Hace unos días se anunciaba el proyecto Breakthrough Starshot, que tiene como objetivo enviar diminutas naves a las estrellas más cercanas al Sol para poder analizarlas y estudiarlas. Para poder llegar en un tiempo razonable, viajarán al 20% de la velocidad de la luz pero… ¿deberíamos centrarnos en Alfa Centauri esperando encontrar vida?

Un sistema atractivo

En esta imagen, Alfa Centauri es la estrella azul que aparece justo encima de esa antena que puedes ver en la derecha de la imagen. Crédito: Y. Beletsky/ESO
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En esta imagen, Alfa Centauri es la estrella azul que aparece justo encima de esa antena que puedes ver en la derecha de la imagen.
Crédito: Y. Beletsky/ESO

Aunque Alfa Centauri parece una única estrella al observarla (y es la tercera estrella más brillante del cielo nocturno), con la ayuda de un telescopio o unos prismáticos astronómicos podemos ver que, en realidad, se trata de un sistema binario, compuesto por dos estrellas brillantes. Alfa Centauri A y Alfa Centauri B son similares al Sol. A es un poco más grande y brillante que nuestra estrella, ambas tienen la clasificación espectral G2V. Por su parte, B es un poco más tenue y pequeña, y tiene una clasificación espectral K1V. Ambas estrellas giran en torno a un centro de masa común, completando una vuelta cada 80 años. A medida que lo hacen, siguen una órbita elíptica que las llega a acercar a 11 veces la distancia que separa la Tierra del Sol.

Además, no están solas. A bastante distancia de esta pareja, les acompaña Próxima Centauri. Próxima es una pequeña enana roja con una octava parte de la masa del Sol. Ahora mismo se encuentra un poco más cerca del Sistema Solar que las otras dos estrellas, así que posee la distinción de ser la estrella más cercana. Aun así, es tan tenue que no puede ser observada a simple vista.

¿Hay planetas?

Imagen del sistema estelar de Alfa Centauri, con Alfa Centauri (izquierda), Beta Centauri (derecha) y Próxima Centauri (marcada en rojo). Crédito: Usuario "Skatebiker" de Wikipedia
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La estrella de la izquierda es Alfa Centauri. Marcada en rojo está Próxima Centauri. La estrella de la derecha no es Alfa Centauri B, si no Beta Centauri, que está a mucha más distancia y no guarda relación con el sistema.
Crédito: Usuario «Skatebiker» de Wikipedia

Por su cercanía, Alfa Centauri ha sido un lugar de estudio en busca de exoplanetas. Los programas de búsqueda dedicados a encontrarlos las observan cada noche, intentando captar la más mínima variación que pueda captarse en su luz, y que podría ser una pista hacia la presencia de un planeta. De vez en cuando, también se utilizan telescopios más grande que, aunque no pueden observar Alfa Centauri con tanta frecuencia, sí lo hacen con una gran precisión.

Hace unos años se anunció que se había descubierto un planeta alrededor de Alfa Centauri B. Por desgracia, a medida que se fueron realizando nuevas observaciones y se repitieron los análisis, la posibilidad de tener un planeta en el sistema estelar más cercano al Sol se disipó. No hay ningún planeta en Alfa Centauri o, por lo menos, no hemos sido capaces de detectarlo con las herramientas de las que disponemos en la actualidad.

¿Por qué vamos a ir allí?

Aunque Alfa Centauri no tenga planetas (o no parezca tenerlos), sigue siendo un objetivo muy interesante. Es el lugar más cercano al que podemos mandar esas naves. Si se llega alcanzar esa quinta parte de la velocidad de la luz, sólo tardarían 21 años en llegar a su destino (dependiendo del tiempo necesario para acelerarlas hasta esa velocidad). Es un tiempo de viaje bastante corto en comparación al que necesitaríamos para llegar a otros objetivos.

Comparativa del tamaño del Sol, Alfa Centauri A, Alfa Centauri B y Próxima Centauri.  Crédito: David Benbennick
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Comparativa del tamaño del Sol, Alfa Centauri A, Alfa Centauri B y Próxima Centauri.
Crédito: David Benbennick

Enviar nuestras primeras sondas allí supondría ver de cerca, por primera vez, una estrella diferente al Sol, y mucho más temprano de lo que lo podríamos hacer para cualquier otra. Aunque la nave pasaría a una velocidad de infarto, podremos recopilar mucha información sobre Alfa Centauri A y B así como sobre Próxima Centauri. Si hay planetas en este sistema, también los podremos ver. Aunque, la verdad sea dicha, es muy probable que detectemos esos posibles planetas mucho antes de que nuestros pequeños exploradores lleguen a la zona.

Así que, si llegase a pasar eso, podríamos enviar nuestras órdenes a las sondas para intentar planificar observaciones de esos posibles mundos que podría haber allí (aunque hay que remarcar que no es descabellado pensar que quizá no haya ningún planeta y que, de haberlo, seguramente no sea habitable).

Y después, ¿qué?

Concepto artístico de Epsilon Eridani b, con el cinturón de asteroides del sistema al fondo. Crédito: NASA, ESA, G. Bacon
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Concepto artístico de Epsilon Eridani b, con el cinturón de asteroides del sistema al fondo.
Crédito: NASA, ESA, G. Bacon

Supongamos que la misión es un éxito. Conseguimos llegar a Alfa Centauri al 20% de la velocidad de la luz y recibimos información de las sondas permitiéndonos entender mucho mejor cómo son otras estrellas. ¿A donde podríamos ir después? A menos de 10 años-luz no hay ninguna estrella que sea similar al Sol (con la excepción de Alfa Centauri). La mayor parte son enanas rojas, y Próxima Centauri está más cerca.

Sin embargo, a 10,5 años luz de distancia (que supondría un viaje de unos 55 años para estas micronaves) hay un vecino estelar que podría ser muy interesante. Mientras las estrellas similares al Sol de Alfa Centauri están tan cerca entre sí que hacen muy improbable la formación de planetas como la Tierra, Epsilon Eridani es una estrella solitaria, exactamente igual que el Sol, y con parecidos llamativos.

Se trata de una estrella un poco más pequeña y tenue, con dos discos de restos espaciales orbitando a su alrededor, igual que en el Sistema Solar. El disco interior se parece al cinturón de asteroides, está más o menos a la misma distancia y tiene un tamaño bastante similar. Las observaciones nos han desvelado la presencia de, al menos, un planeta masivo, que se mueve en una órbita justo en las afueras de ese cinturón de asteroides interior. Exactamente como Júpiter en nuestro Sistema Solar. No es descabellado pensar que podría haber otros planetas esperando ser descubiertos.

Así que, si queremos explorar un sistema que parece ser muy similar al nuestro, la mejor opción sería poner rumbo a Epsilon Eridani, pero con un tiempo de viaje de 50 años con la tecnología propuesta, tiene mucho más sentido ir primero a las estrellas más cercanas…

Referencias: The Conversation