La terraformación de Marte es algo que podría convertirse en realidad algún día. Pero, para que este escenario llegue a suceder, el primer paso es llevar a cabo multitud de experimentos que ayuden a entender mejor la dinámica de Marte. Es necesario comprender cómo se desplazarían los aerosoles (o el calor). Esta es la segunda (y última) parte de una serie de dos artículos. La primera parte está disponible aquí.
La terraformación de Marte tendrá que comenzar con prototipos
Según explicaba el propio Kite, ya se han logrado avances en la creación de prototipos y se ha diseñado y construido un sistema experimental que podría desplegarse con rapidez. De hecho, el plan contempla poner a prueba este mismo año el sistema de dispersión de partículas y la tecnología de seguimiento de la columna. Aunque, en lugar de en Marte, se llevará a cabo en nuestro planeta, en el Laboratorio Eólico Planetario de la NASA. Es una instalación que permite realizar experimentos bajo diferentes condiciones atmosféricas, simulando las condiciones de la Tierra, Marte y Titán, el satélite más grande de Saturno.

La idea es sencilla: para entender si realmente es viable terraformar Marte, hace falta conocer mejor el planeta. Todavía más de lo que pensamos. Por ello, es necesario disponer de mejores mapas para determinar dónde está el hielo de agua subterráneo. También hace falta disponer de orbitadores dedicados a vigilar el clima y la variabilidad natural del planeta. Y, por último, habrá que recoger muestras de Marte y traerlas a la Tierra para analizarlas. Por supuesto, si en algún momento se llevase a cabo esta campaña, la cooperación internacional sería esencial.
De hecho, en este último punto, el estudio de material de Marte en la Tierra, Kite ni siquiera menciona la NASA. La agencia espacial china va a llevar a cabo su propia misión para traerlo. Originalmente, la misión Tianwen-3 estaba pensada para recoger rocas y después regresar a la Tierra. El nuevo plan es utilizar un helicóptero para desplazarse y recoger rocas de una zona mucho más grande. La esperanza de Kite es que, una vez traídas a la Tierra, China permita que los laboratorios de todo el mundo puedan analizar ese material.
La colaboración internacional será importante incluso en las primeras etapas
Aunque, en este extremo, no es menos cierto que será interesante ver si China está dispuesta a permitir que Estados Unidos tenga acceso a esas muestras. A fin de cuentas, el gigante asiático ha tenido que perseguir su propio programa de investigación y exploración espacial tripulada. Estados Unidos, principalmente, fue el gran artífice para impedir que pudiesen acceder a la Estación Espacial Internacional. En cualquier caso, Kite también sugiere la posibilidad de que se lleve a cabo una misión que se ha sugerido en diferentes ocasiones.
Se trata del International Mars Ice Mapper, una nave que orbitaría alrededor de Marte, que la NASA ha estudiado en diferentes ocasiones. Es una misión que contaría con la colaboración de la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA), la Agencia Espacial Canadiense (CSA) y la Agencia Espacial Italiana. Aunque, por ahora, no ha habido avances significativos que inviten a pensar que pudiésemos verla en los próximos años. Por lo que habrá que esperar mucho tiempo para verla, y eso suponiendo que en algún momento se apruebe…
Si la misión se llegase a ejecutar, podría permitir cosas como la búsqueda de acuíferos profundos. Una de las grandes preguntas sobre Marte es qué sucede con el agua en estado líquido. ¿Está presente a gran profundidad? ¿Es accesible al ser humano con la tecnología de la que disponemos en estos momentos? Son cuestiones que una misión así podría responder. Lo cierto es que, aunque llevamos décadas estudiando y explorando el planeta rojo, todavía queda mucho por comprender. No solo en la búsqueda de vida, también en cómo podría evolucionar un planeta.
Hay muchas ideas sobre la mesa para la terraformación de Marte
Entre las diferentes ideas, calentar Marte mediante aerosoles artificiales parece viable. El objetivo final, o lo que se suele plantear, es conseguir que la terraformación de Marte desemboque, un día, en un planeta verde. En un mundo que sea parecido al nuestro. Algo que solo se podría conseguir con la ayuda de la astrobiología aplicada y multitud de misiones y experimentos. En cualquier caso, Kite también explica que, si los primeros resultados de las demostraciones de liberación de aerosoles fuesen positivos, sería un gran punto de partida.

Crédito: Ittiz/Wikimedia Commons
Porque proporcionarían una base para que los programas gubernamentales pudiesen determinar si es posible extender las condiciones habitables más allá de la Tierra, cuánto costaría y cuánto tiempo llevaría conseguirlo. A pesar de todo, Kite explica que, en el caso más optimista, el calentamiento de una región de varios kilómetros es algo que, como mínimo, está a una década de suceder. En el caso de una transformación del entorno de Marte a mayor escala, haría falta un trabajo mucho más profundo y detallado. Habría que realizar inversiones constantes durante muchas décadas.
Por ello, en estos momentos, lo más razonable es seguir realizando pequeñas inversiones que permitan mantener abierta la posibilidad de establecer asentamientos lejos de la Tierra. Todavía queda mucho por entender y explorar en cuanto a Marte, pero la terraformación del planeta rojo está lejos de ser una realidad. No necesariamente porque sea inabordable, desde el punto de vista teórico. El problema es que la cantidad de información que hay que recopilar, y el trabajo que realizar, son muy grandes y no está, al menos por ahora, entre los objetivos más urgentes.
Estudio
El estudio es E. Kite, A. Essunfeld, M. Hecht et al.; «A research roadmap for assessing the feasibility of warming Mars». Puede consultarse en arXiv, en este enlace.
Referencias: Space