Apenas acaba de terminar una misión, pero la NASA ya está trabajando para convertir Artemisa III en realidad. Artemisa II nos ha dejado grandes momentos para el recuerdo y una cascada de datos científicos que se revisarán a fondo en las próximas semanas y meses, pero toca pensar en lo que está por venir…
La misión Artemisa III es el próximo paso
Tras el enorme éxito de la misión Artemisa II, la NASA ya está pensando en el próximo paso en su ambicioso objetivo de conseguir establecer una presencia permanente en la Luna. Ahora que hemos visto a la primera tripulación viajar hasta el entorno de la Luna, en más de medio siglo, la agencia espacial estadounidense ya ha centrado su atención en Artemisa III. La misión, que debería desarrollarse en 2027, tiene todavía muchos aspectos en el aire. Por ejemplo, sabemos que ya no será la misión en la que veremos a la tripulación descender a la superficie de nuestro satélite.

En su lugar, será una misión en la órbita baja de la Tierra, donde se pondrá a prueba la capacidad de acoplamiento de la cápsula Orión con las naves Starship y Blue Moon. Ambas serán los aterrizadores de Artemisa IV. Es decir, las naves encargadas de llevar a los astronautas desde la órbita lunar hasta la superficie. Los dos vehículos, respectivamente, pertenecen a las compañías SpaceX, de Elon Musk, y Blue Origin, de Jeff Bezos. Ambas están en una feroz competición por ver quién logra adjudicarse el honor de ser la primera en transportar a los astronautas.
Ese es uno de los grandes cambios respecto a la idea original. Tanto Starship como Blue Moon, que siguen en desarrollo, optan a convertirse en el aterrizador del importantísimo alunizaje de Artemisa IV en 2028. En esa misión, dos astronautas descenderán en algún punto del polo sur. Es el lugar preferido para la base lunar, que costará entre 20 000 y 30 000 millones de dólares, que la NASA quiere instalar en la Luna. El motivo es que allí deberían ocultarse grandes cantidades de hielo, en los cráteres que se encuentran en sombra permanente.
Ya se está avanzando para convertir la misión en realidad
Aunque toda la atención sigue puesta en Artemisa II, el mecanismo de acoplamiento para la cápsula Orión de la misión Artemisa III ya está en el Centro Espacial Kennedy, en Florida. El próximo vuelo de prueba de Starship, con una nueva versión de la nave, debería despegar en algún momento en las próximas semanas. Será un nuevo paso para conseguir que el ambicioso vehículo de SpaceX entre en funcionamiento a nivel comercial. Aunque, sin duda, el ritmo de desarrollo seguramente es mucho más lento de lo que todas las partes hubieran deseado.
Por su parte, Blue Origin está trabajando en que una versión reducida de Blue Moon intente aterrizar en la Luna en este mismo año. La NASA ya ha prometido que anunciará próximamente la tripulación de Artemisa III. Si Artemisa II tenía muchos paralelismos con la misión Apolo 8, en el caso de la siguiente misión podemos compararla con Apolo 9 en 1969. En ambos casos, a fin de cuentas, lo que se busca es reducir el riesgo de los alunizajes que vendrán en las misiones posteriores. Porque Artemisa IV no será, ni mucho menos, la última.
La misión Artemisa II nos ha dejado momentos absolutamente memorables y muy emotivos. Destaca especialmente, sin duda, el nombramiento de dos cráteres con los nombres Integrity, por la propia cápsula Orión, y Carroll, por la esposa de Reid Wiseman, que falleció en 2020. La tripulación también habló en más de una ocasión de la camaradería existente entre ellos y de su amor por la Tierra. Artemisa II ya es historia de la exploración espacial por ser la primera misión en la que una mujer, una persona de color y un astronauta no estadounidense han viajado al entorno de la Luna.
Todavía queda un camino muy largo
La NASA ha dado un paso importantísimo con Artemisa II porque, ahora, por fin estamos hablando en términos prácticos. Después de medio siglo de espera, el ser humano vuelve a tener la capacidad de viajar hacia el entorno de la Luna. En solo dos años, es posible que veamos a seres humanos aterrizar en su superficie. Pero lo más interesante es que la agencia se muestra muy ambiciosa en sus planes para 2028. Porque Artemisa IV será la primera misión en la que los seres humanos regresen a la superficie del satélite… pero no será la única misión del año.

Al menos esa es la intención. Aunque reconocen que es difícil, el deseo de la NASA es que tanto Artemisa IV como Artemisa V tengan lugar en 2028. A partir de 2029, el objetivo es que cada año veamos, al menos, una misión tripulada y, paralelamente, se establezcan los cimientos de lo que será el primer asentamiento permanente del ser humano lejos de la Tierra. Mientras tanto, la agencia espacial china también trabaja en busca de conseguir enviar una misión tripulada hacia el año 2030. Ya están poniendo a prueba su cohete y su cápsula.
Por lo que, con esta misión, podríamos decir que el ser humano ha abierto una nueva página en su historia. Por primera vez, estamos en posición de imaginar un futuro, no muy lejano, en el que un grupo de seres humanos (o incluso grupos) pueda vivir en la superficie de un mundo muy diferente al nuestro. Todavía queda mucho camino por recorrer y muchas cosas que aprender pero, después de más de cincuenta años de espera, volvemos a avanzar hacia un objetivo que parecía ciencia ficción. El sueño de ver al ser humano viviendo lejos de su planeta…
Referencias: Phys