Un veterano de la búsqueda de vida extraterrestre sugiere que hay que replantear cómo funciona SETI (por las siglas en inglés de búsqueda de vida extraterrestre inteligente). La estrategia convencional se ha basado, desde hace mucho tiempo, en una suposición que quizá no sea cierta…
¿Por qué hace falta replantear SETI?
Una de las grandes suposiciones del SETI clásico es que habrá civilizaciones extraterrestres que busquen comunicarse con otras civilizaciones de la Vía Láctea. Se ha supuesto que lo harán, además, en una banda muy estrecha del espectro electromagnético, preferiblemente en el espectro de radio. La hipótesis es razonable. Sugiere que cualquier civilización tecnológica que exista en la galaxia utilizaría señales electromagnéticas para poder encontrarse con otras criaturas inteligentes. Y lo haría utilizando una región del espectro muy específica: la que va desde 1420 hasta 1662MHz.

Esto abarca las líneas espectrales del hidrógeno (H) y del hidroxilo (OH), que pueden combinarse para formar agua. Pero ahora, un nuevo estudio, con un único autor, Ben Zuckerman, veterano de física y astronomía, plantea que hace falta replantear SETI y optar por un enfoque diferente. Deberíamos buscar mediante lo que él llama SETI de banda ancha. Es decir, desde la radio hasta el infrarrojo y la parte visible del espectro electromagnético. Zuckerman explica que la suposición principal es que una civilización tecnológica busque comunicarse de manera deliberada.
En ese caso, hará todo lo posible (desde el punto de vista tecnológico) para establecer contacto con otras civilizaciones extraterrestres. Esto abre la posibilidad de detectar por casualidad un transmisor alienígena al estudiar el cielo por motivos que no tienen nada que ver con SETI. Es decir, si una inteligencia extraterrestre, cercana a la Tierra, quiere comunicarse con otra civilización, transmitirá señales que puedan ser detectadas incluso por una civilización como la nuestra. O dicho de otra manera, una civilización menos avanzada pero que ya conoce la astronomía y usa telescopios de un tamaño modesto.
Las malas noticias
El razonamiento parece muy robusto, pero nos lleva directamente a una lectura muy negativa. Ya ha habido muchos análisis del firmamento en las longitudes de onda de radio y visible. Hay suficientes datos para sugerir que parece haber muy pocas, o quizá ninguna, civilizaciones tecnológicas capaces de comunicarse cerca de nosotros. Esto, sin embargo, no significa que no haya que seguir buscando. Hace falta optar por una estrategia más inteligente. Así que esto lleva a Zuckerman a sugerir una técnica de búsqueda mejorada.
Algo que encaje mejor con las campañas de observación del cielo que se realizan con fines muy diferentes a la búsqueda de vida extraterrestre inteligente. Esas campañas, a pesar de no estar relacionadas con SETI, son lo bastante extensas como para permitir establecer límites importantes sobre la frecuencia de civilizaciones alienígenas comunicativas cerca de nosotros. La mayoría de estrellas captadas en estos programas están mucho más allá de 650 años luz.
La mayoría de las estrellas cubiertas en esos programas están más allá la distancia que ha tenido en cuenta Zuckerman. En total, las campañas de observación de SETI, en el espectro de radio, han observado solo una pequeña cantidad de las 100 000 estrellas cercanas interesantes que deberían estudiarse. En contraste, las encuestas astronómicas en ese mismo espectro, sin relación con SETI, han cubierto una región mucho mayor dentro de esa esfera de 650 años luz que podemos imaginar alrededor del Sistema Solar como la zona más interesante.
Replantear SETI para intentar obtener resultados
Al usar canales más amplios e intentar cubrir toda la banda de radio y microondas, desde 1 GHz hasta 100 GHz, las opciones aumentan. Si hubiese civilizaciones cercanas que tengan grandes telescopios espaciales, sabrán que la Tierra podría tener vida inteligente y eso hará que envíen señales potentes hacia nuestro planeta. Según una encuesta astronómica de todo el cielo, en un volumen de radio de unos 650 años luz, hay alrededor de 500 000 estrellas solitarias del mismo tipo que el Sol, según explica el propio Zuckerman.

Así que se puede suponer que 200 000 de esas son lo suficientemente viejas (más de 4500 millones de años) como para resultar interesantes por la posibilidad de albergar una civilización tecnológica. Sin embargo, un programa SETI de búsqueda dirigida tendría que apuntar sus telescopios hacia unas 300 000 estrellas cercanas para asegurarse de que todas esas estrellas antiguas están incluidas. El motivo es sencillo: es muy difícil determinar la edad de una estrella aislada. Además, seguramente se observarían estrellas con edades mal calculadas (más jóvenes de lo que se creía).
Los datos del telescopio Kepler sugieren que alrededor del 30% de esos 200 000 sistemas planetarios tendrán un planeta rocoso potencialmente habitable. Es decir, unos 60 000 mundos que podrían tener las condiciones para albergar civilizaciones. Y el mismo porcentaje se aplica a estrellas similares al Sol. Eso sí, lo ideal sería buscar en el espectro infrarrojo porque, plantea Zuckerman, es poco probable que las civilizaciones cercanas transmitan en el espectro visible. Si fuese así, ya las hubiéramos detectado… si es que existen, claro.
Estudio
El estudio es B. Zuckerman; «Broadband SETI: a New Strategy To Find Nearby Alien Civilizations». Puede consultarse en arXiv, en este enlace.
Referencias: Universe Today