Puede que haya una explicación inevitable para la falta de civilizaciones extraterrestres. Durante décadas, la búsqueda de vida extraterrestre inteligente no ha logrado dar resultados satisfactorios. Ahora, un estudio, publicado por David Kipping, plantea que quizá tengamos que aceptar que estamos solos. Aunque no es tan sencillo. Esta es la segunda parte del mismo artículo.

El problema de la expansión del universo

En este sentido, Kipping entiende que la expansión del universo va en contra de esa infección artificial. Su sospecha inicial era que esta particularidad permitiría explicar que las galaxias están aisladas entre sí. Pero, para su sorpresa, incluso sondas viajando a tan solo el 10% de la velocidad de la luz llevaban a escenarios con «universos infectados» (es decir, todas las galaxias mostraban señales de vida inteligente extraterrestre). Aunque hay que recordar que, en este modelo, Kipping plantea que la idea de infección artificial es algo que surge espontáneamente en cualquier galaxia.

La falta de civilizaciones extraterrestres quizá sea inevitable
El cúmulo de galaxias MACS J1149+2223, localizado a unos 5000 millones de años-luz de la Vía Láctea.
Crédito: NASA, ESA, S. Rodney (John Hopkins University, USA) and the FrontierSN team; T. Treu (University of California Los Angeles, USA), P. Kelly (University of California Berkeley, USA) and the GLASS team; J. Lotz (STScI) and the Frontier Fields team; M. Postman (STScI) and the CLASH team; and Z. Levay (STScI)

Es decir, no imagina una única semilla que parte de una galaxia en concreto. Más bien, imagina que existen varias que surgen en sus respectivas galaxias. Su modelo asume que cada galaxia puede pasar de un estado no infectado (U) a uno infectado (I) de dos maneras. Una civilización extraterrestre puede aparecer dentro de la propia galaxia, gracias a la tasa de aparición, y comenzar a enviar sondas u otros medios de exploración o crear asentamientos. También puede producirse una infección externa procedente de otra galaxia, mediante propagación.

En lugar de generar tecnofirmas detectables, el modelo de Kipping supone que la infección implicaría la anulación de la habitabilidad local. Es decir, esas regiones dejarían de mostrar señales de actividad que nosotros reconoceríamos como relacionadas con la vida. Al calcular la fracción de galaxias infectadas en un momento concreto de la historia cósmica, aparecen varias implicaciones. Aunque hay que matizar que ninguna de ellas es definitiva ni concluyente. Aun así, el modelo establece límites muy estrictos para la existencia de civilizaciones tecnológicas en el universo.

La falta de civilizaciones extraterrestres no debería sorprender

Con todo esto en mente, Kipping explica que la tasa de aparición debe reducirse a cifras ridículas. Valores como una aparición por cada millón de galaxias durante toda la historia del universo. Con valores más altos, la única explicación plausible es que, simplemente, el ser humano está solo en el universo. La conclusión más razonable es que, si las infecciones surgen con una frecuencia superior a una por cada 100 000 galaxias, el 99,9% del universo estaría infectado. Se cumple incluso con una velocidad de propagación del 10% de la velocidad de la luz.

Naturalmente, no vemos un universo que está rebosando con civilizaciones extraterrestres. Así que, para que la idea de la infección fuese plausible y no entrase en conflicto con el hecho de que hay una evidente falta de civilizaciones extraterrestres, entonces sería necesario que menos de uno de cada 10^16 (es decir, elevado a 16) sistemas estelares hubiese generado alguna vez una infección. Dicho de otra manera, es un límite estricto sobre cómo se deberían comportar las civilizaciones extraterrestres. De hecho, Kipping explica que esta es la afirmación estadística más robusta que se puede hacer en el ámbito.

Esto no quiere decir que, necesariamente, no haya escenarios en los que pueda haber civilizaciones extraterrestres. Una interpretación más optimista plantea que podría existir una gran cantidad de civilizaciones extraterrestres en nuestro universo, pero que la probabilidad de que alguna de ellas provoque una infección, enviando sondas o naves, sea extremadamente pequeña. Sin embargo, es difícil de aceptar si se rechaza la idea de que todas las civilizaciones compartan el mismo tipo de comportamiento y forma de actuar.

La falta de civilizaciones extraterrestres también se apoya en que no serán uniformes

En 1983, David Brin, en un artículo, planteaba que basta con que una sola civilización rompa el patrón para que una solución deje de ser sostenible. En cambio, para los pesimistas es mucho más fácil explicar la aparente falta de vida extraterrestre inteligente. Se puede achacar a que no existen o recurrir al argumento del Gran Filtro. Curiosamente, para Kipping, esto también es difícil de defender. Porque, si el filtro está detrás de nosotros, ¿dónde? La vida apareció tan pronto que hace pensar que el proceso es rápido y sencillo. Quizá algunos pasos evolutivos sean difíciles y ocurran muy raramente.

El cúmulo de galaxias Abell 85, a 700 millones de años-luz de la Vía Láctea. Crédito: Matthias Kluge/USM/MPE

Sin embargo, esta idea va en contra de lo que está mostrando la biología. Puede que el filtro esté por delante de nosotros y no sobrevivamos el tiempo necesario para desarrollar tecnologías de infección. Pero, si es así, es muy difícil imaginar cómo ese futuro Gran Filtro podría ser tan potente como para reducir las probabilidades hasta el nivel necesario. Hay muchas formas en las que la humanidad podría seguir adelante, por lo que alguien, en algún lugar, especialmente civilizaciones más experimentadas que la nuestra, lograría superar los desafíos a los que nos enfrentamos sin autodestruirse.

Esto es algo que se ha explorado en diferentes obras de la ciencia ficción (como Fundación, y el hundimiento del Imperio Galáctico). El colapso de una civilización puede ser inevitable, pero no quiere decir que sea irreversible. Por eso, sorprendentemente, la conclusión a la que llega el propio David Kipping es que los datos no permiten apoyar ningún tipo de conclusión. Así que, si nos fiamos de trabajos como este, parece que la pregunta de si hay vida extraterrestre inteligente seguirá siendo una de las grandes preguntas de la astronomía… Pero, ¿durante cuánto tiempo?

Estudio

El estudio es D. Kipping; «The Cosmological Hart-Tipler Conjecture». Puede consultarse en arXiv, en este enlace.

Referencias: Universe Today