por ejemplo, cómo se formó la Vía Láctea…

Estudio

El estudio es X. Chen, S. Wang, L. Deng et al; «An intuitive 3D map of the Galactic warp’s precession traced by classical Cepheids». Publicado en la revista el 4 de febrero de 2019. Puede ser consultado en arXiv.

Referencias: Phys.org