Un grupo de investigadores ha descubierto pruebas robustas de que las enanas rojas pueden destruir a sus propios planetas rocosos. Lo explican en un estudio que permite reforzar una idea planteada hace tiempo. En ella, se sugiere que las estrellas jóvenes pueden destruir los planetas cercanos mientras su sistema planetario está en desarrollo.
Las enanas rojas tienen una relación tormentosa con sus planetas rocosos
Un grupo de investigadores ha estudiado miles de estrellas y ha descubierto señales de que seis enanas rojas diferentes han engullido planetas rocosos similares a la Tierra. Hay que recordar que estas son las estrellas más frías, pequeñas y comunes del universo. Por lo que entender lo que sucede en su entorno y cómo se relacionan con sus planetas es extremadamente importante. Esto nos permitirá comprender mejor cosas como la posibilidad de que haya vida en los mundos en la zona habitable en torno a este tipo de estrellas.

Los investigadores explican que, en algunas de las enanas rojas que estudiaron, observaron la presencia de litio. Es un elemento que no debería estar presente en una estrella. Basta encontrar una cantidad pequeña para sospechar que ha pasado algo atípico en esa estrella. Incluso las estrellas más pequeñas del universo tienen una temperatura suficientemente alta, en su interior, como para destruir el litio por medio de las reacciones nucleares. Lo más interesante es que esta idea ya se había planteado en otras ocasiones. No es algo nuevo.
Por eso, encontrar litio en la atmósfera de una estrella podría ser una pista de que está absorbiendo material que todavía lo contiene. La fuente de ese litio debería ser el sistema planetario que rodea a la estrella. Dicho de otro modo, sería parte de los restos de algún planeta que hubiese chocado con el astro. En este estudio, los investigadores han analizado cúmulos abiertos por medio de la espectroscopia. Algo que permite estudiar la presencia de diferentes elementos en el espectro electromagnético procedente de (en este caso) una estrella.
La utilidad de la espectroscopia
Los datos de la encuesta espectroscópica Gaia-ESO cubren miles de estrellas. Entre ellas, los investigadores encontraron seis enanas rojas, en tres cúmulos abiertos diferentes, que tenían una cantidad de litio mucho más alta que otras estrellas similares. Su análisis sugiere que estos astros habían destruido sus planetas rocosos cercanos, similares a la Tierra. Esas estrellas, calculan, podrían haber absorbido entre 3 y 10 masas terrestres de material planetario, aportando una nueva fuente de litio a sus atmósferas. Sin esas colisiones, esa señal no hubiera existido.
Porque, en condiciones normales, las estrellas deberían ser pobres en litio. Hace tiempo que se plantea la existencia de estos episodios de absorción de planetas. Es un escenario posible (y probable) durante las primeras etapas de vida de un sistema planetario. En ese momento, los planetas todavía no están asentados en órbitas estables. Todo el conjunto está en constante cambio y en un entorno muy caótico. Por lo que es posible que algún planeta termine precipitándose hacia la estrella, dejando la huella de su colisión de esta manera.
Es algo que, por poder, podría haber sucedido incluso en el Sistema Solar. Hace 4500 millones de años, cabe la posibilidad de que hubiese planetas en proceso de formación (o incluso recién formados) demasiado cercanos al Sol. Si esta explicación que plantean los investigadores fuese la correcta, se abriría una ventana nueva a estudiar (y comprender) mejor las primeras etapas de vida de un sistema planetario. Algo que ayudaría a investigar la frecuencia y el momento en el que se producen esas colisiones entre planetas rocosos y enanas rojas.
La utilidad de los cúmulos abiertos para estudiar enanas rojas y planetas rocosos
Una de las grandes ventajas de estudiar cúmulos abiertos es que es mucho más fácil entender cómo son las estrellas. En un cúmulo abierto se pueden determinar, con relativa facilidad, las edades y masas de sus componentes. Además, todas las estrellas que componen un cúmulo abierto nacen de la misma nube de material. Así que las pequeñas diferencias en la abundancia de elementos que se puedan identificar son importantes. Permiten entender mejor la historia de esas estrellas en particular y qué es lo que ha podido suceder.

Hay que recordar que, por ahora, sigue habiendo muchas dudas respecto a la posibilidad de que las enanas rojas puedan tener planetas habitados a su alrededor. El primer paso, por supuesto, es entender la abundancia de planetas rocosos en torno a enanas rojas, especialmente en la zona habitable. El siguiente es comprender las condiciones en esos mundos, especialmente por la frecuencia con la que estarán en rotación síncrona. Es decir, mostrando siempre el mismo hemisferio a la estrella, al tardar tanto en rotar sobre sí mismos como en orbitar al astro.
El tercero será identificar las señales de posibles procesos biológicos en la superficie de un planeta. Pero, para llegar a ese punto, primero es importante saber cuál es la frecuencia de planetas rocosos y qué sucede en las primeras etapas. ¿Cuántos planetas rocosos pueden formarse? ¿Cuántos sobreviven? Son preguntas que pueden parecer poco interesantes, pero ayudan a entender mucho mejor cómo es la galaxia y cómo son las primeras etapas de vida de sistemas planetarios. Algo que también sirve para reconstruir el pasado de nuestro propio sistema…
Estudio
El estudio es R. Jeffries, R. Jackson y I. Baraffe; «Lithium-rich M-dwarfs at the ZAMS: evidence for planetary engulfment?». Publicado en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society el 27 de mayo de 2026. Puede consultarse en este enlace.
Referencias: Phys