Un grupo de investigadores ha descubierto lo que parece un posible planeta fénix. Un planeta de segunda generación que orbita en torno a una enana blanca. Algo que resulta muy sorprendente porque estamos ante un mundo que parece haberse formado después de que la estrella llegase al final de su vida…
Un planeta fénix: algo que la teoría ya planteaba como posibilidad
Es la primera vez que se descubre un planeta de segunda generación alrededor de una enana blanca. Ya se sospechaba que podían existir mundos «renacidos» similares alrededor de púlsares, porque es una posible explicación de por qué puede haber un planeta alrededor del resto de una estrella que explotó como supernova. Este hallazgo es interesante porque permite ver que pueden aparecer nuevos planetas, esa segunda generación, alrededor de un tipo de cadáver estelar que es mucho más común en la Vía Láctea y en el universo.

Los propios investigadores explican que los planetas de segunda generación se forman a partir del material expulsado por la estrella al morir. Son muy raros, y encontrar uno alrededor de una enana blanca fue algo con lo que no contaban. Llamarlo planeta fénix no es tan literario como pudiese parecer, porque es un mundo cuyo origen está en el material expulsado por la propia estrella en torno a la que ese, y quizá otros mundos, pudieron orbitar en el pasado. Aunque, ¿cómo se puede determinar que existe un planeta así?
Las enanas blancas son los núcleos colapsados que quedan cuando las estrellas, de una masa similar al Sol, agotan su combustible. Estos restos estelares pueden atraer el material cercano, procedente de los planetas que estaban suficientemente cerca, y sus elementos se incorporan a la atmósfera de la estrella. Es una firma química que permite obtener información sobre los planetas que la estrella original pudo tener a su alrededor. Normalmente, está dominada por elementos que forman rocas, como el silicio y el hierro.
Una enana blanca con una firma química sorprendente
El estudio se centra en la enana blanca HS 0209+0832, cuya atmósfera muestra una firma química muy poco frecuente. Los investigadores descubrieron que contenía elementos especialmente pesados, como zinc, cobre y, especialmente, niobio. Sus abundancias eran 1000 veces más altas que las del Sol. Todos estos elementos se producen durante la muerte de una estrella. Lo más interesante es que es la primera vez que se detecta niobio en una enana blanca. Este patrón de elementos permite hacerse una idea muy concreta de lo sucedido.
Lo contaban los propios investigadores, explicando que es una señal inequívoca del proceso s. Es el nombre que recibe una reacción nuclear que produce elementos pesados en el interior de estrellas que ya están en la recta final de su vida. Sucede durante la fase de gigante roja, cuando la estrella se expande mucho más allá de su tamaño original. Es una firma química que no se esperaría encontrar en ningún planeta de primera generación, que se formase cuando el propio sistema estaba empezando a tomar forma.
Es decir, el detectar estos elementos en la atmósfera de una enana blanca indica que están siendo atraídos desde un planeta cercano. Por lo que se deduce que debería existir ese nuevo planeta y que su composición sería diferente a la habitual. Por ello, los autores plantean que la explicación más plausible es que la enana blanca HS 0209+0832 está capturando material de un planeta gigante de segunda generación recién formado. Ese mundo se habría condensado a partir de un nuevo disco de material, que se formó durante la muerte de la estrella.
Un planeta fénix con elementos muy poco probables para un mundo de primera generación
Como ese disco estaba compuesto por el material expulsado por la propia estrella, sería muy rico en los elementos pesados poco comunes que ahora se ven en la atmósfera de la enana blanca. Los investigadores destacan que formar un disco protoplanetario en esta situación no es fácil. Por eso, es fácil entender que estos planetas sean tan raros. Una estrella aislada muere y expulsa masa de una manera aproximadamente simétrica. Para formar el disco de material necesario para que se forme un planeta, HS 0209+0832 seguramente necesitó una estrella compañera.

Ese segundo astro provocaba que parte del material expulsado regresase a una órbita, en lugar de escapar por completo del sistema. Los datos del satélite TESS de la NASA aportan más pistas. Los investigadores observaron una señal tenue y regular procedente del planeta. Se repetía cada 4,4 días y era compatible con un gigante gaseoso del tamaño de Júpiter, en rotación síncrona y en una órbita muy cercana a la enana blanca. A esa distancia tan pequeña, se espera que las capas exteriores de la atmósfera del planeta se estén evaporando bajo su intensa radiación.
Parte de ese material escaparía y terminaría cayendo sobre la superficie de la enana blanca, produciendo la firma química observada. Si se confirmase, HS 0209+0832 sería la primera enana blanca conocida que tiene un planeta de segunda generación a su alrededor. Eso abriría la puerta a buscar otros mundos similares y encontrar posibles aspectos comunes y diferencias. Pero, por ahora, tenemos que conformarnos con el posible descubrimiento del primer planeta fénix. No es poca cosa, sirve para demostrar que el universo es aún más sorprendente de lo que ya pensábamos…
Estudio
El estudio es J. Williams, B. Gänsicke, N. Stone et al.; «Discovery of a second-generation planet candidate accreting onto a white dwarf». Publicado en la revista Nature Astronomy el 5 de octubre de 2026. Puede consultarse en este enlace.
Referencias: Phys