Un grupo de investigadores ha descubierto una evidencia más robusta que confirma lo que ya se sospechaba desde hace años: Betelgeuse tiene una compañera. Ya hablamos de ella aquí, con el nombre de Betelbuddy. Esta vez, parece que las dudas se disipan casi por completo con este hallazgo.

La evidencia más robusta de la compañera de Betelgeuse gracias al VLT

Un grupo de investigadores ha conseguido pruebas convincentes de que Betelgeuse, una de las estrellas más brillantes del firmamento, no está sola. Gracias al Telescopio Muy Grande, del Observatorio Europeo Austral (VLT de ESO, por sus siglas en inglés), el equipo ha obtenido la imagen más clara hasta ahora de lo que probablemente sea Betelgeuse B, la estrella que orbita alrededor de Betelgeuse. Betelbuddy, a fin de cuentas, no era más que el nombre que se le daba cariñosamente. Esto puede poner fin a una búsqueda que comenzó hace un siglo.

Una evidencia muy robusta de la compañera de Betelgeuse
Esta imagen muestra la detección más clara de Betelgeuse B. La estrella aparece marcada con una cruz, mientras que en el círculo se encuentra Betelgeuse (que ha sido eliminada en la imagen). Crédito: ESO/M. Montargès et al.

Los investigadores explican que han logrado demostrar que Betelgeuse no está sola. Betelgeuse es muy conocida por ser una estrella rojiza, en la constelación de Orión, que se puede ver a simple vista y es conocida por sus cambios de brillo. Aunque es conocida desde hace miles de años, sigue siendo una caja de sorpresas. La idea de que Betelgeuse tenga una compañera se planteó, originalmente, para explicar los cambios de brillo que experimenta. Sin embargo, había muchas dudas sobre si se podría detectar una estrella así.

La teoría decía que debería ser una estrella con una masa relativamente baja y un brillo muy tenue (en comparación con el de Betelgeuse), por lo que sería muy difícil llegar a observarla. En 2024 ya se publicaron dos estudios donde se predecía, con bastante certeza, que la estrella compañera estaría más alejada de Betelgeuse y sería más fácil detectarla. En diciembre de 2024, los investigadores utilizaron el VLT para realizar observaciones de la estrella y pasaron varios meses procesando los datos para determinar qué habían capturado.

La sorpresa de ver a Betelgeuse B

Los investigadores explican que dudaban de tener la sensibilidad necesaria para poder detectar la estrella compañera, pero ha habido un factor que ha funcionado a su favor. Betelgeuse B es una estrella más masiva de lo que se había previsto. Originalmente, se planteaba que sería una estrella similar al Sol. Sin embargo, las observaciones muestran que tiene entre dos y tres masas solares. Los propios autores del estudio resaltaban este hecho. Es increíble poder descubrir una estrella compañera cercana a Betelgeuse, una estrella muy estudiada.

Lo mejor de todo es que Betelgeuse B ha sido observada por medio de imagen directa. Es el mejor método de detección posible, porque implica detectar, directamente, la propia luz emitida por la estrella, en lugar de deducir su presencia de manera indirecta. El instrumento SPHERE del VLT es el que ha permitido esta detección. En realidad, no es la primera imagen directa que se ha conseguido. El telescopio Gemini Norte, en Hawái, también captó una imagen en la que, al menos, se sospecha que ya aparecía Betelgeuse B.

La diferencia es que esta imagen deja muchas menos dudas. Ofrece las pruebas más sólidas y claras de que realmente existe. También llama la atención el hecho de que se haya podido realizar este hallazgo a partir de las técnicas e instrumentos que originalmente se diseñaron para poder encontrar exoplanetas. Ahora se demuestra que también pueden servir para encontrar una estrella menos brillante alrededor de otra masiva y en las últimas etapas de su vida (como sucede con Betelgeuse). Eso sí, todavía no se puede afirmar con total convencimiento.

Habrá que esperar para recoger otra evidencia robusta de la compañera de Betelgeuse

Habrá que esperar un año, aproximadamente, para poder verla de nuevo al otro lado de la estrella. Pero, después de una espera tan larga, parece poca cosa. Hay que recordar que, hace solo unos años, Betelgeuse se convirtió en un foco de atención enorme cuando, de repente, comenzó a perder brillo de una manera muy pronunciada. Lo más sorprendente es que no había una explicación evidente. Al menos no en un primer momento. Después se plantearon diferentes posibilidades, como que hubiese una gran nube de material entre la estrella y nosotros.

Betelgeuse, una de las estrellas más brillantes del firmamento, visible en la parte izquierda de la imagen. Crédito: Rogelio Bernal Andreo

Por supuesto, la caída de brillo hizo que se plantease la posibilidad de que estuviese a punto de explotar como supernova. Aunque es verdad que la supernova es inminente, solo es una definición que podemos utilizar en la escala astronómica. En la escala de la vida de un ser humano, podría suceder en un futuro extremadamente lejano. Se suele plantear que sucederá en algún momento de los próximos 100 000 años. Algunas estimaciones plantean que lo más probable es que se produzca en algún punto dentro de 60 000 o 70 000 años.

Así que para el ser humano, es una explosión que puede tardar muchísimo tiempo en llegar. En cualquier caso, la posible detección de Betelgeuse B también ayudará en este sentido. A fin de cuentas, será una oportunidad para entender qué efecto podría tener la estrella compañera en la futura explosión de Betelgeuse como supernova. Habrá que comprender si tendrá algún efecto en cómo evolucionará la estrella en sus últimas etapas. En cualquier caso, estamos ante uno de los hallazgos más importantes sobre Betelgeuse y su entorno.

Estudio

El estudio es M. Montargès, A. Boccaletti, O. Flasseur et al.; «VLT/SPHERE imaging of the candidate companion of Betelgeuse». Publicado en la revista Astronomy & Astrophysics el 10 de julio de 2026. Puede consultarse en este enlace.

Referencias: ESO