Un grupo de investigadores ha anunciado que la sonda Einstein ha descubierto una señal misteriosa de rayos X que no encaja con ningún fenómeno conocido. No hay ninguna clase conocida de explosiones cósmicas con la que asociarla, y eso hace que nos encontremos ante una oportunidad interesante.

La sonda Einstein ha descubierto una señal muy intrigante

El 5 de marzo de 2024, la sonda espacial Einstein (un telescopio), que se diseñó para monitorizar el cielo en busca de destellos súbitos de rayos X, detectó una fuente breve que no se había observado hasta ahora. Recibió la denominación EP240305a y produjo dos llamaradas cortas de rayos X en sucesión. Estuvieron separadas por unos 200 segundos. Tras detectarla, los investigadores apuntaron rápidamente varios telescopios hacia la fuente, con la esperanza de poder recoger más datos en el espectro de rayos X, y también en infrarrojo, visible y radio.

El cúmulo de galaxias SMACS 0723, visto por el telescopio James Webb. Crédito: NASA

Los autores del trabajo han presentado un análisis de los datos recogidos en diferentes partes del espectro electromagnético. Tras la detección inicial, vieron que la emisión de rayos X desapareció rápidamente en los días posteriores. En el espectro de radio, sin embargo, las emisiones disminuyeron mucho más despacio a lo largo de varias semanas. En esos datos se veía la evolución de un chorro. Por último, en el espectro infrarrojo, también se observó una fuente tenue que disminuía poco a poco. En el espectro visible, por su parte, no se llegó a observar nada.

Así que, para entender su verdadera naturaleza, compararon sus propiedades con varios fenómenos conocidos que podrían encajar. Cosas como un evento de disrupción de marea con chorro, en el que una estrella es despedazada por un agujero negro y genera un chorro; una erupción de un sistema binario de rayos X, en el que un agujero negro o una estrella de neutrones que absorbe materia de su estrella compañera aumenta repentinamente su brillo; una explosión en la superficie de una estrella de neutrones; una llamarada gigante de un magnetar; una llamarada estelar; o un potente estallido de rayos gamma.

Un fenómeno difícil de clasificar

A pesar de todas esas opciones, descartaron los eventos de disrupción de marea y las erupciones típicas de sistemas binarios de rayos X porque tardan meses en desaparecer, mientras que EP240305a lo hizo en días. Existe una subclase de erupciones de binarias de rayos X de corta duración, que puede desaparecer en unas semanas, pero no tiene una emisión de radio tan intensa como la que se vio en este caso. Tampoco encajaba una explosión termonuclear, porque la temperatura medida era demasiado baja y la señal de radio duró demasiado para ese caso.

También se descartó una llamarada gigante de un magnetar, porque estos fenómenos aparecen y desaparecen en menos de un segundo, mucho más rápido que las dos llamaradas de EP240305a, que duraron varios minutos. Del mismo modo, la señal de radio duró demasiado en comparación con las llamaradas estelares típicas. Curiosamente, las propiedades de este fenómeno sí coinciden con varias características de los estallidos de rayos gamma. El patrón de dos destellos recuerda a una particularidad conocida en algunos de estos fenómenos, que se conoce como estallido doble.

El patrón de brillo en el espectro de rayos X coincide con el que suele verse en los estallidos de rayos gamma. Además, la manera en que desapareció la emisión de radio con el tiempo encaja con lo esperado para el resplandor posterior de un estallido así. Sin embargo, había un problema: en ningún momento se captaron rayos gamma. Es decir, el fenómeno se parecía mucho a una emisión de rayos gamma… pero sin ellos.

¿Qué ha captado la sonda Einstein?

A pesar de esa ausencia, los investigadores creen que podría ser la mejor explicación. Hay diferentes factores que podrían justificar no haber visto una emisión de rayos gamma. Por ejemplo, podría suceder si el chorro apuntase ligeramente fuera de la dirección hacia la Tierra. También si esa emisión no consiguiese atravesar por completo el material que la rodea, o si estuviese cargada de material que oscureciese la emisión de rayos gamma. Por todo esto, los investigadores no pueden determinar con certeza qué es EP240305a con los datos disponibles.

La sonda Einstein descubre una misteriosa señal de rayos X
Esta imagen en falso color muestra la ráfaga de rayos gamma GRB111209A, que explotó el 9 de diciembre de 2011. La emisión de rayos gamma duró siete horas. Crédito: NASA/Swift/B. Gendre (ASDC/INAF-OAR/ARTEMIS)

Así que, por prudencia, de momento lo clasifican como un fenómeno similar a un estallido de rayos gamma o como un fenómeno transitorio rápido de rayos X extragaláctico. Es decir, producido lejos de nuestra galaxia. El mayor problema es que los fenómenos débiles como este suelen quedar ocultos por explosiones más brillantes y fáciles de captar. Por eso, es fácil pasarlos por alto con instrumentos menos sensibles. Con esto en mente, los investigadores explican que telescopios muy sensibles como la sonda Einstein, junto con observaciones de seguimiento con otros telescopios, son muy importantes.

Son la única forma de poder detectar y estudiar este tipo de fenómenos tenues que, de otro modo, pasarían desapercibidos. Es importante tener presente, también, que no nos encontramos ante un fenómeno completamente desconocido. Es más bien algo que no termina de encajar con lo que se conoce, pero que no resulta completamente desconcertante. Para tener más información, será necesario recoger más datos y observaciones como las de este fenómeno. Por lo que habrá que esperar una temporada para tener más información…

Estudio

El estudio es R. Ma, Y. Li, L. Tao et al.; «Multiwavelength Analysis of the Einstein Probe X-ray Transient EP240305a». Publicado en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society el 13 de junio de 2026. Puede consultarse en este enlace.

Referencias: Phys