Esta semana, en Crónicas bajo la bóveda celeste 1×22, hablamos del descubrimiento de la expansión del universo y el trabajo clave de figuras como Vesto Slipher o Georges Lemaître. En YouTube, además, hablamos de un estudio que intenta poner límites sobre cuál es la abundancia de civilizaciones en la galaxia…

Crónicas bajo la bóveda celeste 1×22: el descubrimiento de la expansión del universo

Después de que se descubriese que la Vía Láctea no era la única galaxia del universo, era cuestión de tiempo que se descubriese que el universo era un lugar más complejo de lo que se pudiese creer. En las primeras décadas del siglo XX se entendió que la mayoría de galaxias se alejaban de la nuestra. Esta observación, a su vez, llevó a todo tipo de suposiciones sobre la naturaleza del universo y su historia. Hasta aquel momento, una de las ideas más comunes y asentadas era que el universo debía ser estático y eterno. Incluso el propio Einstein lo creía así.

Escasez de civilizaciones y Crónicas bajo la bóveda celeste 1x22
El cúmulo de galaxias Abell 85, a 700 millones de años-luz de la Vía Láctea. Crédito: Matthias Kluge/USM/MPE

Sin embargo, al entender el papel de la atracción gravitacional, se comprendió que la perspectiva de un universo estático era difícil de encajar. Al pensar en el movimiento de las galaxias, del mismo modo, también se comprendió que todo apuntaba a que debía tener un inicio en algún punto pasado. El hecho de que Lemaître, un sacerdote, fuese quien plantease la teoría, era un problema porque la iglesia, naturalmente, quiso aprovechar esa conexión. El papa Pio XII quiso establecer que el Big Bang era algo que encajaba con los textos de la Biblia.

Sin embargo, fue el propio Lemaître el que consiguió que el papa abandonase esta idea. Aunque era un sacerdote, hacía una distinción muy clara entre el papel de la ciencia y el de la creencia. Aunque eso no ha impedido que su figura sea una de las más curiosas de la historia de la astronomía. De esto, y mucho más, hablamos en Crónicas bajo la bóveda celeste 1×22. Como siempre, puedes escuchar el programa en la aplicación de iVoox, en iOS y Android. También está disponible en la web, en este enlace; o si lo prefieres, aquí mismo:

YouTube: La escasez de civilizaciones extraterrestres

En YouTube, además, hablamos de un estudio del investigador David Kipping, del que ya nos hemos hecho aquí mismo, en el blog, a lo largo de la semana pasada. La idea es muy sencilla: Kipping se pregunta qué aspecto tendría un universo en el que las civilizaciones pudiesen aparecer y afectar a su entorno. Así, imagina una infección tecnológica que implica propagación de la tecnología y las civilizaciones a lo largo de una galaxia y, también, el resto del universo. Lo más sorprendente es que, según el trabajo de Kipping, no hace falta una velocidad alta para permitir esa propagación.

Marte podría ser el origen de una civilización de viajeros espaciales. Crédito: Jack Coggins

Incluso naves que viajasen al 10% de la velocidad de la luz, que no es especialmente rápido, podrían llegar a otras galaxias y extender la presencia de criaturas extraterrestres inteligentes: Hay que tener en cuenta, también, que Kipping imagina que las civilizaciones pueden aparecer por sí mismas y, también, que su tecnología puede llegar a otros sistemas. Es un fenómeno que, supone, debería suceder en diferentes lugares del universo, en lugar de tener un único punto de origen. En esencia, su trabajo permite varias interpretaciones.

Una, muy deprimente, es que puede que el ser humano esté realmente solo, porque debería haber otras civilizaciones que se hayan propagado por la galaxia. Hace falta recurrir a cifras extremadamente bajas (y poco plausibles) para imaginar un universo que encaje con lo que observamos. Sin embargo, al mismo tiempo, el propio trabajo de Kipping permite plantear que lo opuesto también es cierto. No se puede descartar que haya otras civilizaciones en el universo. Como siempre, puedes ver el vídeo en este enlace o, si lo prefieres, al principio del artículo.