Al igual que la astronomía en Japón, la astronomía china resulta fascinante porque se desarrolló bajo unos principios muy diferentes a los predominantes en la astronomía occidental, dando lugar a sus propios métodos y particularidades. La astronomía en China tiene una historia muy larga. Tanto, que los historiadores indican que fueron los más persistentes (y certeros) observadores de fenómenos celestiales antes de los árabes…

Diferenciaban entre astrología y astronomía

A diferencia de otras culturas, que en esa misma época estudiaban los cielos, los astrólogos estaban separados de los astrónomos, y su trabajo era interpretar los sucesos y augurios que anunciaba el firmamento. A medida que los astrónomos comenzaron a anotar los eventos regulares, tales como eclipses lunares, fueron siendo apartados de los astrólogos (a quienes los emperadores consultaban antes de tomar cualquier decisión importante).

Los chinos desarrollaron un extensivo sistema del zodiaco diseñado para guiar la vida de la gente en la Tierra. Su versión del zodíaco era conocida como el «camino amarillo», en referencia al viaje del Sol a lo largo de la eclíptica. Del mismo modo que en la astrología occidental, los chinos tenían doce «casas» (nosotros tenemos doce signos) en ese camino, pero con nombres diferentes a los empleados en Occidente.

Los antiguos chinos tenían un calendario lunar de doce meses, y calcularon que la duración de un año era de 365,25 días. Convirtieron este número «mágico» en una unidad de grados (es decir, un círculo en la antigua china se componía de 365,25 grados, a diferencia de los 360 de occidente). También dividieron el cielo en cuatro secciones, con siete casas en cada una (28 casas lunares en total) que eran usadas para cartografiar la posición de la Luna en su viaje a través del firmamento.

La astronomía de la antigua China

Observatorio astronómico de Gaocheng, construido en el año 1.276
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Observatorio astronómico de Gaocheng, construido en el año 1.276

Los primeros registros astronómicos de China son de, más o menos, el año 3.000 antes de nuestra era (y sabemos por la existencia de una tumba datada hacia el año 4.000 a.C. que la astrología ya se usaba en aquella época). A diferencia de las civilizaciones occidentales, que usaban el orto helíaco (la primera aparición de una estrella por el horizonte después de un período de «invisibilidad») de estrellas como Sirio, los chinos usaban las estrellas circumpolares (es decir, las estrellas que, vistas desde un lugar en concreto de la Tierra, nunca se ponen por el horizonte en ningún momento del año) como punto de referencia en el cielo.

El principal trabajo de los astrónomos chinos era medir el tiempo, anunciar el primer día de cada mes y predecir eclipses. Si se equivocaban en sus predicciones, podían ser decapitados (de hecho, hay una conocida historia sobre dos astrónomos chinos, que contaré al final de este artículo). Para medir el tiempo, los chinos dividían el cielo en 12 ramas y 10 tallos a lo largo de la eclíptica, creando un ciclo de 60 años. Se cree que este sistema en particular fue implementado por el emperador Huang Ti, que comenzó a reinar allá por el año 2.607 antes de nuestra era. Para marcar el paso del tiempo y de las estaciones, los antiguos chinos usaban, principalmente, la orientación de la constelación de El Carro en relación a la estrella polar al anochecer.

Lo mejor de esta civilización es que, desde muy temprano, fueron meticulosos a la hora de registrar fenómenos astronómicos tales como cometas, manchas solares, novas y llamaradas solares, comenzando mucho antes que cualquier otra cultura. Es más, intentaron catalogar todas las estrellas observables, definiendo sus constelaciones por una estrella principal, a la que llamaban rey, y rodeándola con el resto de estrellas, los príncipes.

Se cree que el astrónomo Shi Shen (siglo IV antes de nuestra era) llegó a catalogar 809 estrellas en 122 constelaciones, aunque ignoró los planetas, a diferencia de los griegos y los mesopotámicos. También realizó la observación más antigua conocida de una mancha solar.

¿Cómo hacían las mediciones?

La espectacular Nebulosa del Cangrejo, el primer objeto del Catálogo Messier
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La espectacular Nebulosa del Cangrejo, el resultado de la explosión de la Supernova SN 1054

Para poder hacer unas mediciones tan precisas de la posición en el cielo, creemos que los antiguos chinos usaban una esfera armilar (también llamada astrolabio esférico), una esfera de metal consistente de círculos escalonados que interseccionan, permitiendo que un observador pueda asignar una coordenada a una estrella. El primer registro de un eclipse fue en el año 2.136 antes de nuestra era, y durante cientos de años de observaciones celestes, perfeccionaron la predicción de estos fenómenos.

Pero no se quedaron ahí. Una de las observaciones más famosas de los antiguos astrónomos chinos fue la de una supernova en el año 1.054 (a la que hoy damos el nombre de SN 1054) que fue observada por astrónomos chinos y árabes de la época. Llegó a ser visible durante 23 días, así como 653 noches, desde el 4 de julio de ese año. Los astrónomos chinos llamaron a este fenómeno «estrella invitada» y  registraron que siguió brillando durante más de un año antes de desaparecer. SN 1054 fue la supernova que creó la espectacular Nebulosa del Cangrejo. La explosión no fue sólo registrada por chinos y árabes, si no también por los Indios Anasazi en el sudoeste de Estados Unidos. Por algún motivo, sin embargo, no hay registro de este fenómeno en las culturas europeas.

Los astrónomos de la Dinastía Tang

El mapa estelar Dunhuang, uno de los primeros mapas estelares conocidos
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El mapa estelar Dunhuang, uno de los primeros mapas estelares conocidos

Sin ninguna duda, la fase más importante del desarrollo de la astronomía china tuvo lugar entre los siglos III y VI de nuestra era, cuando los escolares chinos hicieron grandes contribuciones a las matemáticas y la astronomía, creando instrumentos de medición muy precisos. Uno de los astrónomos más destacados de este período fue el polímata Zu Chongzhi (429-500) que, usando sus propios instrumentos, propuso que la duración de un año era de 365,24281481 días de duración. Es una medición que tiene menos de un minuto de diferencia de las mediciones modernas. ¡Menos de un minuto!

Pero no contento con eso, Zu Chongzhi diseñó el calendario Daming, el calendario lunisolar más preciso de la época, y realizó otras mediciones, tales como la cantidad de veces que el Sol y la Luna se interponen, algo que propuso sucedía 27,21223 veces, algo muy cercano a la cifra que conocemos hoy en día: 27,21222; con su cifra, fue capaz de predecir un eclipse correctamente en 4 ocasiones durante 23 años (del año 436 al año 459).

Un monje, llamado Yi Xing (683-727), que estudiaba los métodos y creencias de la astronomía y las matemática de la India, fue el primer astrónomo que intentó determinar la longitud de un grado de una línea de meridiano, diciendo que era de 123,7 kilómetros. No se quedó muy lejos de nuestra medición actual (111 kilómetros). Yi Xing fue el principal impulsor de crear una esfera armilaria que se moviese en conjunción con el cielo.

Los astrónomos de la Dinastía Song

La Dinastía Song (que duró desde el año 960 al 1279) fue testigo de la construcción de enormes observatorios, bajo una serie de precisos mapas estelares. Con uno de estos mapas, se construyó un planetario que contenía nada menos que 1.434 estrellas y 28 constelaciones. Además, al final de este período emergió otro de los grandes astrónomos chinos: Guo Shoujing (1.231-1.316), que creó un enorme reloj de sol con el que pudo medir la longitud del año con un margen de error de tan sólo 30 segundos.

En general, la astronomía china, como habrás podido ver, no fue especialmente meritoria en la creación de nuevas teorías o de intentar mejorar el entendimiento del cosmos, si no que se dedicaron a refinar sus mediciones hasta alcanzar un grado de precisión de lo más llamativo. Es muy posible que, por este mismo detalle, sus contribuciones hayan pasado más desapercibidas, en favor de las realizadas por el Islam, India y los antiguos griegos.

La triste historia de Hsi y Ho

Para terminar este artículo, quiero rescatar la mención, que hice anteriormente, de dos astrónomos que fueron decapitados tras no conseguir predecir la aparición de un eclipse solar…

El 22 de octubre, en el año 2.136 a.C., un dragón hambriento intentó devorar el Sol. El emperador de China y su gente estaban aterrorizados. Primero desapareció una pequeña parte del disco solar, luego una cuarta, después la mitad, y finalmente todo el sol. Y no quedó nada, excepto un círculo de luz blanca alrededor del espacio negro en el que el Sol había estado antes.

Aterrorizados, pero llenos de recursos, los chinos supieron que hacer. Corrieron bajo el extraño crepúsculo, gritando y desafiando al dragón, golpeando a los gongs y tocando los tambores hastsa que el dragón se movió. El Sol se había salvado, pero el Emperador, más enfadado que asustado, ordenó que los astrónomos de la corte, Hsi y Ho, debían ser decapitados por haber fracasado y no haberle avisado de la inminente llegada de la criatura.

En aquel momento, lo que se vio en China fue un eclipse anular (y el primer eclipse del que se tiene constancia), pero Hsi y Ho, como astrónomos experimentados, debían haber sabido predecir su llegada. O por lo menos así lo consideró el emperador…