Un grupo de investigadores ha descubierto un exoplaneta retrógrado. Algo que llama mucho la atención porque orbita en dirección contraria a la rotación de su estrella. Sin embargo, los planetas formados alrededor de un astro deberían compartir ese mismo movimiento… ¿cómo es posible?
Un exoplaneta retrógrado que es un misterio
Las estrellas y los planetas se forman cuando una nube de gas y polvo colapsa sobre sí misma en algún lugar del universo. Después, la nube forma un disco alrededor de la estrella en formación. Será allí, en ese disco de material, donde se formarán los planetas. Esta protoestrella y su disco protoplanetario giran entonces en la misma dirección. En este escenario, los planetas que se formen en el disco deberían moverse en la misma dirección en la que gira su estrella. También deberían estar alineados, en el mismo plano que el ecuador del astro, perpendicular al eje de rotación.

A estos sistemas se los conoce como sistemas alineados. En el Sistema Solar, los ocho planetas orbitan en la misma dirección en la que gira el Sol, si bien hay un pequeño ángulo entre sus respectivos planos orbitales y el plano ecuatorial del Sol. Ese ángulo, llamado Psi, varía generalmente entre 3° y 7° según el planeta. En el caso de la Tierra, es de algo más de 7°. Esta pequeña desviación respecto a la cifra ideal podría deberse a perturbaciones que sucedieron durante la formación del Sistema Solar. Cosas como un encuentro con otra estrella o un colapso asimétrico de la nube original.
Los investigadores explican que medir el ángulo Psi proporciona pistas sobre la formación y evolución de los sistemas planetarios. Por tanto, intentar medirlo en otros sistemas sería tremendamente útil. En este caso, el mundo estudiado es el exoplaneta GJ 3090 b. Lo curioso, como explican, es que GJ 3090 b no solo está en una órbita muy desalineada. Su órbita es retrógrada, por lo que se mueve en dirección opuesta a la rotación de su estrella. GJ 3090 es una enana roja, una estrella más fría y pequeña que el Sol. El planeta GJ 3090 b fue detectado por primera vez por el telescopio TESS.
Un telescopio muy productivo
TESS observa el cielo en busca de tránsitos. Es decir, pequeñas caídas periódicas en el brillo de una estrella. Algo que se debería al paso de un planeta por delante de la estrella desde nuestra perspectiva. En el caso de GJ 3090 b, el planeta tiene un radio 2,2 veces mayor que el de la Tierra y una masa 4,5 veces superior. Por lo que entra en un grupo que conocemos como el de los subneptunos. Es una de las clases de exoplanetas más abundantes que se han observado en la galaxia. El estudio del sistema con otros instrumentos ha permitido desvelar que hay otros dos planetas.
Además, ha ayudado a confirmar que GJ 3090 b existe, medir su masa y determinar su sorprendente configuración orbital. No es algo que suceda habitualmente, porque el planeta es relativamente pequeño. Aunque es mucho más masivo que la Tierra, pero menos que Neptuno, es fácil pensar en que podría ser un mundo grande, pero no es el caso. Desde la distancia, a años luz, es un objeto extremadamente pequeño del que puede ser muy difícil, en función de diferentes características, entender aspectos como su masa o su dirección orbital.
Así, en el caso de GJ 3090 b, su ángulo Psi es de aproximadamente 136°. Solo se conocen otros cinco sistemas, con más de un planeta, que tengan un mundo desalineado con un ángulo superior a 70°. La gran diferencia en esos otros sistemas es que hay indicios de que hay un objeto masivo. Es decir, en ellos, hay algo que puede ayudar a entender por qué nos encontramos con una dirección orbital opuesta a la rotación de la estrella. En esos sistemas siempre hay una causa, un posible culpable para explicar qué provocó esa situación tan rara.
Un exoplaneta retrógrado sin culpable aparente
Esa es la gran sorpresa del sistema GJ 3090. El exoplaneta retrógrado está en esa órbita sin que haya un gran planeta masivo, o una estrella más en el sistema, o alguna otra opción, que permita explicar lo que se ha observado. Así que los investigadores explican que la ausencia de ese objeto responsable obliga a estudiar otras hipótesis. No hay mucho con lo que trabajar por ahora, por lo que cuentan los investigadores.

Una opción es que, simplemente, GJ 3090 fuese un sistema con una configuración atípica desde el principio. La estrella podría haber tenido un disco secundario desalineado y retrógrado, en el que se formaron los planetas del sistema. De alguna manera, ese disco de material que debería estar girando en la dirección de la rotación de la estrella, perfectamente alineado con el plano de su ecuador, terminó en sentido opuesto. Eso nos permite poner dos grandes preguntas sobre la mesa: la primera es qué provocó un cambio de orientación tan pronunciado en aquella etapa.
La segunda, cómo es el sistema en su conjunto. Si se descubriesen más planetas, y resultasen estar en órbitas similares, los investigadores podrían deducir que todo el disco fue retrógrado durante la etapa de formación. Pero, ¿y si se descubriese que hay otros planetas en órbitas diferentes? Eso llevaría a estudiar un escenario que seguramente sea muy difícil de explicar. Pero, lo importante, es que estamos ante un ejemplo más de que los mundos de alrededor de otras estrellas pueden estar en una configuración muy distinta a la que vemos aquí…
Estudio
El estudio es Y. Carteret, V. Bourrier, L. Parc et al.; «Upside down: GJ 3090 b the first retrograde exoplanet around an M dwarf detected with NIRPS». Publicado en la revista Astronomy & Astrophysics el 21 de septiembre de 2026. Puede consultarse en este enlace.
Referencias: Phys