¿Por qué hay planetas infernales (con condiciones como Venus)? Puede que una pista esencial sea cómo giran sobre sí mismos y que el detonante sea una velocidad de rotación lenta. Aunque para entender si es así, hay que superar un obstáculo muy complejo: conseguir medir la velocidad de rotación de esos exoplanetas…

Los planetas infernales y su relación con una rotación lenta

¿Por qué algunos planetas, como sucede con Venus, terminan desarrollando un efecto invernadero desbocado? Dos planetas rocosos, con características similares, pueden terminar llegando a destinos tan diferentes como los de Venus y la Tierra. El primero es un infierno incompatible con la vida… mientras que el segundo es el único planeta habitado que conocemos. Una posible explicación podría estar en el período de rotación de ambos planetas. A fin de cuentas, es algo que ayuda a determinar diferentes características.

Los planetas infernales podrían comenzar con una rotación lenta
Concepto artístico de la superficie de Venus. Crédito: ESA/AOES Medialab

La velocidad de rotación de un planeta ayuda a determinar cómo se distribuye la energía que recibe de su estrella, cómo se configuran sus patrones meteorológicos y cómo interactúa esa energía con la atmósfera y el océano. El problema es que, sin conocer la velocidad de rotación, es muy difícil crear un modelo climático de un planeta lejano. Ahora, un estudio plantea que medir la rotación de planetas lejanos es mucho más difícil de lo que pudiéramos pensar. A fin de cuentas, se podría medir algo equivocado sin darse cuenta.

Un ejemplo muy sencillo es creer que se está midiendo la rotación del propio planeta, cuando, en realidad, se está midiendo la velocidad del viento en su atmósfera. Venus es un ejemplo, precisamente, de este problema. El planeta tarda 243 días terrestres en girar sobre sí mismo. Las capas altas de su atmósfera, sin embargo, tardan apenas cuatro días en hacerlo (es un fenómeno que conocemos como superrotación). Así que, lógicamente, alguien podría sospechar, al estudiarlo desde la distancia, que rota 60 veces más rápido de lo que realmente lo hace.

Un error que ya sucedió con Venus

De hecho, el propio autor del estudio, Stephen Kane, lo explica: esto es lo que se pensaba al principio sobre Venus… y es nuestro planeta vecino. Así que, en el caso de mundos que giran en torno a otras estrellas, la dificultad es todavía mayor. Normalmente, al estudiar exoplanetas, no es posible observar una superficie sólida que permita determinar a qué velocidad gira realmente el planeta. En su lugar, las mediciones se apoyan en los cambios en la atmósfera. El estudio advierte de que esos movimientos atmosféricos no tienen por qué reflejar la rotación del planeta en su conjunto.

Por suerte, es algo que se podría resolver. Kane sugiere observar el mismo planeta en diferentes longitudes de onda, incluyendo el espectro infrarrojo, que permite estudiar capas más profundas de la atmósfera. En Venus, la velocidad del viento disminuye al descender hacia la superficie. Comparar mediciones a distintas profundidades atmosféricas permitiría crear un modelo sobre cómo cambia la velocidad del viento. Esto permitiría estimar mejor la velocidad de rotación del propio planeta. Saber cómo hacerlo podría ser muy importante dentro de poco tiempo.

En otro estudio publicado recientemente, Kane, junto a sus colaboradores, plantea que la misión PLATO, de la Agencia Espacial Europea, descubrirá cientos de planetas similares a Venus. Si esta previsión se cumple, ofrecerá una oportunidad sin precedentes para determinar hasta qué punto son comunes los mundos parecidos a nuestro vecino. El lanzamiento de la misión PLATO está previsto para marzo de 2027. Observará una gran región del cielo en busca de planetas que pasen por delante de sus estrellas, pero será diferente a otras misiones que hemos visto.

PLATO podría ser esencial para entender los planetas infernales y su relación con la rotación lenta

PLATO observará algunas regiones durante años. Eso permitirá detectar planetas que tardan más tiempo en completar sus órbitas. Del mismo modo, algo importante es que muchos de los planetas que descubra PLATO estarán en torno a estrellas más bien brillantes. Eso hará que sean objetivos fantásticos para las observaciones con telescopios como James Webb, que tendrá la capacidad de estudiar cómo son sus atmósferas. Así que, con un gran catálogo de mundos como Venus, será posible encontrar aspectos comunes.

Concepto artístico de PLATO. Crédito: ESA/ATG medialab

El mayor problema, seguramente, es que todavía hay mucho por entender sobre este tipo de planetas y el camino que han seguido hasta llegar a esta situación. Algo en lo que PLATO será también especialmente útil es que permitirá entender mejor cómo son los sistemas donde se encuentran este tipo de mundos. El satélite será capaz de medir la edad de las estrellas anfitrionas y, por extensión, entender en qué punto de su historia se encuentra un mundo similar a Venus. Todo esto permitirá entender mejor ese gran misterio sobre por qué Venus y la Tierra siguieron caminos tan diferentes.

Si la mayoría de esos planetas que se logren estudiar resultan tener una rotación lenta, entonces será posible establecer que debe ser un factor indispensable para que surjan estos planetas infernales, dominados por un efecto invernadero desbocado. Si no es así, y la velocidad de rotación es mucho más variada, será muy difícil establecer aspectos comunes. Será necesario encontrar otras explicaciones. Así que, por ahora, no hay una respuesta clara, pero puede que no tengamos que esperar demasiado, solo unos años, para entender por fin qué provocó que Venus sea un infierno…

Estudios

Los estudios son:

S. Kane, «The False Spin of an Exo-Venus». Publicado en arXiv, puede consultarse en este enlace.

S. Kane, E. Miles, C. Ostberg et al.; «The Expected Yield of Venus Zone Terrestrial Planets from PLATO». Publicado en la revista Publications of the Astronomical Society of the Pacific el 30 de julio de 2026. Puede consultarse en este enlace.

Referencias: Phys