La próxima semana llegaremos al punto álgido de la que, seguramente, es la lluvia de estrellas más popular de cuantas podemos observar a lo largo del año. La lluvia de las Perseidas, que este año, además, se podrá ver bajo unas condiciones espectaculares porque la luna apenas afectará la visibilidad. Esto es lo que necesitas saber para no perdértela.

Cuándo empezar a verla

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Un meteoro de las Perseidas, sobre el observatorio de Paranal, en Chile. Crédito: ESO/S. Guisard

El pico de actividad de las Perseidas tiene lugar entre los días 10 y 14 de agosto. La buena noticia es que no hace falta que esperes hasta el próximo lunes para comenzar a verla. Este fin de semana, aunque no vayan a tener la misma intensidad que durante el pico, ya puedes observar las estrellas fugaces (incluso esta misma noche, si quieres, aunque la intensidad será muy baja). No sólo de las Perseidas, también de las Delta Acuáridas, una lluvia de estrellas que comienza hacia finales de julio y que terminará el próximo 23 de agosto (dura más o menos lo mismo que ésta, pero no es tan conocida porque tiene una intensidad menor).

Este año se dan unas condiciones muy especiales. Además de combinar (como cada año) la lluvia de estrellas de las Delta Acuáridas con las Perseidas, hemos dejado atrás la luna llena hace sólo unos días, y a medida que aumente la intensidad de las Perseidas, irá disminiuyendo la cantidad de luz de la Luna hasta llegar a la fase de luna nueva el día 14, o dicho de otro modo, vamos a tener un cielo prácticamente oscuro por completo para poder disfrutar del fenómeno.

Por norma general, la mayor parte de las lluvias de estrellas son visibles durante la madrugada. Eso no quiere decir, sin embargo, que no puedas observar el cielo después del ocaso y antes de la medianoche. La intensidad es más baja durante esas horas, pero con un poco de suerte, puede que veas algo que en inglés llamamos un earthgrazer. Es el nombre que recibe un tipo de meteoro que atraviesa el cielo en una trayectoria muy larga (y relativamente lenta). Son poco frecuentes, pero muy llamativos, y sólo son visibles durante esas horas, cuando el punto radiante de la lluvia está cerca del horizonte.

A medida que avanza la noche, la radiante asciende en el cielo y aumenta la cantidad de meteoros que puedes observar. Lo mejor está reservado para las horas más intempestivas de la madrugada. Hasta después de la medianoche no aumenta significativamente la cantidad de meteoros que se pueden observar. En las horas previas al amanecer (hacia las 4 de la mañana) es cuando se anima la cosa. En un cielo oscuro podrás ver entre 50 y 60 meteoros por hora (o incluso más, con un poco de suerte). En la ciudad también podrás ver unos cuantos, pero la cantidad (ni la sensación al verla) no será tan impresionante.

Qué hace falta

No hace falta ningún tipo de equipo especial para ver la lluvia de estrellas. Tan sólo tu vista. Es más, ni siquiera tienes que conocer las constelaciones. Es buena idea que busques un lugar lo más oscuro posible, alejado de las luces de la ciudad, y que te armes de paciencia y aguante (o café, mucho café). Vas a necesitar, como mínimo, una hora de observación, porque las lluvias de estrellas no son constantes y además tus ojos necesitan un tiempo para adaptarse a la oscuridad (suelen ser unos quince o veinte minutos, aunque depende de cada persona). La cantidad de meteoros que se pueden ver en el cielo dependen de la zona que esté atravesando nuestro planeta, así que no te extrañes si de repente, durante 20 minutos, ves una cantidad mareante de meteoros, y luego no ves nada durante la próxima hora. Para bien, o para mal, es parte del espectáculo.

Es importante que busques un lugar en el que puedas observar la mayor parte posible del cielo, porque los meteoros pueden aparecer en cualquier parte del cielo, no sólo en la radiante (de hecho, en esta lluvia en particular, no es especialmente importante saber dónde está).

Cuál es el origen de las Perseidas

El cometa Swift-Tuttle. El responsable de la lluvia de las Perseidas. Crédito: Gerald Rhemann.
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El cometa Swift-Tuttle. El responsable de la lluvia de las Perseidas.
Crédito: Gerald Rhemann.

Siempre hablamos de las mismas fechas (del 9 al 14 de agosto, más o menos) para las Perseidas. Cada año, del 17 de julio al 24 de agosto, la Tierra atraviesa la órbita del cometa Swift-Tuttle, que es el responsable de la lluvia de estrellas. La órbita del cometa está inundada de sus restos helados, pero nuestro planeta no atraviesa la zona más espesa hasta la primera de agosto. Cuando estos restos entran en la atmósfera, a más de 200.000 km/h, arden y se convierten en meteoro. Si nuestro planeta pasa por una zona especialmente densa de meteoroides (y no es descartable que este año sea así) entonces la cantidad de meteoros puede dispararse muy por encima de lo habitual. También es posible que suceda lo contrario, que pase por una zona menos densa de lo esperado, pero no es habitual (crucemos los dedos, porque este año las condiciones para ver estrellas fugaces son realmente buenas).

El cometa Swift-Tuttle tiene una órbita muy excéntrica. Es una elipse muy pronunciada, que lo lleva más allá de la órbita de Plutón, y le acerca al interior del Sistema Solar, donde el Sol, al calentar su superficie, provoca que libere todo el hielo acumulado (renovando así la cantidad de meteoroides que hay disponibles para cada paso de nuestro planeta por su órbita). La última vez que el cometa estuvo en su perihelio (el punto más cercano al Sol) fue en diciembre de 1992. No volverá a acercarse hasta julio del año 2126.

A pesar de que la órbita del cometa dure 133 años, las Perseidas son una de las lluvias más fiables del año. Nunca se podrá predecir con exactitud la cantidad de meteoros esperados (sería como intentar predecir el tiempo que va a hacer dentro de dos semanas), pero siempre sucede. Si te animas a observar la lluvia de estrellas de madrugada, también tendrás un añadido igual de interesante que si la observas antes de medianoche. A veces, los meteoros dejan estelas persistentes tras de sí. Duran sólo unos momentos, pero persisten en el cielo un poco más que el propio meteoro.

El punto radiante de la lluvia

El cúmulo doble de Perseo. Crédito: Andrew Cooper
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El cúmulo doble de Perseo.
Crédito: Andrew Cooper

Si trazases el origen de todos los meteoros a un punto en el cielo, parecería que proceden de un punto muy concreto. Resulta que es un objeto celeste bastante conocido, el cúmulo doble de Perseo (que se encuentra a unos 7.500 años-luz de distancia), en la constelación del mismo nombre (y de ahí el origen de las Perseidas, en honor a la constelación). Evidentemente, los meteoroides están mucho más cerca, a unos 100 kilómetros de altura sobre la superficie de nuestro planeta.

En la mitología de la antigua Grecia, Perseo era el hijo de Zeus y Danae, una mortal. Se dice que la lluvia de las Perseidas conmemora el momento en el que Zeus visitó a Danae con una lluvia de oro.

La mejor oportunidad del año

En definitiva. Las Perseidas son una de las mejores oportunidades que tenemos a lo largo del año para poder ver una lluvia de estrellas. Como sucede en pleno mes de agosto, es una oportunidad ideal para verla acompañado de familiares o amigos a los que les gusten este tipo de fenómenos. Si quieres ver los picos de mayor intensidad, observa el cielo en las horas previas al amanecer (hacia las 4 de la mañana en España) del 10 al 14 de agosto (y de estas fechas, con especial atención a la madrugada del 12 al 13 de agosto, que debería ser el momento de mayor intensidad) y en una zona lo más oscura posible (a poder ser lejos de las luces artificiales de nuestras ciudades).

Este año, además, la luna apenas interferirá en la visibilidad del cielo… Si te gustan las lluvias de estrellas, o quieres ver uno de los espectáculos más memorables que nos regala el firmamento cada año, no tienes excusa.

Referencia: Earth Sky