La NASA ha publicado un nuevo mapa analizando la evolución de la contaminación lumínica entre 2014 y 2022. Las malas noticias son que, como seguramente supongamos, en el conjunto del planeta, los cielos nocturnos están más contaminados que hace algo más de una década. Una lectura más detallada, sin embargo, muestra algo más interesante…
La evolución de la contaminación lumínica es sorprendente
Los mapas son herramientas de información tremendamente útiles. No solo para indicarnos dónde está algo, también cómo han cambiado las cosas entre dos momentos diferentes. Eso es, precisamente, lo que desvelan los nuevos mapas de contaminación lumínica, y su evolución, que ha compartido la NASA. Lo más llamativo es que, desde el principio, podemos ver que la contaminación lumínica no se ha limitado a crecer en términos generales. En su lugar, vemos regiones donde ha aumentado y otras en las que ha disminuido.

La propia agencia espacial estadounidense explica que estos mapas se basan en un análisis de los datos del producto Black Marble (canica negra). En ellos, lo que vemos es que, en lugar de un aumento gradual de la luz artificial nocturna a lo largo de casi una década, hay multitud de matices que se desprenden de las observaciones. El análisis muestra cómo el planeta ha ido cambiando según lo ha hecho la actividad en su superficie. El auge y caída de industrias, de construcción y apagones, así como cambios más sutiles, impulsados por las políticas públicas.
Black Marble utiliza observaciones de los sensores VIIRS (por las siglas en inglés de Conjunto de radiómetros de imágenes en el infrarrojo visible) en los satélites Suomi-NPP, NOAA-20 y NOAA-21 para crear un registro de la iluminación artificial en una escala de tiempo diaria, mensual y anual. Los sensores VIIRS son capaces de detectar la luz nocturna en una variedad de longitudes de onda que va del verde al infrarrojo cercano. También utiliza diferentes técnicas de filtrado para observar cosas como las luces de las ciudades, la luz lunar reflejada en la Tierra y las auroras.
Un aumento general pronunciado
Así, en el conjunto del planeta, los investigadores han determinado que la radiancia global aumentó un 34% durante el período de estudio. Sin embargo, ese aumento también oculta grandes áreas de oscurecimiento. Así que no ha sido un camino solo de aumento de iluminación, también de reducción. Lo más sorprendente es que, observando las imágenes, podemos ver que estos cambios suceden incluso en regiones adyacentes. Algunos lugares han aumentado en los últimos años, mientras que otros lugares cercanos han perdido contaminación lumínica.
En EE. UU., por ejemplo, las ciudades de la costa oeste vieron un aumento de contaminación lumínica, producido por el aumento de su población. Paralelamente, gran parte de la costa este muestra una caída de brillo de la iluminación nocturna. Los investigadores explican que se debe al uso de luces LED (que son mucho más eficientes desde el punto de vista energético) y también a una reestructuración de la economía de la región. Es solo un ejemplo del impacto de las políticas de economía y la actividad de la población en algo menos de una década.
Por otro lado, a nivel internacional, los investigadores destacan el aumento de la contaminación lumínica en China y el norte de la India, motivado por el desarrollo urbano de ambos países. El aumento del uso de las luces LED y las medidas de conservación de energía, por su parte, provocaron una reducción de la iluminación nocturna en París y en toda Francia. En total, el país galo vio una caída del 33% en su contaminación lumínica. No fue el único país con un descenso significativo: Reino Unido experimentó una caída del 22% y Países Bajos un 21%.
Un cielo nocturno cada vez más brillante
El aumento de la iluminación nocturna es algo que tiene un impacto negativo que va mucho más allá de la astronomía. El ejemplo más cercano y familiar, sin duda, es el del cielo que vemos cada noche desde las zonas urbanas. En el caso de grandes ciudades, apenas podemos ver unas pocas decenas de estrellas. Miles de millones de personas ya no pueden ver la Vía Láctea de noche. Con ese aumento del brillo del cielo, también se pierde una potente fuente de inspiración. Muchas generaciones han observado el firmamento y se han dejado llevar por su imagen.

También afecta a fenómenos como las lluvias de estrellas. Las Perseidas y las Gemínidas, dos de las grandes lluvias de cada año, quedan mucho más deslucidas porque, bajo cielos así, solo podemos ver las estrellas fugaces más brillantes. Desde el punto de vista profesional, la contaminación lumínica es un gran problema, porque los objetos más tenues quedan ocultos tras ese brillo. Incluso en los lugares más remotos, el aumento de la contaminación lumínica se deja sentir de diferentes maneras. En ocasiones, con grandes proyectos que ponen en peligro la oscuridad de la región.
De manera indirecta, el aumento de satélites artificiales en la órbita baja de la Tierra produce un aumento de la contaminación lumínica, debido a la luz que reflejan del Sol. Lo importante, en este caso, es que, aunque la contaminación lumínica ha aumentado en el conjunto del planeta, podemos ver que hay regiones donde se están tomando medidas para mitigar su impacto. Esperemos que en los próximos años se vuelvan más populares y frecuentes, para que podamos preservar uno de los grandes tesoros de nuestro planeta: su firmamento nocturno.
Referencias: NASA