Un grupo de investigadores ha conseguido, por primera vez, la masa y la distancia a la que se encuentra un planeta errante. Es decir, un mundo expulsado de su sistema estelar original y, que ahora, orbita en torno al centro de la Vía Láctea. Pero, ¿cómo se ha podido conseguir algo así?
Cómo medir la distancia y masa de un planeta errante
La mayoría de los planetas y exoplanetas que conocemos están en órbitas predecibles, alrededor de estrellas como el Sol. Sin embargo, otros planetas han sido expulsados de sus sistemas, y flotan por el espacio interestelar. Es lo que se conoce como un planeta errante. Ahora, un grupo de investigadores ha identificado un nuevo planeta errante y, a diferencia de los descubiertos hasta ahora, ha sido posible calcular su masa y distancia a la Tierra. En su estudio, explican cómo un golpe de suerte, tanto con telescopios terrestres como espaciales, permitió realizar esas estimaciones.

Algo que no es fácil, porque los métodos que se usan para descubrir exoplanetas dependen de las estrellas en torno a las que orbitan. Por ejemplo, la mayoría de exoplanetas que conocemos se han descubierto con el método de tránsito. Consiste en captar la pequeña caída de luz que provoca al pasar por delante de su estrella desde nuestra perspectiva. Otro método consiste en detectar un ligero bamboleo de la estrella por la interacción gravitacional con un planeta a su alrededor. Sin una estrella anfitriona, estos métodos no sirven para encontrar planetas.
Además, los planetas no emiten luz como una estrella. Así que, en realidad, son invisibles si no están cerca de un astro cuya luz puedan reflejar. La única forma de detectar planetas errantes es por medio de microlentes gravitacionales. Se trata de fenómenos provocados por el efecto de la gravedad de un objeto pequeño sobre la luz que procede de un objeto más lejano. Esto sucede cuando la luz de una estrella lejana parece desde nuestra perspectiva. Es como si se hubiera colocado una lupa delante de ella. La señal de que un objeto está pasando por delante desde nuestra perspectiva.
La utilidad de las microlentes gravitacionales
En teoría, la microlente puede permitir el cálculo de la masa del objeto que pasa delante de la estrella. Para ello se estudia cuánto se ha curvado la luz y, por tanto, cuánto se ha amplificado. Pero no saber la distancia es un problema, porque implica no poder determinar cuál es la masa. A fin de cuentas, la misma curvatura de luz puede dar distintas combinaciones de masa y distancia. Así que, sin conocer uno de esos datos, no se puede tener certeza del otro, lo que provoca que, como mucho, solo se puedan hacer estimaciones sobre esos parámetros.
Este caso es diferente, porque la microlente de este planeta errante fue observada por varios telescopios terrestres. También la captó la sonda espacial Gaia. Tras la detección, fue dos grupos distintos de investigadores le dieron nombre, dando lugar a KMT-2024-BLG-0792 y OGLE-2024-BLG-0516. Y gracias al momento en el que se produjo, Gaia estaba en una posición perfecta para poder calcular la distancia del planeta. Según explican, fue un golpe de fortuna porque tuvo lugar en el momento en el que Gaia miraba en la dirección correcta.
Eso permitió que la sonda pudiese analizarlo a lo largo de 16 horas, analizando cómo evolucionó la microlente en ese tiempo. A partir de esos datos, calcularon que el planeta tiene una masa del 22% la de Júpiter. Es decir, ligeramente inferior a la masa de Saturno. Además, determinaron que está a 3000 pársecs (o, aproximadamente, 10 000 años luz). Además, el estudio del espectro de la estrella permitió determinar que se trataba de una gigante roja (es decir, la estrella cuya luz fue amplificada por el planeta errante).
La masa y distancia de un planeta errante solo se pueden obtener con mucha suerte
Hasta ahora, se ha planteado que la mayoría de planetas errantes descubiertos están por debajo de la masa de Júpiter. Los investigadores explican que esto indica que eran planetas que se formaron en un disco protoplanetario, alrededor de una estrella, y que fueron expulsados posteriormente. También se han descubierto objetos más masivos que vagan por el espacio orbitando en torno al centro de la galaxia. Pero en lugar de planetas errantes, lo que se considera es que se trata de enanas marrones, es decir, estrellas fallidas.

Las microlentes observadas hasta ahora han mostrado un vacío en la distribución de masa de los objetos descubiertos. A este detalle se le conoce como el «desierto de Einstein”, que separa a los planetas de las enanas marrones. Los investigadores explican que ese hueco tiene sentido porque es más difícil que los planetas masivos sean expulsados. Además, añaden que las estimaciones estadísticas indican que la mayoría de planetas errantes detectados hasta ahora tenían una masa principalmente inferior a la de Neptuno.
En algunos casos, se ha dudado de que puedan ser planetas realmente errantes y, en su lugar, puede que estuviesen en órbitas muy grandes alrededor de alguna estrella. Pero, en cualquier caso, explican que los planetas errantes pueden surgir por fuertes interacciones gravitacionales en los sistemas donde se formaron. Y que, de hecho, este es el mecanismo principal que provoca su existencia. Por lo que, si están en lo correcto, los planetas errantes proceden, principalmente, de sistemas donde la interacción con otros planetas (y su estrella) provocó que fuesen expulsados.
Estudios
Los estudios son:
D. Subo, W. Zexuan, R. Yoon-Hyun et al.; «A free-floating-planet microlensing event caused by a Saturn-mass object». Publicado en la revista Science el 1 de enero de 2026. Puede consultarse en este enlace.
G. Coleman; «Two views of a rogue planet». Publicado en la revista Science el 1 de enero de 2026. Puede consultarse en este enlace.
Referencias: Phys