Hace algún tiempo, La NASA anunció que habían desarrollado un prototipo del EMDrive. Un motor que no debería ser capaz de funcionar, por su diseño, que sin embargo parecía funcionar. La explicación podría ser muy terrenal…

La idea del EMDrive

El misterio del EMDrive de la NASA podría estar resuelto
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Prototipo del EM Drive desarrollado por la NASA.
Crédito: NASA/Eagleworks

Vayamos por partes… El EMDrive, com quizá sepas, es un concepto para un motor espacial experimental. Lleva ya hablándose de el varios años. Consiste en un cono hueco, hecho de cobre u otro material, que refleja ondas de radio en las paredes opuestas, generando así un empuje. Sin embargo, ese planteamiento, aunque puede parecer perfectamente lógico, va en contra de las leyes de la física.

La conservación del momento indica que, en un sistema, la cantidad de momento es constante y ni se crea ni se destruye. Los cambios solo pueden producirse a través de la aplicación de fuerzas. Como el EMDrive utiliza cavidades de microondas para convertir la energía eléctrica en empuje, no hay una masa de reacción. Es decir, es un planteamiento completamente imposible por lo que nos dice la física.

Así que muchos científicos se han mostrado muy escépticos respecto al EMDrive. Querían ver evidencias definitivas de que funciona. De ahí que la NASA decidiese crear un prototipo que poner a prueba. Aquí es donde nos encontramos con lo más extraño. El motor parecía generar algún tipo de empuje. Muy pequeño y nada perceptible, pero no tenía sentido. ¿Cómo era posible? ¿Se estaba violando la física delante de nuestros ojos?

Una explicación para el EMDrive

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Concepto artístico del campo magnético de la Tierra.
Crédito: ESA/ATG Medialab

Hay que decir que ha habido mucha confusión respecto al desarrollo del prototipo de la NASA. En algún momento, se llegó a afirmar que los científicos del laboratorio EagleWorks, donde se llevan a cabo las pruebas, publicaron un estudio que habría superado la revisión por pares. Eso de la revisión por pares es, en esencia, otros científicos que revisan tu estudio y tus conclusiones para ver si has cometido algún error.

Sin embargo, solo se quedó en rumor y nunca llegó a haber publicación oficial por parte de los investigadores. En cualquier caso, un grupo de físicos de la Universidad Técnica de Dresden decidió llevar a cabo sus propias pruebas. Crearon su propio prototipo del EMDrive y han presentado sus resultados. La verdad es que son más bien decepcionantes, si esperabas que esto del EMDrive pudiese funcionar.

En esencia, el empuje que parece registrar un EMDrive es atribuible a fuentes externas. Los investigadores de Dresden construyeron un prototipo siguiendo las mismas especificaciones que los científicos de Eagleworks. Lo que vieron fue que el motor parecía registraba empuje, pero eso no quería decir que lo estuviese generando. Porque, en realidad, el empuje era siempre el mismo sin importar en qué dirección apuntase.

Entonces, ¿qué sucede?

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La Luna, vista desde el hemisferio norte de la Tierra. Aunque menos evidentes, esas diferencias en las tonalidades de la superficie lunar siguen siendo apreciables.
Crédito: Gregory H. Revera

Todo señalaba a que ese empuje debía proceder de una fuente externa. Los investigadores creen que podría deberse a la interacción entre los cables del motor y el campo magnético de la Tierra. Es decir, habría una fuerza externa actuando sobre el EMDrive. Por lo que no estaríamos ante algo que violase las leyes de la física. No hay que olvidar que el EMDrive plantea escenarios que parecen casi imposibles.

Viajar a la Luna en solo unas horas, a Marte en 70 días y a Plutón en 18 meses… sin utilizar combustible. Porque las pequeñas cantidades de empuje que parecía generar el EMDrive tendrían su explicación en una fuente externa. Queda un pequeño resquicio, sin embargo. Los propios investigadores creen que hacen falta más pruebas antes de que el EMDrive pueda ser descartado (o validado) con total confianza.

Así que todavía quedan pruebas por realizar para descartarlo por completo. Si es así (y parece que es lo más probable) tampoco estaremos ante un drama. Se está trabajando en muchas tecnologías experimentales con la esperanza de que, alguna de ellas, nos permita un día viajar a los confines del Sistema Solar e incluso a otras estrellas. Porque si algo está claro es que nuestros sistemas de propulsión actuales son insuficientes.

En busca de nuevos sistemas de propulsión

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Concepto artístico de Breakthrough Starshot.
Crédito: Breakthrough Initiatives

¿Cuál será el que funcione? Es imposible saberlo. Pero, dentro de los que sí tienen validez dentro de la física, hay algunos que quizá veamos en funcionamiento en los próximos años. Una de las ideas más curiosas es la que plantea Breakthrough Starshot. La idea es visitar Alfa Centauri, el sistema estelar más cercano al Sol, que está a solo 4,3 años-luz de distancia. Para llegar en un tiempo razonable hace falta viajar muy rápido.

Así que el planteamiento es enviar naves microscópicas que podamos impulsar a un 20% de la velocidad de la luz. Esta manera, el viaje duraría 20 años. Con los sistemas de propulsión clásicos, el viaje podría llevarnos decenas de miles de años. ¿Cómo haremos que esas naves microscópicas lleguen a una velocidad tan alta? Impulsándolas con la ayuda de un haz láser desde la Tierra.

Pero de momento queda mucho por desarrollar para que Breakthrough Starshot se convierta en una realidad. Es solo un ejemplo de lo que podríamos esperar ver en los próximos años. Todavía estamos muy lejos de poder pensar en misiones tripuladas a lugares remotos del Sistema Solar. Mucho menos a otras estrellas. Pero el camino que nos llevará a conseguirlo comienza por explorar nuevos sistemas de propulsión. Incluso los que parecen no tener mucho sentido…

El estudio es Martin Tajmar, Matthias Kössling et al; «The SpaceDrive Project – First Results on EMDrive and Mach-Effect Thrusters». Fue presentado en una presentación (valga la redundancia) en mayo de 2018. Puede ser consultado en ResearchGate en este enlace.

Referencias: Universe Today