La misión Chandrayaan 2, de la India, tenía un gran objetivo por delante este pasado fin de semana. El aterrizador Vikram convertiría a la nación en la cuarta en lograr poner una nave en la superficie de la Luna. Pero la misión no ha salido completamente bien…

Chandrayaan 2 perdió el contacto poco antes del aterrizaje

El 6 de septiembre, el aterrizador Vikram inició su descenso hacia la superficie de la Luna. Inicialmente, todo parecía ir bien. El desarrollo de la operación era normal y había motivos para la esperanza. India estaba camino, en vista a lo que estaba sucediendo, de convertirse en la cuarta nación en lograr colocar una nave en la superficie lunar. Pero todo se fue al traste en los últimos instantes. A unos 2 kilómetros de altura sobre la superficie, Chandrayaan 2 perdió el contacto con el aterrizador Vikram, y de momento sigue así.

Chandraayan 2 pierde el contacto con el aterrizador Vikram
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La Luna en fase menguante. Crédito: John Brimacombe

Pero en India hay motivos para no arrojar la toalla. Desde la órbita, Chandrayaan 2 ha localizado a Vikram. El aterrizaje sucedió, pero todo indica que fue duro, en vez de posarse suavemente en la superficie. La nave fue diseñada para aterrizar en superficies de hasta 12º de inclinación. No está claro, al menos por ahora, si el terreno en el que se encuentra Vikram tiene una inclinación mayor o menor. Lo que sí ha trascendido es que el aterrizaje final sucedió a unos 500 metros del lugar que se había designado inicialmente. A pesar de todo, no parece estar roto.

No se han observado fragmentos del aterrizador desperdigados por la superficie. Pero sí se ha determinado que está inclinado. Además, aunque parezca estar intacto, no es descartable que algún componente se haya dañado durante el aterrizaje. En cualquier caso, se intentará reestablecer el contacto con el aterrizador durante las próximas dos semanas. Por su posición, Vikram debería tener suficiente energía, recogida por sus paneles solares, para operar correctamente. Así que quizá sea una mera cuestión de tiempo que se establezca contacto.

El estado desconocido de Vikram

La mayor incógnita, sin duda, es qué está provocando que no se haya establecido el contacto entre Chandrayaan 2 y Vikram. Es posible que, al aterrizar en una superficie más inclinada de lo previsto inicialmente, la antena ya no esté apuntando al orbitador, ni a la estación en la superficie de la Tierra. En ese caso, probablemente, no habrá mucho que hacer. Vikram fue diseñado para funcionar durante 14 días (el equivalente a un día lunar). Además, desplegaría un róver que recorrería la superficie de nuestro satélite.

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La cuenca Aitken, en el polo sur de la Luna, fotografiada por la nave Apolo 8. Crédito: Apollo Flight Journal, Apollo 8

El principal objetivo del aterrizador era estudiar la actividad sísmica, la temperatura y el plasma que se pueda formar en la superficie lunar. Además, la ubicación elegida para el aterrizaje es el polo sur de la Luna. Podríamos decir que se trata de la ubicación de moda, porque hay mucha atención puesta en la región. Entre otras cosas, para determinar, por ejemplo, cuál es la cantidad de agua (congelada) que se puede encontrar en las zonas en sombra permanente. Algo muy útil para un posible asentamiento futuro humano.

En cualquier caso, sea como fuere, este incidente no afecta al desarrollo de la misión de Chandrayaan 2, que continuará en la órbita de la Luna cumpliendo sus propios objetivos: desarrollar un mapa de la superficie lunar, analizar su composición química y, también, determinar la presencia de agua. Mientras tanto, es posible que Vikram vuelva a establecer el contacto. De ser así, India se convertiría en la cuarta nación en lograr hacer que una nave aterrice, con éxito, en la superficie de la Luna. Si no es así, no será el único fracaso de 2019.

Israel también fracasó en su intento

Porque cabe recordar que, a principios de este mismo 2019, Israel intentó poner una nave en la superficie del satélite. Sin embargo, Beresheet (así se llamaba), terminó estrellándose en la superficie del satélite. Desperdigó miles de tardígrados en el satélite. Aunque no quiere decir, ni mucho menos, que nuestro satélite se haya visto contaminado por vida procedente de la Tierra. A pesar de ser uno de los organismos más resistentes que conocemos, se enviaron deshidratados. Sin agua, no pueden regresar a la vida, y permanecerán en ese estado.

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Réplica de la nave Beresheet. Crédito: Wikimedia Commons/TaBaZzz

Pero, lógicamente, la noticia del fallo de Beresheet fue muy sonado por las implicaciones. Sea como fuere, este ejemplo, y el de Vikram, sirven para poner de relieve que, a pesar de lo fácil que pueda parecer, aterrizar en la superficie de la Luna, ya sea con una nave tripulada o no, no es nada sencillo. Por ahora, solo tres naciones pueden presumir de haber logrado esa hazaña: Estados Unidos, Rusia y China. Con el paso del tiempo, sin duda, otras naciones lograrán seguir sus mismos pasos. Pero las tres grandes naciones tienen mucho que decir.

Porque están persiguiendo el objetivo de llevar tripulaciones a la Luna en los próximos años. Estados Unidos espera lograrlo en 2024. Rusia y China, además, están trabajando (aunque no de forma conjunta) en establecer una base lunar. Rusia lo está haciendo conjuntamente junto a la Agencia Espacial Europea. El objetivo es que se establezca hacia la década de 2030, si bien no ha habido información especialmente interesante en los últimos años. Veremos qué sucede en el futuro, pero es cuestión de tiempo que la Luna sea todavía más frecuente en la actualidad espacial…

Referencias: IFLScience