Un nuevo estudio plantea que Marte tuvo grandes ríos incluso después de haber perdido la gran mayoría de su atmósfera. Puede, de hecho, que durasen mucho más tiempo del que podríamos pensar. Incluso podemos hacernos una idea sobre cómo eran…

Marte tuvo grandes ríos y muy longevos

El planeta rojo perdió la mayor parte de su atmósfera hace unos 3 700 millones de años. Desde entonces, Marte ha tenido un entorno que no se parece en nada al de la Tierra. Ya sabíamos que, en el pasado, el planeta tuvo ríos. Lo que probablemente no teníamos en cuenta es que tardaron mucho tiempo en secarse. Es muy posible, de hecho, que existiesen hace menos de 1 000 millones de años. Al menos según nuevo estudio en el que se habla de cómo eran aquellos ríos. Eran, también, más anchos que los que podemos observar en la Tierra.

Marte tuvo grandes ríos incluso tras perder su atmósfera
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Imagen, coloreada, del cauce de un viejo río en Marte. Crédito: NASA/JPL/Univ. Arizona/UChicago

Como explican los investigadores, esto quiere decir que el planeta rojo no tuvo un único período húmedo y después se secó. Es mucho más complejo, hubo diferentes episodios húmedos. Para saber que Marte tuvo grandes ríos, los investigadores analizaron imágenes y datos de más de 200 cursos fluviales. Para poder determinar la edad de esos ríos, contaron los cráteres que se podían observar en el terreno colindante. Con todo esto, llegaron a la conclusión de que los ríos de Marte fluyeron de forma intermitente, pero intensa, durante la mayor parte de su historia.

Estaban alimentados, principalmente, por las precipitaciones. En muchos casos, además, esos ríos eran muy anchos. Más del doble que los ríos de la Tierra. Algo que demuestra la intensidad con la que podían llegar a fluir. Sin embargo, no está completamente claro cuánta agua contenían, porque estimar la profundidad de un viejo río no es fácil. Suele ser necesario analizar el cauce y los guijarros de cerca. Algo que, en Marte, solo se ha llevado a cabo en lugares como el cráter Gale, donde se encuentra el róver Curiosity.

Una distribución uniforme

Los grandes ríos de Marte no estaban localizados en unos pocos lugares. Al contrario, se podían encontrar a lo largo y ancho del planeta. Otro paralelismo más, si cabe, con la Tierra. Algo que nos recuerda que, en el pasado, el planeta rojo fue un lugar mucho más parecido a nuestro mundo de lo que podría deducirse por su aspecto actual. Pero de aquel entorno, en la actualidad, no queda más que el recuerdo. Solo podemos sospechar cómo pudo ser el pasado del planeta rojo. Ni siquiera es la primera vez que se sugiere que pudo tener varios períodos húmedos.

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Un delta en el cráter Eberswalde. Crédito: Jim Secosky

Este estudio, sin embargo, sí que aporta nuevos detalles. Información que podría ayudar a entender mejor cómo ha evolucionado el clima de Marte. Y, en consecuencia, hasta qué punto pudo tener condiciones apropiadas para permitir la aparición de la vida. Otra cuestión completamente diferente, y que sigue sin respuesta, es saber si la vida llegó a aparecer en algún momento. El tamaño de los ríos, por ejemplo, indica que fluían de forma constante. Es decir, no estaban presentes solo durante los períodos más cálidos del día marciano.

Eso sí, en escalas de tiempo más grandes, el fluir de los ríos sí era intermitente. Pero, a pesar de ello, parece que fluyeron con fuerza casi hasta que Marte se secó por completo. Algo intrigante, porque cabría suponer que debieron desaparecer de forma gradual. No menos interesante es lo que supone para la evolución del clima del planeta rojo. Marte tuvo grandes ríos a pesar de tener una atmósfera muy delgada durante mucho tiempo. ¿Cómo podía, una atmósfera así, tener precipitaciones suficientemente intensas para mantener esos ríos?

Marte tuvo grandes ríos… ¿pero cómo se mantuvieron?

¿Cuáles fueron los procesos que gobernaron ese ciclo entre períodos húmedos y secos, en los períodos de tiempo más grandes? Los investigadores creen que el estudio sirve para responder a algunas preguntas pero, también, plantear otras. ¿Dónde está el error? ¿En los modelos climáticos? ¿En la evolución de la atmósfera de Marte? ¿Quizá en la imagen que tenemos de cómo evolucionaron los planetas del interior del Sistema Solar? Para saberlo, en su opinión, harán falta nuevos modelos que permitan responderlo.

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Simulación de agua en el Cráter Gale de Marte. Crédito: NASA/JPL-Caltech/ESA/DLR/FU Berlin/MSSS

El róver Curiosity, y los datos que está recogiendo mientras escala el Monte Sharp, en el centro del cráter Gale, también podría ser de ayuda. En ese monte hay muchas capas de rocas que podrían contener las pistas necesarias sobre los cambios en el clima de Marte. A todo esto, también, le podemos sumar el róver de la NASA que llegará en 2020. A fin de cuentas, el destino de este robot es el delta de un viejo río en el interior del cráter Jezero. Será otro lugar de investigación en el que, sin duda, habrá descubrimientos muy interesantes.

Lo mejor de todo es que, si se llega a desentrañar la historia climática de Marte, es muy probable que se pueda utilizar en otros lugares. Al menos en opinión de los investigadores. Algo que nos ayudaría a entender mejor la habitabilidad de planetas. No solo en el Sistema Solar, también en otros lugares de la Vía Láctea. Nuestro pequeño rincón en la galaxia no solo nos puede enseñar muchas cosas sobre nuestra historia. También nos puede servir para entender mejor qué es lo que podemos esperar encontrar en torno a otras estrellas…

Estudio

El estudio es E. Kite, D. Mayer, S. Wilson et al; «Persistence of intense, climate-driven runoff late in Mars history». Publicado en la revista Science Advances el 27 de marzo de 2019. Puede consultarse en este enlace.

Referencias: Space