La NASA ha anunciado que la misión Artemisa II no despegará hasta, como mínimo, abril. El cohete volverá al hangar esta misma semana para ser sometido a nuevas reparaciones. Así que los astronautas volverán a salir de la cuarentena y tendrán que esperar un tiempo hasta poder viajar hacia el entorno de la Luna…
Artemisa II no volará hasta abril… como poco
Este domingo, la NASA ha anunciado que Artemisa II no despegará hasta abril, como mínimo. De hecho, la situación es más compleja de lo que podríamos suponer porque no van a efectuar las reparaciones en la plataforma de lanzamiento. En su lugar, lo llevarán de vuelta al Edificio de Ensamblaje de Vehículos, donde podrán tomar las medidas necesarias. El viaje, de algo más de 6 kilómetros, podría realizarse este martes, siempre que la meteorología acompañe. El anuncio no podría ser más frustrante después de que el pasado jueves se realizase una prueba de carga de combustible que terminó con muy buenas sensaciones en cuanto a las medidas tomadas.

En esa prueba, el principal objetivo era asegurarse de que se habían sellado las fugas de hidrógeno líquido que se observaron en el intento anterior. Sin embargo, ha surgido un problema diferente: un fallo en el flujo de helio hacia la segunda etapa del cohete. Según recoge la prensa estadounidense, el fallo apareció cuando la NASA ya había anunciado que las fugas de hidrógeno estaban controladas y que se había fijado el 6 de marzo como fecha de lanzamiento. Sin embargo, el flujo de helio quedó interrumpido de manera repentina.
Era un problema enorme porque el helio es necesario para purgar los motores y presurizar los tanques de combustible. Además, la única solución posible es trasladarlo de vuelta al edificio de ensamblaje. El primer paso será determinar cuál es la causa del problema. La propia agencia espacial estadounidense explicaba que el traslado tan rápido que se quiere llevar a cabo permite pensar en la posibilidad de lanzar la misión en abril. Aunque eso dependerá de cómo se desarrollen las reparaciones en los próximos días.
Un problema que podría alargarse mucho…
El mayor inconveniente, en estos momentos, es que no hay información precisa sobre cuál es la fuente del problema. El desplazamiento hacia el Edificio de Ensamblaje de Vehículos (y de vuelta a la plataforma) es extremadamente lento. Se prolonga durante horas, con la plataforma principal moviéndose a apenas 1,5 km/h. Además, solo se puede realizar cuando la meteorología acompaña. Por lo que hay muchas limitaciones y la decisión de mover el cohete de vuelta al hangar no se ha tomado a la ligera (algo que hace pensar que el problema no tiene una solución fácil).
Naturalmente, es pronto para hablar de cuánto tiempo podría llevar la reparación en sí, ya que la agencia todavía no sabe cuál es la fuente. Pero en los próximos días, si el transporte se realiza este martes, empezaremos a tener más datos sobre qué ha sucedido y cuánto tiempo consideran que podrían necesitar en la NASA. En el caso de marzo, apenas había cinco días disponibles para poder volar, y quedan descartados al tener que reparar el cohete SLS. En abril también dispondrán de algunos días en los que poder lanzar la misión.
Respecto a la tripulación, permanece en Houston pero es probable que lo abandonen en breve, ya que la cuarentena comienza dos semanas antes del lanzamiento. Como ahora mismo no hay una fecha de lanzamiento definida, la tripulación no necesita permanecer en Houston. Cuando llegue el momento del vuelo, Victor Glover, Christina Koch, Reid Wiseman y Jeremy Hansen (tres estadounidenses y un canadiense) se convertirán en las primeras personas en volver hacia la Luna desde el programa Apolo, que terminó en 1972.
Los problemas en los preparativos para lanzar una misión son normales
Puede ser tentador pensar que estos problemas del cohete SLS podrían ser una señal de un problema serio (o grave) que pueda poner en peligro la misión. Lo cierto es que es habitual que surjan imprevistos al revisar el estado del cohete y de la cápsula. Aunque el diseño de ambos componentes sea impecable, es fácil que surjan problemas al transferir combustible al cohete (por la posibilidad de fuga a través de los sellos y juntas). De hecho, hemos visto problemas así en multitud de ocasiones, incluso en cohetes tan asentados como Falcon 9, de SpaceX.

Así que no hay que interpretarlo como algo negativo. Es parte del proceso habitual para llevar a cabo una misión espacial. Lo que sí esperamos es que, en este caso, no llegue a retrasarse tanto como sucedió en el caso de Artemisa I, aunque va a ser difícil. Porque Artemisa I acumuló un retraso de casi tres meses desde que se comenzó con el primer intento en agosto. En el caso de Artemisa II, con el retraso confirmado a abril, ya será, como mínimo, de dos meses, y es posible que vaya a más en función de la gravedad del problema que ha surgido en esta ocasión.
Hay que recordar que el Programa Artemisa es muy ambicioso y busca llevar a seres humanos a la superficie de la Luna en su tercera misión. Artemisa II, en realidad, es una misión que servirá como prueba de los componentes y los sistemas, con tripulación, para comprobar que todo está en orden. Una vez haya terminado, llegará el momento de analizar toda la información recogida y pensar en Artemisa III. Veremos cuándo podría llegar ese lanzamiento, pero cada retraso de Artemisa II hará que sea más probable que vuele, como pronto, en 2028.
Referencias: Phys