Un nuevo estudio explica que el cielo nocturno está cada vez más contaminado por estelas de satélites artificiales. Un problema que hace que cada vez haya más telescopios profesionales que se encuentren con cielos contaminados. Lo peor de todo es que la situación solo va a ir a peor…

El problema de las estelas de satélites

Los investigadores, del Centro de Investigación Ames de la NASA, explican que el 73,3% de las imágenes que el telescopio espacial SPHEREx, de la agencia, recogió entre mayo y septiembre del año pasado estaban contaminadas por estelas de satélites artificiales (como mínimo, aparecía una). Por desgracia, no es una sorpresa. SPHEREx fue diseñado para crear un mapa de todo el cielo en el espectro infrarrojo cercano. Por su funcionamiento, necesita observar durante mucho tiempo grandes regiones del cielo. Los dos factores son la receta ideal para que haya multitud de interrupciones por culpa de esas estelas de satélites.

Las estelas de satélites son un problema cada vez mayor
Destellos de satélites Starlink en una imagen de las galaxias NGC 5353 y 5354. Crédito: Lowell Observatory

Lo curioso es que, generalmente, este tipo de contaminación lumínica se supone que afecta a los telescopios terrestres. SPHEREx es un satélite espacial, pero está en órbita a 700 km de la Tierra. A pesar de ello, no es suficiente para escapar de las estelas de los satélites artificiales. De media, explican los investigadores, había 2,18 estelas por exposición. La mayoría estaban concentradas en un patrón en X que encaja con las trayectorias de las órbitas que siguen los satélites de comunicaciones de megaconstelaciones como Starlink o OneWeb.

Lo peor es que no parece haber una forma sencilla de enfrentarse a estas interrupciones. SPHEREx utiliza un algoritmo automatizado para protegerse de los rayos cósmicos que pueda captar. Cuando uno de ellos afecta a un píxel, el sistema deja de recoger datos en ese píxel para impedir la saturación. El problema es que los satélites artificiales son tan brillantes que activan este sistema sin que haya rayos cósmicos de por medio. El resultado es que, como explican los autores, podemos ver «vías de ferrocarril», en las que el centro de la estela, directamente, es borrado.

Una fuente de contaminación de datos

Sin embargo, las líneas paralelas junto a esa parte más brillante sí permanecen grabadas de forma permanente. El resultado es que las imágenes pierden datos de cualquier cosa que quede oculta bajo esas vías. Por si esto no fuese suficientemente negativo, por la pérdida de información que conlleva, SPHEREx no es el único que sufre este problema. Hace unos años, otro equipo de investigadores publicó un estudio que determinó que la fracción de imágenes del telescopio Hubble que mostraban estelas de satélites pasó del 2,8% a comienzos de la década de los 2000 al 5,9% en 2021.

Pueden parecer porcentajes mucho más bajos, pero hay que recordar que Hubble no captura imágenes tan grandes del firmamento como SPHEREx. Que uno de los telescopios espaciales más veteranos que siguen en funcionamiento sufra ese mismo problema es mala señal. Los diseñadores de satélites han probado diferentes soluciones para mitigar el problema, incluyendo recubrimientos oscuros o visores especializados para reducir su brillo. Pero los sistemas más nuevos, como las torres de conexión directa a móviles o los centros de datos de IA, son hasta cuatro veces más grandes que los satélites existentes.

Así que esto contrarresta cualquier posible beneficio que pudiesen aportar los recubrimientos más oscuros. Son satélites que, inexorablemente, se están convirtiendo en algunos de los objetos más brillantes del firmamento. Lo más desesperanzador es que el panorama va a ir a peor en este aspecto. La FCC (Comisión Federal de Comunicaciones de EE. UU., por sus siglas en inglés) ha recibido multitud de solicitudes para desplegar satélites artificiales. Se habla de peticiones para desplegar un total de hasta 2 millones de satélites en la órbita baja terrestre.

Las estelas de satélites artificiales van a ser más problemáticas

Para ponerlo en perspectiva, ahora mismo hay alrededor de 20 000 satélites en órbita. Si se aprueban y se lanzan los que se han solicitado, las simulaciones del estudio predicen que el 100% de las imágenes de SPHEREx quedarían contaminadas. Es un aumento pronunciado desde un, ya alto, 73%. Lo peor no es solo eso, es que además la cantidad media de estelas de satélites, por imagen, se dispara hasta cifras que podemos considerar absurdas. Las simulaciones apuntan a que cada imagen de SPHEREx podría contener alrededor de 189 estelas.

Concepto artístico del telescopio SPHEREx. Crédito: NASA/JPL-Caltech

No hace falta explicar por qué sería algo catastrófico para los telescopios que estén por debajo o dentro del plano orbital de esas megaconstelaciones de satélites. Desde hace años, diferentes grupos están trabajando en intentar dar la voz de alarma sobre las consecuencias de este despliegue masivo de satélites. De momento, la comunidad internacional no está reaccionando al ritmo (ni con la contundencia) que sería deseable. No ha habido ningún intento por llegar a un gran acuerdo que permita establecer límites o protocolos para no afectar a la astronomía.

Es evidente que el futuro del ser humano pasa por tener una mayor presencia de tecnología (y seres humanos) en la órbita baja de la Tierra y más allá. Pero eso no puede llegar a costa de provocar que el firmamento nocturno sea inservible para el estudio con telescopios (ya sean terrestres o espaciales). Del mismo modo que aumenta la cantidad de satélites desplegados, también aumenta la tecnología y sensibilidad de los nuevos telescopios. Esperemos que trabajos como este sirvan para concienciar sobre la necesidad de regular la contaminación lumínica del firmamento nocturno…

Estudio

El estudio es A. Borlaff, P. Marcum, S. Howell et al.; «SPHEREx confirms predictions for artificial satellite trail pollution in Low Earth Orbit». Puede consultarse en arXiv, en este enlace.

Referencias: Universe Today