Un nuevo estudio explica que la aceleración de la expansión del universo sigue siendo la mejor explicación para lo que observamos en el cosmos. Es algo que rebate un estudio, de 2025, que ha servido para plantear que, en realidad, el universo estaba decelerando. Los autores explican que, pese a lo que pueda parecer, se cometieron errores importantes…

La aceleración de la expansión del universo se mantiene

En los últimos meses, ha habido diferentes trabajos planteando que, en realidad, la expansión del universo estaba produciéndose a una velocidad más baja de lo que se pensaba. Por eso, este estudio resulta muy interesante, ya que va en contra de lo que empezaba a parecer una corriente imparable. Los investigadores de este nuevo trabajo explican que el debate que se había desatado en los últimos meses proviene, en realidad, de un malentendido científico. No hay ningún gran descubrimiento, sino una interpretación demasiado simple de los datos.

Imagen de galaxias lejanas, captada por el telescopio James Webb. Crédito: NASA, ESA, CSA, Simon Lilly (ETH Zürich), Daichi Kashino (Nagoya University), Jorryt Matthee (ETH Zürich), Christina Eilers (MIT), Rob Simcoe (MIT), Rongmon Bordoloi (NCSU), Ruari Mackenzie (ETH Zürich) et al.

Sorprende, también, porque este trabajo es una refutación directa del estudio publicado por un equipo de investigadores surcoreanos que afirmó, erróneamente, que la expansión del universo podría haber entrado en una fase de desaceleración. La explicación, argumentaban, estaba en que, con el paso del tiempo, la influencia de la energía oscura estaba debilitándose y, por tanto, no era constante.

Algo importante, por otro lado, porque la energía oscura, en términos simples, podemos describirla como una especie de antigravedad. Los autores del estudio explican que, al lograr demostrar que sus mediciones (las originales) son correctas, ahora se puede volver a centrar la atención en la gran pregunta, que es entender la naturaleza de la energía oscura, en lugar de seguir preguntándose si realmente existe. En este equipo han participado Adam Riess y Brian Schmidt, que ganaron el Premio Nobel de Física de 2011 junto a Saul Perlmutter por descubrir la aceleración de la expansión del universo.

Un error importante al tratar la expansión del universo

Este trío de investigadores, en su momento, estudió supernovas de tipo Ia, producidas por enanas blancas que roban material a sus estrellas compañeras y terminan explotando como supernova al absorber demasiado material, y determinó que los objetos más lejanos parecían moverse más rápido. De ahí, concluyeron que la expansión del universo estaba acelerando. Desde entonces, esa ha sido la teoría aceptada. Pero el trabajo publicado en noviembre de 2025 parecía una intrigante pista (y oportunidad) de poner todo patas arriba y plantear nuevas cuestiones.

En ese trabajo, se afirmaba que, a medida que el universo envejece, esas supernovas tienen brillos máximos diferentes, engañando a los astrónomos y llevando a pensar que el cosmos estaba acelerando cuando, en realidad, estaba frenando. El problema es que, según explican los autores del nuevo estudio, cometieron un error en la forma de estimar la edad de esas estrellas. Explican que, incorrectamente, suponían que la edad de una galaxia era la misma que la edad de la estrella que explotó. Algo que no tiene por qué ser cierto.

No solo eso, añadían que el estudio surcoreano no tenía en cuenta la masa de las galaxias anfitrionas, una corrección estándar que se utiliza en la cosmología moderna para garantizar que los resultados son lo más precisos posible. Por ello, Riess explicaba que, al revisar este trabajo, se encontraron con que, si realizaban la calibración necesaria, no se observaba nada nuevo. La aceleración de la expansión del universo seguía estando presente. Lejos de ser una oportunidad para humillar a un grupo de investigadores (o algo similar), es un ejemplo fantástico de cómo funciona la ciencia.

La aceleración de la expansión del universo también se puede poner en duda

A fin de cuentas, la forma de avanzar es cuestionar teorías y observaciones que se pueden poner en duda. En este caso, la hipótesis de los investigadores surcoreanos no era correcta, porque su forma de analizar los datos llevó a una conclusión equivocada. Pero, al mismo tiempo, ese trabajo ha llevado a nuevas formas de pensar sobre cómo explotan las supernovas y cómo se puede medir la energía oscura de una manera más precisa.

El cúmulo de galaxias Abell 85, a 700 millones de años-luz de la Vía Láctea. Crédito: Matthias Kluge/USM/MPE

Es decir, ha tenido un beneficio tangible, sin importar que la premisa original haya resultado ser incorrecta. Además, como explican los investigadores, este estudio también ha sido una buena oportunidad para repasar muchas suposiciones. Al final, la conclusión a la que llegan es que se entiende todo lo relacionado tan bien como se pensaba. Al mismo tiempo, esto tampoco invalida la idea en sí. ¿Es posible que la aceleración de la expansión del universo pudiese estar frenando? La respuesta es que, por poder, puede. Otra cosa es conseguir demostrarlo.

Incluso si no se llega a conseguir, o la respuesta es un rotundo no, en el camino se puede aprender mucho. Y, mientras tanto, nuestra imagen del universo como un lugar en constante expansión (y acelerada) se sostiene. Con ella, también el escenario más probable sobre cuál será su destino último. Pero basta la pregunta adecuada, la interpretación correcta (y un resquicio que permita plantear que esa hipótesis puede tener sentido), para descubrir que el camino por recorrer es mucho más largo de lo que parecía. Por eso, a pesar de que pueda ser rebatido posteriormente, trabajos como este también tienen su valor.

Estudio

El estudio es P. Wiseman, B. Popovic, M. Sullivan et al; «Still accelerating: type Ia supernova cosmology is robust to host galaxy age evolution». Publicado en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society el 10 de junio de 2026. Puede consultarse en este enlace.

Referencias: Phys