Los rayos cósmicos son uno de los fenómenos más energéticos y extremos del universo. Nuestro planeta nos protege de sus efectos dañinos, pero un nuevo estudio sugiere que para ciertos organismos, podrían ser una forma de alimentación…

Microbios extremos

Los rayos cósmicos podrían ser una fuente de alimentación, tanto para algunos organismos de la Tierra como para formas de vida de otros lugares de la galaxia. Crédito: NSF/J. Yang
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Los rayos cósmicos podrían ser una fuente de alimentación, tanto para algunos organismos de la Tierra como para formas de vida de otros lugares de la galaxia.
Crédito: NSF/J. Yang

En algunos de los lugares más hostiles de la tierra hay formas de vida extremas, que podrían estar alimentándose de los rayos cósmicos que atraviesan nuestro planeta. Al menos esa es la conclusión a la que se ha llegado tras estudiar unas extrañas bacterias que viven en las profundidades de una mina de oro. Si hay vida en otros planetas, como Marte, podrían estar alimentándose de estas ráfagas de energía para sobrevivir.

El razonamiento viene a ser el siguiente, cuando la radiación penetra por debajo de la superficie, en lugares en los que pueda haber agua como Marte o Europa, podría desencadenar reacciones químicas que sean útiles para la vida. Si es así, podríamos encontrarnos con organismos que se alimenten de rayos cósmicos procedentes de la galaxia incluso en planetas interestelares, que no están ligados a ninguna estrella y, en su lugar, orbitan alrededor del centro de la Vía Láctea.

Sin dependencia de la luz

Una colonia de bacterias Candidatus Desulforudis audaxviator. Crédito: Wikimedia Commons
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Una colonia de bacterias Candidatus Desulforudis audaxviator.
Crédito: Wikimedia Commons

La vida en la Tierra depende en gran medida de la energía procedente del Sol. La luz es la conductora de la fotosíntesis que, a su vez, proporciona nutrientes que utilizan la mayor parte de organismos para sorbrevivir, ya sea de manera directa o indirecta. Por estudios anteriores, sabemos que en ausencia de luz, la vida es capaz de encontrar otras fuentes de energía para sobrevivir, como el calor o la energía química.

Incluso hay evidencias, por estudios anteriores, de que algunas formas de vida pueden vivir de la radiación ionizante, que tiene suficiente energía para ionizar o cargar átomos, de los materiales radiactivos. Por ejemplo, es el caso de la bacteria Candidatus Desulforudis audaxviator, localizada a 2.800 metros de profundidad en una mina de oro en Sudáfrica y que vive de la energía emitida por los isótopos radioactivos del uranio, torio y potasio contenidos en sus rocas. Lo que sucede, en este caso, es que esa radiación de los isótopos rompe el agua presente en la zona y la convierte en gas hidrógeno, que las bacterias pueden utilizar como combustible y permite que se creen otras moléculas útiles a nivel biológico.

La mayor parte de las investigaciones sobre la radiación ionizante se concentran en sus aspectos negativos, como el daño que puede infligir al ADN. Hay una bacteria que, en ausencia completa de luz, es capaz de sobrevivir gracias a esa misma radiación. Así que el grupo de investigadores detrás de este estudio comenzó a preguntarse si podría haber otras formas de vida que sean capaces de vivir de la energía de los rayos cósmicos procedentes de la galaxia.

Los rayos cósmicos y las formas de vida extremas

Éstas son las fuentes de rayos cósmicos en el espacio: las partículas solares, y los rayos cósmicos galácticos. Crédito: NASA/JPL-Caltech/SwRI
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Éstas son las fuentes de rayos cósmicos en el espacio: las partículas solares, y los rayos cósmicos galácticos.
Crédito: NASA/JPL-Caltech/SwRI

Los rayos cósmicos galácticos tienen una cantidad de energía notablemente superior a la de otras fuentes de radiación de la Tierra. Cuando golpean la atmósfera, o la superficie, de un planeta, generan una cascada de partículas (como electrones, positrones y neutrones) así como los peligrosos rayos gamma. Estos rayos cósmicos están en todas partes y tienen tanta energía que pueden alcanzar las profundidades de los planetas.

Por medio de las simulaciones por ordenador, los investigadores han descubierto que, aunque poco frecuentes, los rayos cósmicos galácticos podrían proporcionar una fuente estable de energía para la vida bajo la superficie. La cantidad de energía es comparable a la que emiten las sustancias radioactivas que podemos encontrar en la Tierra. Además, ese flujo de energía, que permite que una bacteria sobreviva a kilómetros de profundidad, puede funcionar de la misma manera en las posibles formas de vida que pudiese haber en otros planetas.

Ahora, los investigadores proponen poner a prueba este concepto y ver si, realmente, los rayos cósmicos galácticos podrían ser un soporte para algunas formas de vida. Para ello, plantean la posibilidad de realizar un experimento en laboratorio, utilizando la bacteria Ca. D. audaxviator (es la bacteria de la que he hablado con anterioridad, simplemente con su nombre abreviado) y exponiéndola a las partículas que se generan cuando esas ráfagas de energía golpean las superficies y atmósferas de los planetas que se encuentran a su paso.

El estudio es «On the possibility of galactic cosmic ray-induced radiolysis-powered life in subsurface environments in the Universe», publicado el pasado 5 de octubre en el Journal of the Royal Society Interface.

Referencias: Live Science