Un nuevo estudio ha desvelado que la formación de estrellas en la galaxia de Andrómeda está frenando desde hace cientos de millones de años. Es un descubrimiento que permitirá entender mejor cómo se desarrolla la formación de estrellas a lo largo de la vida de una galaxia…

La formación de estrellas en Andrómeda lleva 500 millones de años cayendo

Gracias a los datos del telescopio Hubble, un grupo de investigadores ha descubierto que la galaxia de Andrómeda está atravesando un período de formación de estrellas cada vez más bajo. Así, desvelan que lleva 500 millones de años disminuyendo, y que en los últimos 40 millones de años, esa caída es todavía más pronunciada. Andrómeda es una galaxia espiral más grande que la Vía Láctea (mide alrededor de 200 000 años luz) y está lo bastante cerca como para poder verse a simple vista desde lugares con cielos suficientemente oscuros.

La formación de estrellas en Andrómeda está frenando
La galaxia de Andrómeda. Crédito: Adam Evans

Está a 2,5 millones de años luz de la Tierra, muy cerca en la escala astronómica. Por eso, la galaxia de Andrómeda ofrece la oportunidad de estudiar sus poblaciones de estrellas con mucho detalle y comprender mejor el pasado de galaxias como la nuestra. Para llegar a esta conclusión, los investigadores combinaron los datos de dos estudios realizados con el telescopio Hubble: Panchromatic Hubble Andromeda Treasury y Panchromatic Hubble Andromeda Southern Treasury. En conjunto, ambos cartografiaron dos tercios del disco de Andrómeda con muchísimo detalle.

En total, el equipo midió alrededor de 200 millones de estrellas en toda la galaxia, consiguiendo una imagen detallada de cómo ha cambiado la actividad de la galaxia a lo largo del tiempo. Los propios investigadores explican que las estrellas, de manera individual, son algo así como el registro fósil de la formación de la galaxia. Añaden, además, que el telescopio Hubble es el único que puede ofrecer una resolución lo bastante alta, en una región suficientemente grande, como para poder hacer esto en la galaxia de Andrómeda.

Las pistas de diferentes estrellas

Las estrellas masivas son más azules y tienen vidas más cortas, mientras que las menos masivas son más rojas y viven mucho más tiempo. Esto resulta mucho más útil de lo que pudiéramos pensar. Las regiones que han experimentado formación estelar reciente suelen tener una proporción mayor de estrellas azules, mientras que aquellas donde hace más tiempo que no se forman estrellas suelen tener una población más rojiza. El equipo dividió las imágenes de Andrómeda en miles de cuadrados, cada uno de unos 300 años luz de lado.

Después, determinaron la historia de formación estelar de cada región para tener una imagen global del pasado de la galaxia. En trabajos anteriores ya se había visto que Andrómeda pasó por un episodio muy intenso de formación de estrellas hace unos 2000 millones de años, quizá debido a una interacción o colisión con otra galaxia. Desde entonces, la formación estelar ha bajado de forma gradual. Los investigadores han medido la tasa de formación estelar en función de la masa, es decir, la cantidad de gas y polvo que se convierte en estrellas cada año.

Así, han calculado que, hace 500 millones de años, Andrómeda formaba estrellas a un ritmo de aproximadamente una masa solar al año. Sin embargo, esa tasa había caído aproximadamente a la mitad hace 40 millones de años. Ahora, se ha desplomado todavía más, hasta alrededor de una quinta parte de la masa del Sol al año. El equipo también estudió si esa disminución era uniforme en toda la galaxia o si se concentraba en regiones concretas.

La formación de estrellas en Andrómeda aumentará en el futuro

Así, han descubierto que buena parte de la formación estelar reciente ha tenido lugar en un anillo de formación estelar a unos 32 000 años luz del centro de la galaxia. Como resultado, buena parte del descenso medido se debe a que la actividad dentro de ese anillo ha caído. Es decir, no parece que la caída se deba a una falta de material para formar estrellas, sino que parece una disminución natural después de una etapa anterior mucho más activa. Los investigadores lo comparaban con algo así como un descanso después de correr en un maratón.

Concepto artístico del telescopio Nancy Grace Roman. Crédito: NASA/GSFC/SVS

El equipo también investigó si había alguna relación entre la disminución de la actividad en Andrómeda y su proximidad a la galaxia satélite Messier 32. M32 está separada de Andrómeda por unos 16 000 años luz en el plano del cielo. Sin embargo, no se sabe con certeza a qué distancia está en tres dimensiones. Por ello, no se sabe si interactuó con Andrómeda en el pasado ni cuándo pudo hacerlo. Lo que sí han visto los investigadores es que la región de Andrómeda cercana a M32 mostraba señales de una caída de formación de estrellas (en comparación con el resto de regiones).

Ese descenso comenzó hace unos 60 millones de años, y podría ayudar a determinar cuándo interactuó con el disco de Andrómeda. En cualquier caso, el próximo paso está bien definido: combinar los datos del telescopio Hubble con observatorios terrestres para entender mejor la historia de Andrómeda. En el horizonte, además, el telescopio espacial Nancy Grace Roman (que podría lanzarse en agosto) también promete ser una herramienta espectacular para observar grandes regiones de la galaxia (y hay un programa de observación que se dedicará a eso). Así que pronto habrá más noticias…

Estudio

El estudio es T. Wainer, B. Williams, Z. Chen et al.; «The Panchromatic Hubble Andromeda Southern Treasury (PHAST). II. The Spatially Resolved Recent Star Formation History in M31». Publicado en la revista The Astrophysical Journal el 27 de julio de 2026. Puede consultarse en este enlace.

Referencias: NASA