Un nuevo estudio plantea que un planeta enano pudo chocar con la Luna en el pasado. Esto permitiría explicar por qué el hemisferio cercano, el que podemos ver constantemente, y el lejano, tienen aspectos y condiciones tan diferentes…

Dos hemisferios muy diferentes explicados porque un planeta enano pudo chocar con la Luna

Desde la superficie de la Tierra, siempre observamos el mismo hemisferio de nuestro satélite. Sin embargo, gracias a las misiones espaciales, y a las visitas del programa Apolo, hoy en día sabemos que el hemisferio más lejano, el que nunca podemos ver, es muy diferente. No se trata únicamente de un aspecto visual muy distinto. La elevación del terreno, la composición y el espesor de la corteza también son diferentes entre ambos lados. Es una asimetría que resulta tan llamativa como difícil de explicar. ¿Cuál podría ser su origen?

Un planeta enano pudo chocar con la Luna en el pasado
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La cara oculta de la Luna, fotografiada por los astronautas de Apollo 16. Crédito: NASA

Un grupo de investigadores cree que podría haber dado con la respuesta. El hemisferio cercano pudo sufrir, hace miles de millones, el impacto de un planeta enano. Al menos, eso es lo que plantean en un estudio publicado recientemente. Es un escenario que, aunque podría parecer extraño, no desentona con las condiciones del Sistema Solar durante su infancia. Los primeros momentos de nuestro pequeño rincón en el universo fueron muy caóticos. Hay un período que destaca con especial interés, el del Bombardeo Intenso Tardío.

El escenario descrito por los investigadores es el siguiente. Un planeta enano pudo chocar con la Luna, impactando sobre el hemisferio cercano. En el proceso, una buena cantidad de material fue expulsado al espacio, pero no tan lejos como para escapar de la gravedad del satélite. Con el paso del tiempo, ese material volvió a regresar a la superficie de la Luna, depositándose en el hemisferio opuesto. Es la explicación a la que han llegado tras realizar 360 simulaciones para intentar comprender por qué ambos hemisferios son tan diferentes.

La Luna pudo chocar con un planeta enano de un tamaño similar a Ceres

De esas 360 simulaciones, los investigadores seleccionaron el escenario que encajaba mejor con los datos recogidos por la misión GRAIL (por las siglas en inglés de Gravity Recovery and Interior Laboratory) de la NASA, durante 2012. En ese escenario, la Luna pudo chocar con un planeta enano de unos 780 kilómetros de diámetro. Algo más pequeño que Ceres, el objeto más grande del Cinturón de asteroides y, también, un planeta enano. También han determinado que el impacto debió producirse a una velocidad de 6,25 kilómetros por segundo.

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La Luna observada por la sonda Galileo el 7 de diciembre de 1992. Crédito: NASA/JPL/USGS

Es una velocidad relativamente baja, de 22 500 kilómetros por hora, si la comparamos con la velocidad a la que se mueven otros objetos celestes. Aunque no es la única posibilidad. Esa colisión también sería posible con un objeto más pequeño pero que, en compensación, se moviese más rápido. En ambos casos, la cantidad de material expulsada al espacio sería aproximadamente la misma. En el hemisferio lejano de la Luna, se depositaría una capa de entre 5 y 10 kilómetros de espesor. Algo que podría explicar las diferencias observadas por GRAIL.

Porque esta misión de la NASA concluyó que la corteza de la Tierra y la corteza de la Luna son ligeramente diferentes. Aunque, en cualquier caso, cabe recordar que por ahora se trata de una hipótesis. Que, por otro lado, hace un buen retrato de la que, sin duda, fue la época más convulsa del Sistema Solar. En sus primeros instantes, como quizá sepas, la colisión de un planeta enano llamado Tea, con la Tierra, dio origen a la formación de la Luna. No fue la única colisión que se produjo en aquella época. Al contrario, eran muy habituales.

La historia del Sistema Solar

Aunque podría ser tentador, no hay que pensar en ese objeto como un segundo satélite de la Tierra que fue destruido. El Sistema Solar era un lugar muy diferente en el momento en el que aquel planeta enano pudo chocar con la Luna. Era mucho más caótico y mucho más poblado. En el interior del sistema abundaban los objetos grandes. Algunos, como Tea, con un tamaño similar al que tiene Marte. Otros, como el que pudo chocar con el satélite, más pequeños. En cualquier caso, en la actualidad podemos ver la huella de esa época tan convulsa.

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Representación artística de la Tierra durante el Bombardeo Intenso Tardío, que tuvo lugar hace unos 4 100 millones de años. Crédito: Julian Baum/Take 27 Ltd

Muchos de los cráteres que podemos observar, no solo en la Luna, sino también en otros objetos celestes del Sistema Solar, se formaron en aquella época. No es descabellado suponer que, de hecho, podría haber otros objetos del Sistema Solar que muestren una asimetría similar a la que observamos en la Luna. En cualquier caso, el estudio es muy interesante por lo que plantea. Es una puerta a intentar comprender mejor las diferencias entre ambos hemisferios de la Luna (o la cara visible y la cara oculta, como los llamamos habitualmente).

Aunque en otros planetas podría haber una diferencia importante entre ambos hemisferios, la Luna nos ofrece muchas facilidades. Por su cercanía, tenemos una gran cantidad de datos de diferentes observaciones. Así que los investigadores pueden proponer hipótesis y modelos para ver si producirían resultados como lo que podemos observar en nuestro satélite. Si están en lo cierto, quizá tengamos una explicación no solo para la composición de los dos hemisferios de la Luna. También para la evolución de otros objetos del Sistema Solar…

Estudio

El estudio es Z. Meng-Hua, K. Wünnemann, R. Potter et al.; «Are the Moon’s nearside‐farside asymmetries the result of a giant impact?». Publicado en la revista Journal of Geophysical Research: Planets el 20 de mayo de 2019. Puede consultarse en este enlace.

Referencias: IFLScience