Siempre se ha planteado que las estrellas jóvenes similares al Sol podrían ser demasiado violentas como para que muchos planetas puedan conservar sus atmósferas. Pero un nuevo estudio plantea que las condiciones podrían ser mucho más benevolentes de lo que se planteaba…

Las estrellas jóvenes similares al Sol son un gran caso de estudio

El comportamiento de las estrellas puede dictar cómo será la habitabilidad planetaria de un sistema. Los estudios han mostrado que las estrellas, en su juventud, pueden emitir una radiación muy potente que es capaz de arrancar las atmósferas planetarias. Sin atmósfera, es muy difícil imaginar que pueda existir vida. Naturalmente, no todas las estrellas son iguales. La masa determina qué tipo de estrella se forma, cuánto durará su vida y cómo será su final. Además, también determina cuánta radiación (y de qué tipo) será capaz de emitir.

Las condiciones de las estrellas jóvenes similares al Sol
Concepto artístico de K2-18b y K2-18c orbitando alrededor de su estrella. Crédito: Alex Boersma

La radiación de rayos X es capaz de arrancar las atmósferas de los planetas, haciendo casi imposible que puedan albergar vida. Las estrellas como el Sol son muy atractivas en la búsqueda de exoplanetas habitables. La misión Plato (por PLAnetary Transits and Oscillations of stars) de la Agencia Espacial Europea estudiará estrellas similares al Sol y los planetas rocosos a su alrededor. El Telescopio de Mundos Habitables (HWO, por sus siglas en inglés) también está orientado a estrellas similares al Sol y planetas rocosos lejos del Sistema Solar.

¿Por qué centrarse en estrellas similares al Sol? Su secuencia principal es muy larga y estable (dura unos 9000 millones de años), por lo que aumentan las probabilidades de habitabilidad en los planetas que tengan a su alrededor. La zona habitable de estas estrellas es suficientemente pequeña como para que se pueda estudiar. La mayoría de los planetas tendrán órbitas en torno a un año. Así que debería haber muchas oportunidades para observar tránsitos. Una de las grandes preguntas, respecto a las estrellas similares al Sol tiene que ver con su juventud.

Las primeras etapas de las estrellas como el Sol

Si las estrellas similares al Sol pueden arrancar con facilidad las atmósferas de los planetas a su alrededor, cuando son jóvenes, entonces puede que no valga la pena dedicar tanto esfuerzo a estudiar exoplanetas en sus zonas habitables. Lo interesante es que, ahora, un nuevo estudio apunta a que las enanas amarillas jóvenes pueden no ser tan violentas como se pensaba, al menos en lo que tiene que ver con los rayos X. La radiación de rayos X y ultravioleta es muy importante en la evolución de las atmósferas de planetas y para dictar la posibilidad de que sean habitables.

Para determinar el impacto a largo plazo de la radiación estelar más energética, es necesario estudiar cómo evolucionan las condiciones durante los primeros mil millones de años porque, como explican los investigadores, es cuando más pérdida atmosférica se produce. Los investigadores usaron el telescopio espacial de rayos X Chandra y datos de archivo para estudiar ocho cúmulos estelares abiertos de entre 45 millones y 750 millones de años. Todos contienen estrellas jóvenes similares al Sol, y el objetivo era estudiar estrellas de diferentes edades y medir su radiación.

Su investigación ha mostrado que las enanas amarillas de estos cúmulos emiten solo alrededor de una cuarta parte a un tercio de los rayos X de lo que se creía. Al final todo se reduce a la masa estelar, la actividad coronal y el magnetismo. Los investigadores explican que las emisiones de rayos X de las estrellas similares al Sol dependen de la masa del astro. Cuanto más masiva es la estrella (y más parecida a la nuestra que a una enana roja), más rápida es esa caída). Por ello, las condiciones más complicadas pueden durar apenas cien millones de años.

Las condiciones de las estrellas jóvenes similares al Sol cambian rápidamente

Los resultados muestran que las estrellas similares al Sol emiten unas 1000 veces más rayos X cuando tienen tres millones de años, que el Sol en el presente. Sin embargo, a los 100 millones de años, esa diferencia baja a unas 40 veces más. Es una caída muy pronunciada y tiene consecuencias positivas para las atmósferas de los planetas, porque podrán perdurar mucho más tiempo y, quizá, incluso desarrollar condiciones adecuadas para la vida. Cabe la posibilidad de que, precisamente, el Sol pasase por una evolución similar.

Concepto artístico de cometas acercándose a un joven Sistema Solar. Crédito: NASA

Los investigadores explican que este es uno de los estudios más completos sobre la emisión de rayos X en estrellas similares a la nuestra. Los resultados son muy prometedores para la habitabilidad y permiten entender mejor la historia del Sistema Solar. En nuestro rincón de la galaxia, solo podemos ver el Sol en el presente. Hasta la llegada de trabajos como este, la cantidad de información sobre la emisión de rayos X de estrellas jóvenes como el Sol era muy escasa. Ahora, es posible pintar un panorama mucho más completo.

El trabajo muestra que la emisión de rayos X, en estrellas como la nuestra en sus primeras etapas, cae unas 15 veces más rápido de lo que se pensaba. Esto pinta un panorama muy positivo para los mundos en las zonas habitables de estrellas como la nuestra. Las condiciones que han experimentado, a lo largo de su historia, podrían haber sido suficientemente favorables como para conservar atmósferas importantes y tener todo lo necesario para que la vida pueda echar a andar. Aunque el camino, para encontrar vida lejos de nuestro sistema, todavía es muy largo…

Estudio

El estudio es K. Getman, E. Feigelson, V. Airapetian et al.; «X-Ray Evolution of Young Stars: Early Dimming and Coronal Softening in Solar-mass Stars with Implications for Planetary Atmospheres». Publicado en la revista The Astrophysical Journal el 13 de abril de 2026. Puede consultarse en este enlace.

Referencias: Universe Today