¿Existe una civilización extraterrestre que pueda atacar la Tierra? Uno de los recursos más típicos de la ciencia ficción es algo que, ahora, empieza a ser abarcable desde el punto de vista de la ciencia. Un nuevo estudio se pregunta si podría haber una civilización más avanzada que la nuestra en el entorno del Sistema Solar…

La idea de que los extraterrestres vengan a atacar la Tierra

La ciencia ficción ha jugado, a menudo, con la idea de que la vida en otros planetas, si existe, seguramente esté mucho más avanzada que la de la Tierra. Un nuevo estudio ha buscado entender si esto es cierto y hasta qué punto tiene sentido. En él, propone una idea ingeniosa para medir el grado de desarrollo de la vida en los exoplanetas potencialmente habitables de nuestro entorno. Plantea que podría estar relacionado con la energía que proporciona la vegetación, y no solo con el tiempo transcurrido. Es decir, no basta con que un planeta sea más viejo que otro.

¿Hay alguna civilización que pueda atacar la Tierra?
Concepto artístico de varios de los planetas del sistema de TRAPPIST-1. Crédito: ESO/M. Kornmesser

Aunque la Tierra es joven en comparación con algunos de los exoplanetas cercanos, que tienen varios miles de millones de años más, la vida en los mundos con peores condiciones para mantener la fotosíntesis, a lo largo del tiempo, seguramente haya evolucionado más despacio. El físico Enrico Fermi planteó una pregunta muy popular: dada la elevada probabilidad de que exista vida inteligente en la galaxia, ¿dónde están? El trabajo sugiere que el vecindario del Sol podría ser tranquilo, en cuanto a la existencia de civilizaciones.

El motivo es que la mayoría de los planetas, similares a la Tierra, que estén cerca seguramente estén por detrás de nosotros en su evolución. De hecho, es muy probable que, de estar habitados, todavía estén en la etapa microbiana. Si suponemos que la vida en esos exoplanetas evolucionó como aquí, la mayoría estarán llenos de microbios y no de civilizaciones avanzadas. El estudio no dice que no exista vida extraterrestre muy avanzada. Lo que plantea es que parece poco probable que exista una civilización así en nuestro entorno.

La importancia de la fotosíntesis para que haya vida avanzada

La fotosíntesis acumulada en esos exoplanetas potencialmente habitables cercanos sería menor a la de la Tierra. El motivo es el siguiente: si la vida llegase a aparecer en un planeta, su evolución posterior no se produciría únicamente por el paso del tiempo. En su lugar, los investigadores plantean la hipótesis de que dependería de la energía vegetal acumulada en ese mundo. En la Tierra, los lugares cálidos y húmedos muestran un mayor crecimiento de la vegetación y más especies que los lugares fríos y secos. La explicación estaría en una mayor producción vegetal.

Concepto artístico de Gliese 1132b alrededor de su estrella. Crédito: Dana Berry

Eso conlleva un mayor espacio ecológico para la existencia de animales. Por lo que un exoplaneta joven, cálido y húmedo podría haber logrado un desarrollo evolutivo mayor que otro más antiguo, frío y seco. En el estudio, se exploran las implicaciones de esta hipótesis para los exoplanetas cercanos. La mayoría de mundos potencialmente habitables orbitan alrededor de enanas rojas, el tipo de estrella más común de la Vía Láctea. Estos planetas, en muchos casos, tienen miles de millones de años más que la Tierra, pero no todo son ventajas.

Sin embargo, reciben una luz más tenue y suelen estar en rotación síncrona. Es decir, siempre muestran el mismo hemisferio a su estrella. Los investigadores explican que, si la vida fotosintética apareció en estos planetas, podría llevar miles de millones de años más que en la Tierra realizando la fotosíntesis. La fotosíntesis anual total, sin embargo, seguramente sea menor porque hay menos luz y solo sucede en la mitad de la superficie del planeta. A pesar de ello, ¿podría haber planetas que vayan por delante? Eso es lo que se busca responder.

La comparación con un exoplaneta difícil de entender

En otro trabajo, se simularon posibles patrones climáticos de exoplanetas y elaboraron mapas de temperatura, luz y precipitaciones. Son las variables necesarias más importantes para predecir cómo crecerá la vegetación en nuestro planeta. En el nuevo estudio, los autores recurrieron a esos mapas para estimar el crecimiento potencial de la vegetación y los ritmos de evolución a lo largo de la historia de TRAPPIST-1e y otros 28 exoplanetas cercanos que podrían tener agua líquida. Cercano, aquí, es relativo, porque TRAPPIST-1e está a 40 años luz de la Tierra.

En la Tierra, durante los 3200 millones de años previos a la aparición de las plantas vasculares, más eficientes en la fotosíntesis, se fijaron aproximadamente 2,4×10²⁵g de carbono. Después, antes de la aparición de los seres humanos, se fijaron otros 7×10²⁵g. Los investigadores calculan que TRAPPIST-1e solo habría fijado el 21% del carbono acumulado por la Tierra, a pesar de ser varios miles de millones de años más antiguo. Como es una cifra muy inferior a la de la Tierra, determinan que TRAPPIST-1e podría estar en la etapa de vida microbiana (si es que la tuviera).

Estaría muy retrasada, por tanto, en comparación a nuestro planeta y la idea de que pudiese ser evolucionada y atacar la Tierra es inimaginable. Y esa situación se aplica a casi todo el conjunto de 29 exoplanetas estudiados. Solo había dos en los que la vida podría haber evolucionado más que en la Tierra: GJ 1061c y K2-3d. Ambos reciben más luz, son más grandes, cálidos y antiguos que la mayoría de los planetas similares a la Tierra de nuestro entorno. Otros tres planetas podrían estar en una etapa de desarrollo de la vida equivalente al Mesozoico, que fue aproximadamente la época de los dinosaurios aquí.

No hay que preocuparse por que puedan atacar la Tierra

Es importante destacar que estas cifras son estimaciones, no pruebas. La atmósfera de TRAPPIST-1e y de los demás exoplanetas influiría profundamente en el clima, la fotosíntesis y la evolución de la vida. En el futuro, con la ayuda del telescopio James Webb, se podrá conseguir mucha información para afinar mejor estas estimaciones. Lo importante es que, según los investigadores, esta técnica puede ayudar a predecir las limitaciones evolutivas que darían forma a la vida en exoplanetas que puedan superar a la Tierra en su desarrollo.

Concepto artístico de los siete planetas de TRAPPIST-1, tal y como los veríamos con un telescopio ficticio e increíblemente potente. Crédito: NASA

En nuestro planeta, el crecimiento de la vegetación puede estar limitado por la luz, la temperatura o las precipitaciones. Por ejemplo, los desiertos reciben mucha luz, pero la falta de lluvia limita el crecimiento de las plantas. Estas restricciones también determinan cómo evoluciona la vida de manera diferente en cada entorno: las especies de los bosques tropicales se parecen poco a las de los desiertos. En los exoplanetas, los mundos con más posibilidades de superar a la Tierra en la cantidad total de carbono fijado y en su etapa evolutiva están limitados principalmente por las precipitaciones.

Dicho de otra manera, si existe una civilización alienígena en el vecindario del Sol, los ecosistemas que habrían dado forma a esas criaturas inteligentes se parecerían más a los desiertos o a los ecosistemas templados. Sería algo parecido a lo que sucedió con nuestros propios antepasados, que seguramente evolucionaron en sabanas donde las precipitaciones eran limitadas. Esto llevaba a los investigadores a explicar que, si quisiésemos imaginar una civilización en un mundo así, sería mucho más cercana a lo visto en obras como Dune en lugar de Avatar y la posibilidad de atacar la Tierra es ridículamente baja.

Estudio

El estudio es C. Doughty, C. Hrabak, B. Wiebe et al.; «Calculating potential cumulative carbon fixed and evolutionary stage for Earthlike planets in our solar neighborhood». Publicado en la revista International Journal of Astrobiology el 22 de septiembre de 2026. Puede consultarse en este enlace.

Referencias: Phys