De cuando en cuando, los relojes pasan de las 23:59:59 a las 23:59:60 UTC (y después se pasa a las 0:00:00 del día siguiente, la última vez sucedió en junio de 2015); en realidad en España sucedió a las 2:59:59 por la diferencia horaria. A este segundo extra lo llamamos segundo intercalar, pero, ¿por qué los necesitamos?

Desde 1972, se han añadido 25 segundos intercalares

Captura de pantalla del segundo intercalar que se añadio el pasado 30 de junio de 2012. Crédito: time.gov
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Captura de pantalla del segundo intercalar que se añadio el pasado 30 de junio de 2012.
Crédito: time.gov

Con el de junio de 2015, son 26 los segundos que hemos añadido desde que se propuso este sistema. ¿Por qué? Pues básicamente porque la rotación de la Tierra no es estable (y porque a largo plazo está frenando por la interacción de la Luna), lo que provoca que el tiempo atómico termine adelantándo al tiempo civil (como decía ayer Neil deGrasse Tyson en Twitter, somos mejores midiendo el tiempo que el propio planeta Tierra), así que para mantener el tiempo atómico (que se mide con el sistema TAI) y el tiempo civil (que se mide con el sistema UTC/GMT) en sincronía, necesitamos añadir esos segundos intercalares cuando la diferencia entre ambos se aproxima a 0,7s. Si es necesario, también podríamos retirarlos, pero por el momento no ha llegado a hacer falta.

A diferencia de los años bisiestos (en los que añadimos un día extra cada cuatro años para compensar el hecho de que la Tierra tarda un poquito más de 365 días en completar una vuelta alrededor del Sol), los segundos intercalares no son regulares. La anterior ocasión en que se añadió un segundo intercalar fue el 30 de junio de 2012 (siempre se añaden o el 30 de junio o el 31 de diciembre, o en ambos, como pasó en 1.972).

¿Qué fenómenos influyen?

Principalmente la deceleración de la Tierra por la interacción con la Luna, pero como los continentes todavía se están elevando sobre el océano desde la última edad de hielo (cuando el peso de los glaciares hizo que se hundiesen) esa deceleración no es tan rápida como se podría esperar. Además, hay que tener en cuenta otros fenómenos naturales (los grandes terremotos pueden acortar la duración del día en microsegundos).

Es decir, se mire por donde se mire, la rotación del planeta no es perfecta, ni mucho menos, y a la larga tiende a decelerar, pero esa deceleración no es lineal. La medición del tiempo, inicialmente, se estableció en relación a la duración del día solar (un segundo era 1/86400 de un día solar medio). Sin embargo, hoy en día sí tenemos una definición absolutamente estable: Un segundo es la duración de las 9.192.631.770 de oscilaciones de radiación que se emiten en la transición del isótopo 133 de un átomo de cesio. Éste es el concepto que utilizamos para los relojes atómicos, pero nuestros relojes civiles siguen rigiéndose por la duración del día solar (de hecho, los relojes del sistema GPS también usan el tiempo atómico, pero no tienen segundos intercalares, el reloj del GPS de tu móvil está 36 segundos por delante del reloj normal, y esa diferencia seguirá creciendo con el paso de los años).

O dicho de otra manera, por si suena un tanto enrevesado, tenemos dos formas de definir qué es un segundo (un segundo es 1/86400 de un día solar medio, y también es la duración de las oscilaciones de radiación del cesio). Ambas son equivalentes (o lo serían en un universo ideal) y no sería necesario realizar ningún ajuste si la velocidad de rotación de la Tierra no varíase. Originalmente, la definición siguiendo el isótopo de cesio fue definida de manera que su duración fuese la misma que ese 1/86400 de un día solar medio que tuviese lugar en el período entre los años 1750 y 1890). Como desde ese momento la duración del día se ha ido alargando poco a poco (ahora mismo un segundo es 1/86400,002), se produce un pequeño desfase respecto a la definición de segundo empleada para el tiempo atómico (porque la rotación de la Tierra no es perfecta, pero la oscilación del cesio sí).

Quizá no tengamos segundos intercalares permanentemente

Los satélites GPS utilizan su propio sistema de tiempo (GPS), que lleva un adelanto de 36 segundos respecto al tiempo solar.
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Los satélites GPS utilizan su propio sistema de tiempo (GPS), que lleva un adelanto de 36 segundos respecto al tiempo solar.

Aunque por ahora no hay nada en firme, se ha sugerido que lo que se podría hacer, en lugar de añadir estos segundos intercalares (que desde 2008 están siendo añadidos cada 3-4 años) es añadir una hora extra cuando pasasen suficientes años (algo que pasaría en siglos). También se ha propuesto, directamente, eliminar los segundos intercalares (algo que provocaría que, en 2100, el desfase entre el reloj atómico y el reloj civil fuese de entre dos y tres minutos). En algún momento de este año, debería haber una reunión al respecto, pero no está claro ni que se vaya a optar por añadir una hora extra cada X cientos de años, ni que se vaya a eliminar el sistema del segundo intercalar.

Sea como fuere, lo cierto es que no necesitas ajustar tu reloj si está conectado a Internet (o es una radio o TV digital) cuando se añade un segundo intercalar. Si es análogo, simplemente irá un segundo retrasado. Para los sistemas informáticos, sin embargo, sí supone muchos quebraderos de cabeza. En 2.012, el segundo intercalar que se añadió en junio provocó incidencias en servicios como Reddit o la plataforma de páginas Gawker (que aloja páginas tan populares como Kotaku), ya que el software no estaba preparado para entender la hora 23:59:60. En 2015, en su lugar, algunas de esas plataformas optaron por hacer que el día sea un poquito más largo (añadiendo a cada hora unas centésimas de segundo, hasta completar un segundo extra a medianoche), por lo que el impacto fue mínimo en esas plataformas.

Eventualmente, tendremos un día de 25 horas

Pasará mucho tiempo hasta que llegue ese día, pero en unos 140 millones de años, la rotación de la Tierra se habrá detenido lo suficiente para que el día tenga una duración de 25 horas (de hecho, hace 500 millones de años, un día tenía unas 22 horas). Aun así, no hay que confundir los segundos intercalares con los años bisiestos. No están relacionados. Los años bisiestos son producto del desajuste de no incluir esas 6 horas extra que la Tierra necesita para completar su órbita cada 365 días, pero siempre suceden cada 4 años, mientras los segundos intercalares pueden no ser necesarios durante un largo período de tiempo (por ejemplo, no se añadió ninguno entre 1998 y 2005).

Referencias: Wikipedia